Google+ Aislado en este planeta: abril 2013

martes, 30 de abril de 2013

Pasión rociera

Visitar estas tierras onubenses impone una grata obligación que recomiendo cumplir a quienes visiten este rincón de Andalucía, sobre todo si es en primavera. Se trata de internarse por las tierras del Condado de Huelva y de Doñana incluyendo en el recorrido la localidad de Almonte y la aldea de El Rocío.

La ermita de El Rocío

Estos lugares son famosos por la romería que cada año se celebra el fin de semana de Pentecostés, que dependiendo de las fechas de la Semana Santa, tiene lugar en un domingo de mayo o primeros de junio. La romería dura una semana, contando con el camino que recorren los peregrinos hasta la aldea almonteña. Una semana plena de pasión y devoción, de tradición y sentimiento y también de diversión. 

La Blanca Paloma, este año en
la parroquia de Almonte
El Rocío atrae también a un centenar de cofradías de todas las poblaciones cercanas a Cádiz, Huelva y Sevilla y también de numerosos puntos de España. Los peregrinos atraviesan a pie y a veces en barca, las marismas del Guadalquivir, para llegar al Rocío, en el límite del Parque Natural de Doñana.

Históricamente, se tiene constancia de que Alfonso X el Sabio, fue quien mandó levantar la ermita de Santa María de las Rocinas a orillas de las marismas del Guadalquivir entre 1270 y 1284 y también se cuenta una leyenda que narra como la imagen de Nuestra Señora del Rocío, fue hallada a comienzos del siglo XV por un vecino de Almonte en el interior de un bosque lleno de zarzas y de muy difícil acceso, llamado La Rocina. 

El campesino sacó con mucho esfuerzo la imagen de entre la maleza y cargándosela a hombros se dirigió al pueblo. En mitad de su camino, decidió descansar y se quedó dormido. Al despertar descubrió sorprendido que la imagen había desaparecido, y por un presentimiento volvió al lugar donde la había encontrado y allí estaba. Tras contarlo a las autoridades del pueblo, se dirigieron al lugar y vieron la imagen en el mismo sitio, por lo que dedujeron que ésta les estaba indicando que quería quedarse allí y decidieron construir en el lugar una ermita para albergarla. La llamaron la ermita de la Virgen de las Rocinas.

Ambiente rociero en Almonte
Hay constancia de que en 1653, se constituye la Hermandad Matriz del Rocío, y que en el siglo XVIII ya existen hermandades filiales que comienzan a peregrinar a la ermita. También se conoce que en 1722, tras numerosas peticiones del Ayuntamiento de Almonte, el Duque, con el aval del Rey, concede licencia para la celebración de la Real Feria del Rocío. A causa del terremoto de Lisboa de 1755, la ermita quedó destruida y hubo que construir una nueva.

En 1961, ante el estado de deterioro del edificio, se decide construir un nuevo santuario, que se inauguró en 1969. Alrededor de éste, los almonteños levantaban sus "chozos" para cobijarse y asistir a la procesión de la Virgen. Poco a poco estos asentamientos se hicieron estables, hasta constituir hoy en día todo un entramado de casas y calles que ha adquirido la entidad de aldea, que no obstante mantiene su aspecto más rústico en sus calles cubiertas de arena por las que circularán las carretas en próximas fechas.

Carteles que recuerdan visitas históricas
La imagen de la Virgen a visitado frecuentemente la parroquia de Almonte, principalmente con motivo de catástrofes, guerras y otros hechos extraordinarios. Desde 1949 se instituyó un Jubileo por el que cada siete años la Virgen reside en la parroquia de Almonte por un periodo de unos nueve meses, desde Agosto hasta la romería del año siguiente. Este año es jubilar y por ello hemos podido ver las celebraciones que en vísperas de la partida de la Virgen, dedican los almonteños a su patrona.

Hoy en día, la romería del Rocío constituye uno de los actos marianos más importantes del mundo, llegando a concentrar en la comarca a más de un millón de personas, que contagiados del folclore y alegría popular disfrutan de esta romería en honor a la Reina de las Marismas, la Blanca Paloma o la Pastora Divina, como también se la conoce.

