Google+ Aislado en este planeta: Sicilia, tierra de diversidad

lunes, 21 de julio de 2014

Sicilia, tierra de diversidad

Este año he encontrado un plan perfecto y sustitutivo de los sanfermines. Clima mediterráneo, naturaleza, cultura, historia, mitología, lugares de fuertes contrastes y modos de vida que te sitúan, geográfica y culturalmente a mitad de camino entre Europa y África. Así he visto Sicilia.

Se trata de una isla de 25.000 km² y cinco millones de habitantes, datos que dan fe de la importancia actual e histórica de este territorio, que a lo largo de los tiempos ha sido cuna de dioses y de sabios, puerto de mercaderes, refugio de corsarios, base de flotas de guerra, escala de expediciones, despensa de imperios, tesoro codiciado por sus vecinos y reino de numerosas monarquías. Todo esto constituye un carrusel que se ofrece al visitante sin orden y sin interrupción por toda la isla.


Por Sicilia, en tres mil años de historia, han desfilado fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos, aragoneses, españoles y austriacos e incluso italianos a partir de la unificación de 1861. De todas las épocas quedan vestigios pero sobre todo, de la civilización helénica ya que cuenta con más monumentos de aquel tiempo que la propia Grecia.

Lo admirable de Sicilia es que ese laberinto de tiempos, épocas y culturas se entrecruzan con el paisaje y las gentes de hoy y constituyen su esencia que resulta tan atractiva. Recorriendo la isla he recalado en lugares tan interesantes como estos:

Palermo, la populosa capital, espléndida en otros tiempos y decadente en la actualidad, está llena de palacios e iglesias de todas las épocas y estilos pero arrastra pobreza, especulación y tristes episodios mafiosos. No obstante, nos encontramos con una asombrosa ciudad, repleta de piedras y de historia donde no hay que perderse la Catedral de estilo árabe normando, el Palacio normando y su fantástica Capilla Palatina. También es imprescindible acercarse a la vecina Monreale para admirar el conjunto de mosaicos más grandioso de la Edad Media que cubren todas las paredes de su Catedral normanda.


Catedral normanda de Monreale

Catedral de Palermo

Cefalú es una antigua ciudad y en la actualidad un centro turístico cercano a Palermo bajo un promontorio donde se encuentra un castillo árabe. Tiene historia de la época aragonesa y una catedral del siglo XII. 

Cefalú

Mesina, dando vista al continente a través de su estrecho, fue arrasada por el terremoto de 1908 y por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, pero está perfectamente restaurada.

Taormina es griega y ocupa un lugar privilegiado junto al mar, sobre el cual se alza el maravilloso teatro griego con el Etna al fondo. Por la belleza de su enclave agreste y costero es un importante centro turístico de gran nivel.

Teatro griego de Taormina con el Etna al fondo

Catania es la alfombra a los pies del Etna y vive bajo su amenaza constante ya que fue enterrada por el volcán varias veces en la antigüedad. A partir del terremoto de 1693, se reconstruyó con un trazado en cuadrícula y la mayoría de sus edificios históricos son de época barroca.

Catania y monte Etna

Otra maravilla es Siracusa, con su magnífica plaza barroca del Duomo y el parque de Neápolis con el mayor teatro griego jamás construido, el anfiteatro romano, la tumba de Arquímedes y las Latomías que fueron canteras y cárceles del tirano Dionisio.

Noto, en las cercanías de Siracusa, es otra ciudad reconstruida en el conocido como estilo barroco siciliano y la atracción es la propia ciudad por su belleza arquitectónica.

Agrigento es uno de los lugares más bellos de Sicilia, según el poeta Píndaro que la describió como "la ciudad más hermosa de cuántas habitaban los mortales". Allí se encuentra el Valle de los Templos donde hay numerosas construcciones dedicadas a las deidades griegas y romanas, en un enclave paisajístico incomparable.

Templo de Hera en Agrigento

En el centro de la isla encontramos los magníficos mosaicos romanos de la villa romana del Casale, en Piazza Armentina y en la costa sur está Selinunte, uno de los sitios arqueológicos más grandes del mundo. No muy lejos y algo al interior, se encuentra su rival, Segesta, que vivió su mayor esplendor en el siglo V antes de Cristo, gracias al control de comercio marítimo y su templo griego es el más antiguo del mundo de los que se conservan en pie.

