Google+ Aislado en este planeta: mayo 2013

martes, 28 de mayo de 2013

Que grande, Dolly


Dolly Rebecca Parton, nacida en Tennessee en 1946, es una cantante, compositora, actriz, productora discográfica, escritora y filántropa. Ha sido una primera figura de la música country durante más de cuatro décadas. Tiene en su haber cerca de un centenar de discos y siete premios Grammy y en su dilatada carrera a tocado todos los géneros del espectáculo.  A pesar de su fama, mantiene de forma discreta su vida privada. Se casó en 1966 y sigue unida a su marido a quien apenas se le conoce.

"Coat of Many Colors" es una canción de Dolly Parton, que ella destaca como su favorita de entre los cientos de canciones que ha escrito. Dolly compuso la canción en 1969, mientras viajaba con Porter Wagoner en un autobús turístico, en una especie de gira artística y bohemia por el país como parte de su espectáculo televisivo. 

Excelente cantante, compositora y actriz, Dolly Parton ha representado una autentica renovación en el mundo del country desde finales de los años 60. Con una imagen voluptuosa, un estilo desenfadado y una simpatía sin igual, que se suman a su voz portentosa de soprano alto, le han permitido posicionarse como una de las estrellas femeninas más influyentes del panorama musical norteamericano.

La cantante cuenta como su madre le cosía un abrigo con trozos de tela diferentes y para explicarle que no podían comprar uno nuevo, le contó una historia bíblica en la que Jacob, que amaba mucho a su hijo José, le hizo una túnica de varios colores, según describe el Génesis. Esto despertó la envidia y los celos de los hermanos de José, que llegaron a odiarlo y conspiraron para matarlo. Sin embargo, finalmente decidieron venderlo a unos mercaderes que iban camino de Egipto, donde José prosperó y llego a ser mayordomo del faraón. De aquellos recuerdos de su niñez, Dolly saco la inspiración para componer Coat of Many Colors, que en 1971 llegó al número 4 en las listas de sencillos de Estados Unidos.
Desde entonces, la canción fue un éxito continuo, sobre todo en los ambientes de la música folk y country y ha sido versionada por numerosos cantantes y duetos como Emmylou Harris, Melissa Etheridge, Shania Twain, Eva Cassidy y Kenny Rogers.

En 2012, esta canción de Parton fue admitida en el Registro Nacional de grabaciones sonoras de la Biblioteca del Congreso, por ser un "bien cultural, histórica o estéticamente importante, y que ilustra y refleja el modo de vida en los Estados Unidos".

Naturalmente esta canción y la estética de sus interpretes hay que situarla teniendo en cuenta los años transcurridos y su escenario natural, que son los estados sureños y del medio oeste americano, con sus personajes folclóricos y algo horteras. El country es un cajón de sastre donde caben muchos estilos musicales que van desde el sonido Nashville hasta el rockabilly y tiene influencias de otras músicas como el blues y el gospel además de rasgos folcloristas de algunos países europeos de inmigrantes, principalmente Irlanda. Casi todos los solistas del pop y del rock and roll americanos, canadienses y australianos han hecho sus incursiones en el country, muchos de ellos con gran éxito como Elvis Presley, Bee Gees, Kenny Rogers, Johnny Cash, Olivia Newton-John y más recientemente, Shania Twain y Taylor Swift.

Volviendo a Coat of Many Colors, aquí dejo el estribillo que resume el espíritu de la canción y dos interpretaciones de la misma que dan una idea de su versatilidad y su frescura, por lo que sigue actual a pesar del paso del tiempo.


My coat of many colors
That my momma made for me
Made only from rags
But I wore it so proudly
Although we had no money
I was rich as I could be
In my coat of many colors
My momma made for me


En este primer vídeo, vemos a la propia Dolly Parton interpretando una versión temprana, hacia 1974

Aunque en su larga vida musical ha compuesto cientos de canciones y ha vendido más de 100 millones de discos, "Coat of Many Colors" sigue siendo su bandera en todos los conciertos. 

En esta otra de 2003, que es mi favorita, va acompañada de la frescura de la canadiense Shania Twain, otro auténtico fenómeno del pop y del country de los últimos veinte años.

Pero la cantante canadiense es otra historia de la que hablaré en mejor ocasión.

domingo, 19 de mayo de 2013

La Casa Blanca

Si hay un lugar singular y conocido de Estados Unidos y que vemos con frecuencia en las noticias y en las películas, ese lugar es The White House, la Casa Blanca, el lugar de residencia del Presidente de los Estados Unidos. Es actualmente el centro de operaciones más importante del mundo. Un lugar en donde se toman las decisiones que van a influir en todo el planeta y donde seguramente no ocurre casi nada de lo que nos muestra el cine.