Almonte se engalana para el Rocio 2013

Debo añadir que la visita a esta región también impone otras obligaciones ineludibles. A saber: hay que catar los vinos de la región para acompañar a las gambas y al jamón que aquí son sublimes.

jueves, 25 de abril de 2013

Un dragón por las calles


Llegamos a Cáceres, sobre las cuatro de la tarde. Es 22 de abril, lunes. Pienso que me encontraré una tranquila y provinciana ciudad, dedicada a sus afanes laborales pero no es así. Nada más pisar el hotel, nos dicen que este es un día especial y que tenemos suerte de estar en Cáceres. Por la noche se celebra una conmemoración gloriosa para la ciudad y podremos ser testigos, sin haberlo pretendido. 

Existe un leyenda de moros y cristianos, protagonizada por un capitán cristiano y una bella dama mora. Según se cuenta, en el año 1229 las tropas del rey leonés Alfonso IX, se afanaban por la reconquista de la ciudad de Cáceres, en poder de un caudillo sarraceno  que tenía una bella hija, Esta se había enamorado de uno de los capitanes cristianos que asediaban la villa. Merced a los favores de la joven mora, el capitán cristiano logró conocer la existencia de un túnel subterráneo que atravesaba las murallas de la fortificada ciudad, lo que en varias ocasiones le sirvió de camino para encontrarse con su amada. En la víspera del día 23 de Abril fue utilizado por él y otros cuantos soldados como camino para franquear la fortaleza y sorprender a los defensores musulmanes mientras otros cristianos simulaban el asalto en la puerta denominada del Socorro. Esa noche pues, Cáceres fue recuperada para la cristiandad y dotada de fueros y privilegios por el rey Alfonso IX. Era la víspera del Señor San Jorge, santo que fue considerado por la cristiandad como máximo protector de sus ejércitos.

La cabalgata del dragón se dirige a la Plaza

Desde entonces, se conmemora el 23 de Abril la festividad del patrón de Cáceres, San Jorge. La celebración ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días con la versión moderna de la quema de un dragón y la escenificación de una feroz lucha entre moros y cristianos. El espectáculo comienza al anochecer con un desfile variopinto que se dirige, atravesando la ciudad, hacia la Plaza Mayor, donde tras un espectáculo de luz y sonido, narrando la leyenda, se procede a la quema del dragón entre el alborozo de la multitud. La historia popular continúa con otro pasaje en el que la bella mora, en castigo a su traición, fue víctima de un hechizo y convertida en gallina y por ello, cada año en esta noche, se esconden dos huevos de oro en la ciudad monumental, que están dotados con premios para quien los encuentre y así la fiesta se prolonga hasta la madrugada. Naturalmente, el día 23, festividad del Patrón, es fiesta de guardar en esta vetusta y monumental ciudad.

El  triste fin del dragón

Cuando el dragón ya se había consumido como si de una falla se tratara, quise abandonar la plaza, pero esa misma idea la tuvieron los varios miles de personas congregadas, por lo que el tumulto fue impresionante. La situación me recordó a un seis de julio en la plaza del Ayuntamiento, donde con un motivo más trivial que quemar a un dragón, como es lanzar un cohete, se monta una de las mayores y más festivas algaradas que se conocen. Y es que las tradiciones populares tienen la virtud de ser todas y cada una de ellas, la mejor del mundo.

domingo, 21 de abril de 2013

Amo a mi iPhone

Estoy leyendo hace un tiempo en las revistas de noticias y tendencias tecnológicas, diversos artículos sobre un tema que parece trivial pero que debidamente analizado, no lo es tanto. Los americanos, que son amigos de poner nombre a cualquier cosa y sobre todo aplicarle unas siglas adecuadas, han acuñado el termino BYOD que significa "Bring Your Own Device", es decir, cuando vengas al trabajo o a la escuela, trae su propio teléfono, tablet, ordenador...


Este acrónimo BYOD, recuerda a otro que fue muy popular hace varias décadas en algunos países. Se trata del conocido como "Bring Your Own Bottle", que algunos restaurantes y locales empezaron a implantar en los años 70 y que permitían a los clientes llevar su propia botella de vino, y les cobraban únicamente un "corking fee" por descorcharla y servirla en las copas. El término tuvo mucho éxito en la organización de reuniones y saraos de todo tipo: "ven a la fiesta, y tráete una botella de lo que quieras beber".

