Google+ Aislado en este planeta: La ruta 66

jueves, 17 de abril de 2014

La ruta 66

El Consejo de Europa tiene catalogados 29 itinerarios culturales, algunos tan sugerentes como el Camino de Santiago, la Vía Carolingia o el Itinerario Europeo de los Cistercienses, todos ellos de gran interés artístico y cultural. Pues bien, los norteamericanos tienen la Route 66 que podría tener algún parecido con los caminos europeos, pero en plan cutre. Ahora bien, con la gran facilidad para el marketing de los yankees, han conseguido hacer de una carretera, que está prácticamente en desuso, un trayecto mítico, lugar de culto y de turismo y cita obligada para buscadores de la imagen tradicional de la América profunda que evocan sus tierras áridas, los asados con salsa barbacoa, sombreros tejanos en un bar de carretera y el viejo del banjo sentado en el porche bebiendo whiskey o cerveza.




La ruta 66 atraviesa Estados Unidos desde Chicago hasta Santa Mónica recorriendo casi 4.000 kilómetros en un periplo que nació hace menos de 100 años y que en sus orígenes representó el esfuerzo y la valentía de los emigrantes que buscaban en el lejano oeste una oportunidad para prosperar y empezar una nueva vida. Desde Illinois hasta California a través de Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona.

El trazado primitivo prácticamente no existe ya que ha sido sustituido en muchos tramos por nuevas carreteras y modernas autopistas interestatales. La ruta desapareció de los mapas oficiales en 1985, pero acrecentó su leyenda como territorio de la Harley-Davidson y sigue viva gracias a la aventura de muchos ruteros y mitómanos que han conseguido recuperarla con el nombre de Historic Route 66, y así es como figura en los mapas actuales.


La llegada al lejano oeste, más allá de las Rocosas, comenzó con los colonos que buscaban asentarse cada vez un poco más allá, con la esperanza de encontrar riqueza y una vida mejor. Después llegó la diligencia y el servicio postal del Pony Express, en los tiempos del auténtico Far West. A mediados del siglo XIX, dos compañías pugnaron por hacerse con la construcción del ferrocarril: la Central Pacific, desde Sacramento hacia el Este, y la Union Pacific, cruzando las grandes llanuras hacia el Oeste. La vía férrea transcontinental se inauguró en 1867 y llegó acompañada de otro gran desarrollo de la época: el telégrafo.


Con el ferrocarril plenamente asentado, hubo que esperar hasta 1923 para que el Gobierno viese la necesidad de contar con una auténtica red de carreteras nacional que vertebrase el país, sobre todo teniendo en cuenta el vertiginoso avance de la industria automovilística. De este modo, en 1926 se completó la primera carretera que permitía viajar de costa a costa. Había nacido la Ruta 66.

En sus orígenes, muchos tramos no estaban pavimentados y por ellos transitó la migración interna de los años de la Gran Depresión, así como agricultores de Kansas u Oklahoma esperanzados en encontrar una vida mejor en California y también se asentaron en su recorrido numerosos pueblos mineros que completaron el escenario más genuino de la historia americana. A la Ruta 66, se la conoce como The Mother Road, es decir, la carretera madre, por todo lo que ha significado, y así la denominó John Steinbeck en su novela "Las uvas de la Ira", (premio Pulitzer en 1940), que posteriormente fue llevada al cine por John Ford y es un relato de granjeros emigrantes a la soleada California.



Como todo mito que se precie, también tiene que contar con su propia música. A finales de los años 40, el Trio Nat King Cole grabó una canción que recorre las principales localidades de la ruta, con el título de "Get Your Kicks On", y alcanzó un éxito inmediato, siendo grabada en poco tiempo por más de 50 de artistas. Se convirtió en un clásico vinculado al jazz y al rock and roll y entre los famosos que la interpretaron se pueden citar a Chuck Berry, los Rolling Stones o John Mayer.

Durante muchos años, se ha alimentado el mito con numerosos temas del folclore del medio oeste, películas de carretera, con moteles y gasolineras, bares solitarios y enormes camiones, desierto, soledad del paisaje y largas rectas en una ruta que evoca la libertad y camina hacia la nueva tierra prometida: la costa del Pacífico.

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