Google+ Aislado en este planeta: La guerrilla navarra

viernes, 14 de abril de 2017

La guerrilla navarra

Francisco Xavier Mina
La tradición guerrillera en Navarra comienza con la guerra de la Independencia, sobre todo a partir de las derrotas de los ejércitos españoles en los inicios de la contienda. La Junta Suprema del Ejército instalada en aquel momento en Sevilla, recurrió de inmediato a la organización de las partidas guerrilleras y en abril de 1809 tomó forma el "Corso Terrestre de Navarra" agrupando a los primeros movimientos de guerrilla incipientes en toda la provincia. Aunque los guerrilleros eran autónomos en sus actuaciones, nunca se les consideró bandidos o asaltantes ni siquiera por los franceses, que acabaron reconociéndolos como soldados, protegidos por el derecho de guerra. De alguna forma eran un brazo armado de los ejércitos regulares con los que colaboraban bajo una estrategia común.

Entre los guerrilleros navarros destaca un apellido: Mina, ostentado por dos personajes, tío y sobrino, que alcanzaron fama y gloria por su lucha contra los franceses. 

Martín Xavier Mina Larrea, conocido como Francisco Xavier Mina, nació en Otano, el 1 de julio de 1789. Estudió en sus inicios en Pamplona y a los 18 años se trasladó a Zaragoza para matricularse en Derecho. Allí dirigió las algaradas universitarias contra Godoy en 1808. Bajo el patrocinio del coronel Aréizaga, participó en varias acciones en Zaragoza y en el Bajo Aragón y volvió a Navarra al frente de la resistencia antifrancesa.

Xavier Mina, "el mozo", estableció su base de operaciones en Monreal con una partida de campesinos sublevados entre los que ya aparece su tío, Francisco Espoz. Tras diversas emboscadas con éxito, tomando botines y prisioneros, consiguieron reunir una partida de más de 200 voluntarios que comenzó a preocupar a los franceses por lo que enviaron al general D'Agoult a combatirlo. En la primera escaramuza, en Estella, estuvieron a punto de capturarlo, pero logró huir y durante año y medio, tuvo en jaque a los franceses en un rosario de acciones por toda la geografía navarra y zaragozana. Urbasa, Tiermas, Rocaforte, Caparroso, Tudela, Mendigorría, Ejea, Punte la Reina y un sinfín de lugares más supieron de su decisión y valentía mientras que su ejército compuesto por 1.200 hombres de infantería y 150 de caballería, pasó a llamarse "Primero de Voluntarios de Navarra".

A finales de marzo de 1810, estando oculto y descansando en Labiano con tan solo 14 hombres, fue sorprendido por una compañía francesa y resultó herido y apresado. Tenía entonces veintiún años y era un joven apuesto y valiente, con un gran sentido de la disciplina y un auténtico caballero. Quizás esto le salvó la vida ya que Napoleón ordenó enviarlo a París considerándolo "preso de estado", quedando recluido en el castillo de Vincennes hasta la primavera de 1814. No fue ociosa su estancia, pues aprendió francés, matemáticas y arte militar además de convertirse en un liberal de ideas radicales.

Francisco Espoz
Tras la caída de Napoleón regresó a España y se reunió con su tío Francisco Espoz, que para entonces había adoptado el apellido de su sobrino al sucederle en la guerrilla y era conocido como "Espoz y Mina". Juntos conspiraron contra el absolutismo de Fernando VII al ver que España volvía a las cadenas con aquel rey que abolió la Constitución de Cádiz.

El Pronunciamiento de Pamplona de Espoz y Mina, en septiembre 1814, que terminó en fracaso, llevó a Xavier Mina a huir a Francia. A pesar de ser detenido, logra asilo del rey francés evitando su entrega a España y desde Bayona embarca hacia Londres. Allí se inicia la segunda etapa de su vida que es otro capítulo apasionante del ideal liberal que movió a este hombre.