Hasta ahora, cualquier corporación que se precie, proporciona a sus empleados los equipos informáticos necesarios para desarrollar el trabajo cotidiano y de paso, controla la seguridad de los sistemas y la actividad del trabajador, pero parece que hay una fuerte tendencia a que esto no sea así. El fenómeno se esta imponiendo con más fuerza en países en desarrollo como Rusia, Brasil o India donde los trabajadores presionan con más intensidad para rechazar los equipos de la empresa y en su lugar usar sus propios dispositivos para las comunicaciones y las tareas empresariales.

Las empresas que admiten esta tendencia BYOD tienen algunas ventajas sobre sus competidores. Para empezar, aplicando este concepto, el costo de los dispositivos y de las cuotas de funcionamiento se transfiere a los empleados, bien parcialmente o incluso en su totalidad. Se podría esperar que los usuarios se rebelen contra el pago de las tarifas y de la tecnología que usan en beneficio de la empresa, pero no es así. 

Según estudios recientes, el 50 por ciento de las empresas que admiten esta práctica, están exigiendo a los empleados que cubran todos los costes de su bolsillo y sorprendentemente, ellos están felices de hacerlo. En otros casos, la empresa colabora en una parte de la financiación, pero es el trabajador quien elige y compra el dispositivo que quiere usar.

Esto nos lleva a la segunda ventaja importante: la satisfacción del trabajador. Los usuarios tienen los portátiles y los teléfonos inteligentes por una razón; esos son los modelos que prefieren, los que compran para su vida privada y por tanto, no les importa usarlos en beneficio de la empresa sin percibir nada a cambio, en vez de usar los sistemas propuestos por el departamento de TI. Hay dos ventajas adicionales: los usuarios suelen ser más vanguardistas y caprichosos que la organización, por lo que ésta se beneficia de las últimas características y capacidades y además, los usuarios, muchos de ellos auténticos "techno victims", ponen a la última el hardware con mayor frecuencia que los ciclos de actualización dolorosamente lentos de la mayoría de las organizaciones.

Pero también esta tendencia tiene inconvenientes que las empresas ya descubrieron hace tiempo y que les llevó a implantar sistemas uniformes y normas estrictas del uso de los recursos informáticos. Ahora es un poco más complicado decirle a un empleado lo que es o no un "uso razonable" cuando estamos hablando de su propio ordenador portátil o smartphone, y esto puede llevar a abusos y a pérdidas de rendimiento laboral. Por otro lado están las medidas de seguridad que el empleado tiene que someterse a su cumplimiento ya que tiene en sus manos datos sensibles o confidenciales que no deben ser publicados. Además la organización está sometida a normas como la Ley de Protección de Datos y por tanto debe exigir su cumplimiento al empleado mediante rigurosos contratos. 

Otro problema se presenta cuando el empleado se va de la empresa y se lleva su propio dispositivo. Hay que tener prevista una desconexión lógica del acceso a datos y comunicaciones para que no se pueda hacer un uso fraudulento de la información por parte del trabajador despedido o, peor aún, que ha fichado por la competencia.

Se trata de tendencias que van llegando y que en breve serán motivo de controversia en algunas empresas. Muy pocos escapan a la tentación del consumo de los tecnogadgets, principalmente de los teléfonos inteligentes. La comodidad y ventajas que aportan a nuestra vida nos impiden rechazar la feroz avalancha comercial. Todos somos algo víctimas de la tecnología, en mayor o menor grado dependiendo del nivel adquisitivo. Y así  enamorados de nuestros juguetitos, queremos que nos acompañen en cualquier ocasión, sin distinción entre trabajo y ocio.

Tampoco es algo demasiado extraño, ya que en España estamos acostumbrados a un fenómeno similar con los automóviles particulares que se usan en beneficio de la empresa. Aunque se perciba un precio por kilómetro recorrido, en la mayoría de los casos no se cubren los costes de amortización pero la gente es más feliz conduciendo su propio y querido coche, así que... todos contentos.

lunes, 15 de abril de 2013

Germania, la capital mundial

Hay una interesante historia en torno a Berlín que fue objeto de una exposición en la capital alemana hace unos años, donde se mostraba mediante fotos y maquetas, el megalómano proyecto de Adolf Hitler de construir una Capital Imperial, (de su previsto Imperio alemán, naturalmente).