En el oeste de la isla se encuentra la ciudad de Marsala, famosa por sus vinos y la ciudad medieval de Erice que se alza sobre el Monte San Giuliano, a 751 m de altura, dando vista a toda la provincia de Trapani.

Dominando la isla y visible desde gran parte de ella está el Etna que con sus 3.342 metros, es el volcán activo más grande de Europa. Morfológicamente es una gigantesca mole que ocupa una enorme extensión de la parte este de Sicilia con un parque volcánico de unos 1.500 Km². Las laderas hasta alturas entorno a los 1.000 metros, son un auténtico vergel que va cambiando de vegetación conforme se gana altura. A los pies hay palmeras, naranjos, olivos, viñas y toda la variedad de frutales. Después aparecen eucaliptos, castaños y robles y en alturas superiores, coníferas y hayas. A partir de los 2.000 metros la vegetación desaparece dando paso a las pendientes de arena volcánica, a cientos de conos laterales y a los ríos de lava procedentes de miles de erupciones. En el centro, la zona inalcanzable del cono principal que humea constantemente. Las erupciones del volcán son frecuentes y se registran varias cada año de diferente intensidad acompañadas a veces de terremotos.

El Etna en invierno

Existen crónicas escritas de sus erupciones desde hace más de 2000 años. La más famosa quizás sea la de 1669. Las erupciones del volcán Etna en el siglo XIX terminaron con la formación de un cráter de derrumbe, que actualmente posee un diámetro de 3 km y medio. En el año 1669, durante este ciclo, las coladas destruyeron parte de la ciudad de Catania, al Sur del volcán. Otra erupción muy destructiva fue la de 1928, donde la lava alcanzo las proximidades de la costa Este, quedo destruido el pueblo de Mascali.

Una de las últimas de importancia ocurrió entre julio y agosto de 2001, que arrasó la estación de esquí construida en su flanco sur y algunas viviendas a considerable distancia. Actualmente hay movimiento sísmico en el Etna, que deriva ocasionalmente en alertas que no pasan de eso, aunque en ciclos de unos dos años, es frecuente que se produzca la erupción de alguno de los cráteres del volcán, que de inmediato genera un fenómeno informativo internacional ya que el Etna es uno de los volcanes más vigilados del mundo.

Dentro del parque volcánico

El Etna ofrece mil y una posibilidades, desde esquiar en invierno a pasear por los pueblos de sus laderas, degustando la gastronomía local y sus vinos. Pueden hacerse ascensiones hasta alturas cercanas a los 3.000 metros. Aunque subir hasta a la cima está prohibido por cuestiones de seguridad, algunos temerarios se arriesgan al peligro del fuego y los vapores y además a fuertes sanciones económicas. El Etna es un gran destino turístico, pero no es un parque de atracciones al estilo PortAventura, así que hay que acercarse a él sin temor pero con respeto ya que se trata de una fuerza de la naturaleza viva, desatada, imprevisible y sobre todo extraordinariamente bella.

Como colofón del viaje, he comenzado a leer una novela escrita por un siciliano, Giuseppe di Lampedusa, titulada "El Gatopardo" que también dio lugar a una película. Hay una frase del personaje principal, un noble siciliano durante la revolución de Garibaldi, que bien puede resumir el destino de esa isla única: "Algo tiene que cambiar para que todo siga igual".

En cierto modo, aunque parezca que hay cambios, Sicilia sigue igual a lo largo del tiempo: 100 familias de terratenientes, nobles y mafiosos controlan el poder y sus gentes saben que hay que acomodarse para no sufrir, así que han creado su propio estilo de vida, muy a la italiana pero más anárquico si cabe y tranquilo, sin prisas (excepto en el tráfico), con pasión o adormecido, como el Etna, complacido en la belleza de sus pueblos medievales y de su deliciosa gastronomía, y con una cantidad casi escandalosa de obras de arte, esa inefable riqueza que dejaron tantas culturas invasoras.

Más información de arte e historia de Sicilia en este blog: http://susiripa.blogspot.com.es/

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