En Londres se relacionó en círculos que daban apoyo a las ideas liberales de las Cortes de Cádiz, que tanto interés habían despertado en toda Europa. Estos círculos promovían cualquier acción en contra del absolutismo tanto en España como en sus colonias. La simpatía de Mina, añadida a su juventud y a la aureola de sus hazañas guerrilleras, le abrieron puertas y le facilitaron contactos. En los trece meses que permaneció en la capital británica, hizo amistad con Lord Holland, un político enamorado de España y de la causa liberal y contactó con el general Winfield Scott, héroe estadounidense, amigo del presidente Monroe, que le ofreció su apoyo personal en los Estados Unidos.

De aquellas conversaciones surgió el compromiso de Mina de encabezar una expedición internacional, que se pondría al servicio del cura Morelos y el Congreso Mexicano, a fin de enfrentarse el virrey español en la lucha por la emancipación de las provincias de América y la implantación de las ideas liberales en el continente. La Expedición estaba financiada por comerciantes y políticos británicos, españoles y americanos y partió de Liverpool el 15 de mayo de 1816, a borde del buque Caledonia, con bandera inglesa, cargado de pertrechos militares, para hacer escala en Estados Unidos. Mina encontró una buena disposición de los americanos pero también el recelo del embajador español que espió sus movimientos en favor del virrey de Nueva España.

Entre julio de 1816 y abril de 1817 se dedicó al alistamiento, organización y disciplina de una fuerza que llamó "División Auxiliar de la República Mexicana". Viajó por diversas ciudades norteamericanas y en Puerto Príncipe se encontró con Simón Bolívar a quien invitó a incorporarse a sus planes de desembarco en México, aunque sin éxito.

Diego Rivera: Mural "De la conquista al presente" Palacio Nacional de Ciudad de México.
Xavier Mina está representado en el grupo central de los libertadores 

Al mando de una reducida tropa de unos 300 militares de diversos orígenes, el 15 de abril de 1817, Xavier Mina desembarcó en Soto de la Marina, en el estado de Tamaulipas, tomando la ciudad sin resistencia. Sin embargo, aquella expedición llegó tarde ya que encontraron que Morelos había sido capturado y fusilado y el Congreso mexicano disuelto. Todo un presagio del fracaso del movimiento independentista. Aún con todo lo intentaron sin descanso uniéndose al ejercito insurgente de Pedro Moreno y participando en numerosas marchas, revueltas, asaltos y combates siguiendo en la lucha el modelo de su antigua guerrilla, aunque no siempre con fortuna. En octubre decidieron liberar la ciudad de Guanajuato pero calcularon mal sus fuerzas y tuvieron que huir, refugiándose en un rancho donde fueron asaltados el 27 de octubre. Moreno resultó muerto y Mina apresado y conducido al Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo. En una colina cercana fue fusilado el 11 de noviembre de 1817. Este año se cumplen dos siglos de aquellos hechos.

La campaña de Mina resultó breve e intensa aunque de escasa trascendencia militar. Fue un destello, un grito, de gran carga simbólica que anunciaba lo que ocurriría en breve. Cuatro años más tarde México alcanzó la independencia. Pero Mina no fue a combatir la soberanía de España sino la tiranía de un rey que traicionó a su pueblo y a sus leyes, que defendió el absolutismo, que derogó la Constitución de Cádiz y que se ensañó con los movimientos liberales. El objetivo de Mina era implantar la Constitución abolida por Fernando VII y conseguir la autonomía de las provincias de ultramar, para terminar con la "camarilla del rey"; aquellos que se repartían el pastel americano.

Columna de la Independencia en Ciudad de México

Su tío, Espoz y Mina tiene una calle en Pamplona y su sepulcro en la Catedral. Xavier Mina también tiene una calle, pero en Ciudad de México a además figura en los libros de historia del país azteca, tiene estatuas en algunos lugares y está enterrado en la Columna de la Independencia en la capital mexicana. ¿Por qué es una figura tan desconocida en nuestro país y más aún en Navarra? Sin duda, un caso de injusticia e ignorancia.

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