Germania, la capital del mundo
A Hitler no le gustaba Berlín. Entendía que no rivalizaba dignamente con Londres o París y que la capital de su imperio necesitaba reformas que la pusieran a la altura del papel que debía representar en la Historia. Con Germania, Hitler pretendía reconstruir Berlín, mediante tal cantidad de derribos que una vez transformada, apenas quedarían en pie algunos de sus más importantes monumentos y edificios del pasado. "Berlín tiene que llegar a ser el verdadero centro de Europa, una ciudad que para el mundo entero tendrá que ser la capital", expresaría el Führer con respecto al gigantesco proyecto en el que contaba con la inestimable complicidad y ambición del arquitecto Albert Speer.

Germania, la capital mundial debería tener un trazado majestuoso, de una envergadura nunca vista antes. Su gigantismo plagado de los símbolos esotéricos que caracterizaron al nazismo, fueron hábilmente plasmados por Speer en los planos y maquetas de una ciudad desde la que se iba a gobernar Europa y gran parte del mundo. “Berlín, como capital del mundo, deberá hacer pensar en el antiguo Egipto y sólo podrá ser equiparable a Babilonia o a Roma. Por esa razón, Hitler quería que todo fuera de piedra natural para asegurarse la inmortalidad, como un faraón de la antigüedad. 

Todos los historiadores están de acuerdo en afirmar que Hitler quería superar en grandiosidad a cualquier otra gran ciudad europea a través del tamaño y del aspecto de las más emblemáticas edificaciones. Siempre se refirió a Germania como la Welthauptstadt, "Capital Mundial" y eso nos da una idea de sus planes, que contemplaban el papel de Alemania en el mundo como líder supremo, En su obra Mein Kampf, Hitler declaró: "los alemanes tienen el derecho moral de adquirir territorios ajenos gracias a los cuales puedan atender al crecimiento de la población". Esta idea junto con la de la superioridad racial les legitimaba para hacer todo lo que fuese necesario de cara a su expansión. También la mayor parte de los expertos coinciden en que al líder nazi le fascinaba el modelo usado para la construcción de Washington, principalmente por tratarse de una ciudad que se levantaba desde cero para representar a un imperio.

Parece ser que este proyecto formaba parte de los sueños de Hitler desde sus días de estudiante en Viena y que perfilaría durante su estancia en prisión. Por su parte Speer que se había afiliado al Partido Nazi en 1931, seducido por la oratoria de Hitler, se vinculó a las SS e hizo carrera en el partido. Después, en 1937, Hitler le nombró "inspector general de construcciones" y le encargó el proyecto Germania. Posteriormente, en 1943 fue nombrado Ministro de Industria de Guerra. Albert Speer, conocido como "El primer arquitecto del tercer Reich", diseñó un plan maestro cubriendo un área de 1600 kilómetros cuadrados, que renovaría la capital alemana mediante gigantescas construcciones.

Entre los proyectos de "Germania" se encontraba un arco de triunfo de 117 metros de altura y una gran calle para desfiles de 5 kilómetros de largo y 120 metros de ancho, conocida como Avenida de la Victoria, proyecto inspirado en los Campos Elíseos parisinos pero que triplicaba sus dimensiones. Tan enorme era el proyecto que el Arco de Triunfo de París, cabría perfectamente dentro del ojo central del arco de Berlín.

El centro de esa capital lo debía ocupar el edificio más emblemático llamado "Volkshalle", (Sala del pueblo) que podría albergar a 180.000 personas. El pabellón, de granito y mármol, imitaría el estilo del Panteón de Roma y del Capitolio de los Estados Unidos y tendría la cúpula más alta del mundo, con 290 metros y un diámetro en la base de 250 metros. Estas dimensiones son tan extraordinarias que suponen un volumen 16 veces mayor que la cúpula de San Pedro del Vaticano.

La gigantesca cúpula de la Volkshalle. (comparación con la
 Puerta de Brandeburgo, en la esquina derecha, )
De haberse construido, habría contado con no pocos problemas arquitectónicos, según opinan los expertos hoy en día. Uno habría sido la acústica, debido a la enorme cúpula que magnificaría el sonido haciendo imposible escuchar a un orador. Con el clima frío de Berlín, otro problema sería que la respiración y transpiración de semejante multitud, podría crear una neblina y una humedad que llegarían a condensar y a crear lluvia bajo techo en una especie de clima propio, fenómeno que ya se ha observado en los enormes hangares de la NASA. Además, Berlín es una ciudad construida en tierra pantanosa, con numerosas corrientes de agua. Aunque los ingenieros de la época llevaron a cabo varios experimentos, hoy se piensa que el edificio podría hundirse en el terreno al no poder soportar los millones de toneladas de peso de semejante mole.

