Google+ Aislado en este planeta: enero 2017

domingo, 29 de enero de 2017

Macao

En el inmenso mapa de China, en la costa sur, asomados al delta del río de las Perlas, se encuentran dos pequeños territorios que gozan de un régimen económico especial proveniente de su origen como colonia extranjera. El más conocido y el más grande es Hong Kong, territorio de soberanía británica hasta 1997. El otro, situado a unos 60 kilómetros, es Macao, antigua colonia portuguesa hasta 1999, que a pesar de su limitado tamaño, está alcanzando un desarrollo económico y social de primera magnitud.


Megacomplejos de ocio y juego como el Galaxy Macau Resort , han proliferado en los últimos años

China, que es país de fuertes contrastes, conserva bajo el principio de "un país, dos sistemas", estas regiones especiales con un alto grado de autonomía y un sistema político separado. En el caso de Macao, durante un plazo de 50 años, se mantiene un sistema económico capitalista, el sistema judicial establecido por Portugal y la lengua portuguesa, que aunque apenas hablada, tiene estatus de lengua oficial junto al chino. También mantiene su frontera, de modo que un ciudadano chino necesita pasaporte y visado para entrar en Macao, mientras que un europeo solo precisa del pasaporte. La autonomía de una Región Administrativa Especial es completa excepto en defensa y en asuntos exteriores.

jueves, 19 de enero de 2017

La Gloriosa

En tiempos convulsos como los actuales, es frecuente oír proclamas a favor de un cambio político que algunos consideran progresista y revolucionario. Se trata de cambiar de manera radical la forma del estado para ensayar fórmulas atrevidas e incluso instaurar la república. Si echamos la vista 150 años atrás, nos encontramos con que estas avanzadas ideas ya se llevaron a la práctica. También entonces había "progres" que embarcaron a España en uno de sus periodos más oscuros y la aventura se saldó con un enorme fracaso político, social y económico. 

Alegoría de la Primera República
Aunque la primera República Española está datada el 11 de febrero de 1873, los hecho que desembocan aquí, tienen su origen en  una sublevación militar con participación de elementos civiles que tuvo lugar en septiembre de 1868 y supuso el destronamiento y exilio de la reina Isabel II, comenzando así el período denominado Sexenio Democrático

Aquellos hombres del 68, en su mayoría liberales de origen burgués o de clases medias, además de los militares, y ante la impotencia demostrada del régimen isabelino para resolver los problemas elementales del país, quisieron hacer en España, de modo radical, la experiencia democrática. 

martes, 10 de enero de 2017

El duelo de honor

El honor es un concepto que hoy en día está obsoleto. Ya nadie se fía de nadie en base a la palabra dada o en el compromiso rubricado con un apretón de manos. Nada es lo que parece y así las personas más adornadas de vestuario o palabrería, a menudo te defraudan con su conducta o directamente te engañan. Quien antaño actuaba así, carecía de honor y quedaba devaluado socialmente, pero ahora eso no tiene importancia pues el más golfo puede resultar atractivo y respetado no tanto por sus méritos como por el deteriorado criterio de valoración que le aplica esta sociedad.

Hubo una época en que el honor, o mejor dicho, la afrenta al honor podía resolverse en un pleito de armas, en un enfrentamiento cara a cara, a espada o a pistola y de ese modo lavar la ofensa, cargarse de razón y recuperar el honor según se entendía con aquella anacrónica moralidad. Siempre hubo desafíos para dirimir diferencias y se ha dicho que el duelo fue "la primera herramienta descubierta por la civilización, como medio para reconciliar los instintos brutales del hombre con el ideal de justicia".

Si nos remontamos mil años atrás, el duelo adoptaba la forma de "juicio por combate" o "duelo judicial", un sistema recogido en el derecho germánico para resolver acusaciones y afrentas al honor en ausencia de testigos, que se resolvían mediante combate singular. El ganador de la pelea era proclamado como poseedor de la razón. En realidad era Dios, conocedor de la verdad, quien otorgaba la victoria, sancionando así al vencedor e impartiendo una justicia que se aceptó sin discusión durante todo el medievo europeo.