Google+ Aislado en este planeta: Macao

domingo, 29 de enero de 2017

Macao

En el inmenso mapa de China, en la costa sur, asomados al delta del río de las Perlas, se encuentran dos pequeños territorios que gozan de un régimen económico especial proveniente de su origen como colonia extranjera. El más conocido y el más grande es Hong Kong, territorio de soberanía británica hasta 1997. El otro, situado a unos 60 kilómetros, es Macao, antigua colonia portuguesa hasta 1999, que a pesar de su limitado tamaño, está alcanzando un desarrollo económico y social de primera magnitud.


Megacomplejos de ocio y juego como el Galaxy Macau Resort , han proliferado en los últimos años

China, que es país de fuertes contrastes, conserva bajo el principio de "un país, dos sistemas", estas regiones especiales con un alto grado de autonomía y un sistema político separado. En el caso de Macao, durante un plazo de 50 años, se mantiene un sistema económico capitalista, el sistema judicial establecido por Portugal y la lengua portuguesa, que aunque apenas hablada, tiene estatus de lengua oficial junto al chino. También mantiene su frontera, de modo que un ciudadano chino necesita pasaporte y visado para entrar en Macao, mientras que un europeo solo precisa del pasaporte. La autonomía de una Región Administrativa Especial es completa excepto en defensa y en asuntos exteriores.

Macao es una de las regiones más ricas del mundo si consideramos su PIB per cápita y ocupa el cuarto lugar del mundo en esperanza de vida. Su territorio es de apenas 30 kilómetros cuadrados y allí se alojan unos 600.000 habitantes, por lo que alcanzan la más alta densidad de población del mundo.

Los portugueses llegaron a aquellas costas a principios del siglo XVI y la ocupación de Macao y su establecimiento como colonia, datan de 1557. Poco después, China, que había admitido la existencia de aquel puerto comercial, comenzó a cobrar un tributo a los portugueses por el asentamiento. Desde entonces y hasta 1999, Macao fue siempre portuguesa, a pesar de las ambiciones de ingleses y holandeses que en alguna ocasión pretendieron apropiarse de la colonia. En 1580, a pesar de la anexión de Portugal a la corona de España, Macao permaneció independiente y retornó a Portugal 60 años más tarde.



Durante la Primera Guerra del Opio en la que los británicos derrotaron a los chinos, Portugal dejó de pagar su tasa de ocupación y declaró a Macao, en 1844, provincia portuguesa, dejando por tanto de reconocer la soberanía china sobre el territorio. Simultáneamente, Gran Bretaña se apoderaba del vecino puerto de Hong Kong que se convirtió en el mayor enclave europeo en oriente.

Macao no resultó invadida por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la neutralidad portuguesa. Sin embargo a partir de la proclamación de la República Popular China en 1949, comenzaron las dificultades de Portugal para mantener el territorio así que iniciaron conversaciones para su devolución a China. En paralelo Gran Bretaña siguió el mismo proceso con la vecina Hong Kong llegando a un acuerdo de devolución que culminó en 1997, mientras que Macao fue devuelta en 1999.

La economía actual de Macao está impulsada por el turismo y la industria del juego. La ciudad recibe constantemente una corriente de visitantes atraídos principalmente por el juego, que proceden de la vecina Hong Kong y de la cercana provincia de Cantón (Guangdong) que concentra unos 100 millones de habitantes. Es el único lugar del país donde están autorizados los casinos y es proverbial la afición de los chinos a las apuestas, así que, con el incremento de su poder adquisitivo de los últimos años, la resultante es un crecimiento económico espectacular además de un boom inmobiliario sin precedentes. Naturalmente todo esto no es inocuo y en los últimos años también se registran tensiones debidas a la desigualdad laboral, a la inmigración incontrolada y a unos niveles muy altos de delincuencia organizada y de actividades ilegales, como la prostitución o las drogas. 

Nada menos que 45.000 millones de dólares mueve el juego en los 33 casinos registrados en Macao. Es un volumen siete veces mayor que el registrado por Las Vegas que a pesar de su fama, está resultando insignificante frente a la pujanza de los chinos que a la hora de jugar no se andan con bromas. Aquí no tiene cabida el aire festivo y bullanguero de Las Vegas. Nada de familias de vacaciones, despedidas de soltero ni rubias explosivas. Aquí se viene a jugar en serio así que el ambiente de las salas es de silencio y profesionalidad y en las mesas corre el dinero como el agua en un río.


Pinchar para mover

Enormes complejos han surgido en los últimos años. La falta de espacio para construir la han solucionado ganando terreno al mar mediante una enorme franja drenada entre las dos islas del territorio. En los 14 kilómetros cuadrados recuperados es donde se alzan los gigantescos complejos de las multinacionales del juego liderados por Sheldon Adelson, conocido por su fallido proyecto de Eurovegas en Madrid.

Alli se alzan los gigantescos complejos The Venetian Resort, City of Dreams, Sands Cotai y Galaxy Macau Resort, todos ellos provistos de cientos de habitaciones en hoteles de lujo, piscinas con cascadas y toboganes, campos de golf, restaurantes de todo tipo, algunos con estrellas Michelin, centenares de tiendas de las marcas más exclusivas, espectaculares teatros y espacios para eventos en los que actúan las estrellas del espectáculo y, por supuesto, infinitas salas de juego. Todos ellos a pleno funcionamiento gracias a los 30 millones de turistas que Macao recibe cada año.

En contraste con la zona de los casinos, a un par de kilómetros al norte separada por un brazo de mar, se halla la ciudad antigua de Macao donde encontramos un curioso mestizaje chino y portugués que se refleja en la cultura, el idioma, la arquitectura, la gastronomía y la religión. Son varios siglos de presencia colonial y aunque las personas de origen portugués se van diluyendo en la marea china, todavía se encuentran rasgos de la antigua metrópoli en muchos aspectos de la vida cotidiana. Los auténticos "macaenses" representan un pequeño porcentaje de la variopinta población de Macao, y todavía se sienten vinculados sentimentalmente a Portugal. Desde 2005, el Centro histórico de Macao figura inscrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, uno de los 31 sitios del Patrimonio de China.


Ruinas de la Catedral de San Pablo, que se terminó de construir en 1640 y fue destruida
por un incendio en 1835, 
conservándose únicamente su fachada

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