Google+ Aislado en este planeta: septiembre 2016

viernes, 30 de septiembre de 2016

El rapto de Europa

Dice la leyenda que Europa era una bella princesa que enamoró a Zeus cuando se paseaba con sus compañeras por la playa. Para acercarse a ella, el dios se convirtió en toro, el animal favorito de la joven que confiada, se acercó al animal y después de acariciarlo se subió a su lomo. En ese momento el toro arrancó y se lanzó al mar. Para no caerse, la joven se aferró a los cuernos y así fue transportada hasta la isla de Creta.

Tiziano pintó su famosa obra "El rapto de Europa" por encargo de Felipe II, que era amigo de las fábulas mitológicas. En la actualidad no estamos para fábulas ya que Europa, nuestro continente y no la princesa, está en riesgo inminente de sufrir el rapto por el Zeus de nuestro tiempo.

El Rapto de Europa de Tiziano

domingo, 11 de septiembre de 2016

Tauromaquia universal

Se conoce popularmente como "El Cossío" a la enciclopedia taurina titulada "Los Toros, tratado técnico e histórico", publicada a partir de 1943 por José María de Cossío, un vallisoletano que fue un activo escritor de la generación del 27, crítico literario, ensayista y miembro de la Real Academia de la Lengua, además de importante personaje de la vida social y cultural española y el más destacado experto taurino del siglo XX.


La tauromaquia es un antiguo arte de tradición española y portuguesa por lo que es normal que a lo largo del tiempo, estos países la exportaran a sus colonias y dominios. En uno de los volúmenes de la enciclopedia taurina, publicado en 1977, se recoge una interesante relación de lugares del mundo que va más allá de las zonas de influencia ibérica, llegando incluso a rincones insospechados del planeta en asuntos taurinos.

sábado, 3 de septiembre de 2016

El empecinado

Alguien que se obstina en una idea, que solo tiene el propósito de mantenerla y que no hay argumento que doblegue su intención, se conoce como un empecinado.

Este país, o sea, España, es rica en este tipo de personajes. Ocurre que con esta mentalidad cuando alguien abraza una idea, hace de ella su consigna vital. De nada sirven argumentos razonados y razonables que demuestren que la verdad no es única, que las cosas admiten cierta subjetividad y que el contrario también puede tener razón sin que por ello uno pierda la suya. Somos raciales, sin matices, de blanco o negro, conmigo o contra mí y lo que yo digo va a misa, y esto en cualquier aspecto de la vida ya sea la religión el fútbol, la política o el trabajo, A veces se trata solo de cabezonería. En otros casos detrás de una actitud pertinaz se esconden intereses de difícil justificación.

El problema del empecinamiento es que tiene difícil marcha atrás. Cuando alguien ha hecho pública proclama de su intención y la ha adornado de argumentos de una sola lectura, que suelen ir a la medida del interesado, es muy difícil rectificar. Hay que tener mucha cintura y una gran capacidad intelectual para admitir que otros pueden tener ideas que en muchas casos pueden mejorar la propia, bien por ser más ingeniosas o más oportunas y todo ello sin sentir la vergüenza de una derrota personal.