Este edificio emblemático terminado en 1800, con un coste de 232.000 dólares de la época, constituye uno de los símbolos de libertad y orgullo americanos pero que, paradójicamente fue construido, en su mayor parte, por esclavos afroamericanos. Nada extraño por otra parte, ya que en aquella época la esclavitud aportaba la mano de obra de todas las construcciones y también de los servicios personales de los mandatarios americanos, incluida la Casa Blanca. Esta situación cambió a partir de la presidencia de Abraham Lincoln, que abolió la esclavitud en 1863. 


La Casa Blanca se construyó a partir del año 1790 en un estilo neoclásico, siguiendo el modelo creado por Palladio, el famoso arquitecto veneciano del siglo XVI. El presidente George Washington, junto con el diseñador de la ciudad, Pierre Charles L'Enfant, escogió el sitio donde se construiría. Mediante un concurso se eligió al arquitecto irlandés James Horban, que ganó la medalla de oro por el diseño que hoy conocemos.

El 12 de octubre de 1792, en Georgetown que era el nombre del lugar en aquel momento, se colocó la primera piedra de la "Casa del Presidente". Entre las autoridades de la época había un distinguido número de masones de una logia de Georgetown y fue su Gran Maestro y alcalde de la cuidad, Peter Casanave, quien tuvo el honor de oficiar la ceremonia, colocando la piedra angular y pronunciando una oración. Lo más singular de aquella ceremonia es que el hombre que la dirigió, se llamaba originalmente Pedro Casanave, era español y navarro para más señas. 

La fachada norte en el billete de 20 dolares
Hay poca información fiable de este personaje pero al parecer fue un comerciante de éxito tanto en los negocios como en su vida social y había emigrado a Estados Unidos en 1785. Aunque a su llegada apenas hablaba inglés, se valió del apoyo de su tío, Juan de Miralles, muy apreciado por el mismísimo George Washington por sus buenos oficios como enlace entre la Corona española y los insurgentes americanos durante la Guerra de la Independencia. Posiblemente su apellido original no fuese Casanave sino Casanova, Casanueva o más probablemente Etxeberría, en su origen. Poco más se sabe de este paisano. Solo hay certeza de que murió bastante joven, en 1796, según se deduce de una copia de su testamento que se conserva en los archivos de la logia masónica de Potomac de la que fue Gran Maestro. 

Aunque Washington supervisó la construcción de la casa, nunca vivió en ella. No fue hasta 1800, con el edificio casi terminado, cuando John Adams y su esposa, se trasladaron a vivir allí, siendo sus primeros residentes. El siguiente presidente, Thomas Jefferson, descubrió que el edificio era pequeño e inició los planes de ampliación con el diseño de dos alas al Este y al Oeste, para acoger las operaciones domésticas de lavandería y cocina, además de un establo y un almacén.

En 1814, durante la guerra anglo-estadounidense, los británicos lograron penetrar en zonas de Maine y Washington D.C. haciendo arder sus edificios públicos, incluyendo la Casa Blanca y el Tesoro. James Madison fue el único presidente de los Estados Unidos que debió huir de la Casa Blanca y de la capital federal, ante el avance de tropas extranjeras. El edificio, que había quedado en ruinas, debió ser reconstruido.

El Despacho Oval y su inquilino.
Foto de Pete Souza, fotógrafo oficial de la Casa Blanca

La Casa Blanca fue ampliada varias veces, concretamente a finales del siglo XIX y comienzos del XX. La famosa oficina del Presidente, el Despacho Oval, fue instalado en 1909. La Casa Blanca es uno de los primeros edificios del gobierno federal que se hizo accesible para una silla de ruedas, gracias a las modificaciones efectuadas durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt, que era parapléjico. En 1949 el presidente Harry Truman tuvo que abandonarla debido a la inestabilidad del edificio, provocada por el escaso mantenimiento. Durante tres años se rehabilitó el edificio que volvió a ser residencia presidencial en 1952.

Theodore Roosevelt en 1903
Retrato de John Singer Sargent
En los años 60, la Primera Dama, Jacqueline Kennedy, dirigió la redecoración más importante de la mansión en toda su historia. Se eligió un extenso temario con motivos de la Roma antigua para las distintas estancias. Se adquirieron muebles antiguos, y telas decoradas. Muchas de las antigüedades, pinturas finas, y otras mejoras del período de Kennedy, fueron donadas a la Casa Blanca por contribuyentes millonarios.

La Casa Blanca debe su nombre al presidente Theodore Roosevelt y así se le conoce oficialmente desde 1901. Roosevelt, que fue uno de los grandes presidentes americanos, fue el primero en utilizar el automóvil en sus viajes, el primero el viajar al extranjero, concretamente a Panamá y el primer presidente que fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, en 1906.

La Casa Blanca es un edificio de razonables proporciones rodeado de una extensa zona ajardinada, situado en el nº 1600 de la Avenida Pensilvania, al noroeste de Washington D. C. No es demasiado grande ya que cuenta con 132 salas, 35 baños, 28 chimeneas, 16 dormitorios, 8 escaleras, 3 ascensores y 3 cocinas. Por otra parte es también un extraordinario museo debido a su exquisita decoración con pinturas históricas y objetos artísticos procedentes de todo el mundo, además de una magnífica biblioteca. 

Vista aérea
Aunque no hay ninguna intención de ponerla a la venta, la Casa Blanca está tasada en 80 millones de dólares. La mansión presidencial puede ser visitada por el público de forma gratuita en grupos guiados. Otra cosa es la dificultad que esto entraña pues requiere de inscripción previa y de largos plazos de espera.

Más curiosidades en la web oficial, parcialmente en español: http://www.whitehouse.gov/espanol

martes, 14 de mayo de 2013

Coimbra era una fiesta

Un fin de semana de mayo tienen lugar en la ciudad portuguesa de Coímbra varios acontecimientos festivos protagonizados por los estudiantes de esta ciudad que, al igual que los de cualquier lugar del mundo, siempre tienen el cuerpo dispuesto para la fiesta.

Coímbra tiene la más antigua universidad de Portugal y es una de las más prestigiosas, por lo que reúne en sus aulas más de veinte mil estudiantes. La celebración que presencié hace unos días se llama la Queima das Fitas, que significa Quema de las Cintas. Se trata de una fiesta universitaria, que también se celebra en otras universidades del país vecino, en la que los estudiantes de último año, los que ya va a dejar la universidad, son los protagonistas.

Se trata de una tradición con más de 100 años y que tiene pinta de perdurar muchos más, pues tratándose de juerga, ¿quién la va a suprimir?. El caso es que esta fiesta sirve para despedir a esos alumnos que por fin se van a graduar, una última fiesta universitaria para relajarse antes de afrontar los exámenes de fin de curso y de carrera.

Como su nombre indica, los estudiantes queman unas cintas, que son de distintos colores para cada facultad o especialidad. La Queima es uno de los muchos actos que tienen lugar en los varios días que duran estas fiestas, entre los que se cuentan conciertos musicales, actividades deportivas, bailes de gala, y muchos otros como la tradicional serenata de fados que tiene lugar en las escaleras de la Catedral Vieja y que reúne a miles de estudiantes, turistas y a cualquiera que pasaba por allí.
Especial significación tiene el desfile de carrozas de la mañana del domingo que comienza con la concentración en la parte alta, donde se encuentra la Universidad y se traslada colina abajo hasta la Baixa, cercana al río y centro de la ciudad. Docenas de carrozas trabajosamente decoradas con los colores de cada facultad, transportan a miles de alumnos que portan pancartas con críticas irónicas a los profesores, a los políticos o a la situación económica del país. Naturalmente, cada celebración va acompañada de comida y bebida de todo tipo y en todo momento.

Otro acontecimiento que, aunque ajeno a la Universidad, aprovecha las celebraciones para acercarse a Coímbra, es una carrera popular conocida como The Color Run http://thecolorrun.com/, que discurre en una distancia de cinco kilómetros, sin límite de tiempo ni de edad de los participantes. Solo tiene dos reglas que dan una idea de su finalidad: Vestir de blanco en la línea de salida y finalizar lo más colorido posible. Para ello los espectadores les arrojan durante el trayecto, polvo de mil colores que procede de unas bolsas que se venden con fines benéficos. 

Verdaderamente, el resultado es espectacular y aún contrasta más con el serio uniforme negro que lucen los estudiantes que no participan en la carrera y que, todos a una, en la tarde del sábado formaban una riada humana por el centro de Coímbra.

La carrera del color es una moda de éxito que comenzó en Estados Unidos y ya se ha extendido a numerosas ciudades de varios países. Tiene prevista su celebración en España comenzando por Madrid en este mismo año. Un festejo guarrete y divertido que viene a competir con nuestras autóctonas batalla del vino de Haro, tomatina de Buñol y chupinazo sanferminero, entre otras.


Publicaré más fotos en mi sitio de Google+. http://picasaweb.google.es/murzainqui