Otras ideas planteadas por Speer eran la construcción de un museo nacional, de un tamaño aproximado del doble del Louvre, el "Soldierhalle" en honor a los soldados alemanes y una nueva comandancia de ejército alemán, todos ellos de colosales dimensiones. Para poner en marcha su proyecto, Hitler ordenó en 1939, desalojar a 60.000 personas para demoler sus casas y conseguir así el espacio necesario.

Campo Zeppeling, en Nurenberg, diseñado para los desfiles
Además del proyecto Germania, Speer planteaba construir en Nurenberg, sede de los congresos del Partido Nazi, una calle de desfiles de 2 kilómetros por 40 metros de anchura y un estadio para ceremonias con dimensiones nunca vistas; 1050 x 700 metros y tribunas de hasta 100 metros de altura. En septiembre de 1937, Hitler puso la primera piedra de este estadio llamado "Maerzfeld" que tendría una capacidad para 400.000 personas.

Todas estas obras fueron interrumpidas por la guerra en 1939 y nunca fueron finalizadas. Sólo se construyó la Cancillería del Reich, el Estadio Olímpico y los pilotes del arco del triunfo, ya que el dinero se tuvo que desviar a gastos militares. Terminada la guerra, Albert Speer, fue juzgado en Nuremberg y condenado a 20 años de cárcel. Tras cumplir su condena se dedicó a escribir y a cultivar la imagen de idealista engañado por los nazis, hasta su muerte en 1981.

jueves, 11 de abril de 2013

Berlín. Metamorfosis urbana

La capital de Alemania es la nueva meca europea del arte y la modernidad, de la diversión y la libertad. Es una ciudad multicultural y con fama de igualitaria que en los últimos años ha recuperado el esplendor y el glamour que la hicieron famosa en los años veinte. Dicen que todavía hay una brecha mental y sociológica entre los berlineses que estuvieron divididos por el muro que se levantó hace 50 años, pero que un turista no puede detectar fácilmente a simple vista.

El muro. Una ciudad dividida

Desde la unificación, la ciudad disfruta de un despegue cultural y económico que ha traído como consecuencia un aburguesamiento y una invasión de modas y tendencias que invaden todos los aspectos de la vida urbana. Mientras que todo esto convierte a Berlín en un destino guay y muy "trendy", los auténticos berliners luchan por conservar su espíritu tradicional. Hay una pegatina "Berlín doesn't love you" (Berlin no te quiere), que se puede ver hace tiempo en algunas paredes. Parece una campaña anti-turismo pero en realidad es un grito de llamada a la conservación de una forma de vida, que el turismo de fin de semana procedente de media Europa, los erasmus que campan a sus anchas durante el curso y los extranjeros que son auténticas hordas en verano, están haciendo desaparecer atraídos por este destino de moda.

Gentrificación, o sea aburguesamiento, es el término que designa a este fenómeno vivido antes por muchas ciudades del mundo. La ciudad despega, se pone de moda y se satura de visitantes de todo pelaje. Esto dispara la especulación urbana, los precios suben en general, la vida en las zonas de moda se encarece y los tranquilos ciudadanos locales son víctimas de su propio modelo urbano que ha despertado la codicia y el interés de todo el mundo.

Berlín no te quiere

En estas cortas vacaciones de la Semana Santa, he sido una víctima más, alegre y confiada, del fenómeno de atracción que supone Berlín. La capital alemana es una maravilla que colma las expectativas que puedas alimentar para emprender este viaje, aunque con el clima invernal que hemos disfrutado, se pierde una parte de sus encantos consistente en la vida al aire libre. Lo he visto casi todo (lo que se puede ver en cinco escasos días), gracias a un guía excepcional y a unos compañeros muy agradables, de modo que he disfrutado de lo lindo sumándome a la riada humana que deambulaba por calles, museos, restaurantes y centros de ocio con la misma finalidad que yo y que en estas fechas era abundante. Y lo siento por los berlineses que hace poco vivían en una tranquila ciudad que se desarrollaba con orden y concierto y ahora tienen que soportar una fauna multicolor que a cambio les deja sus divisas. 

Berlín tiene un slogan que se oye con frecuencia: "pobre pero sexy". Pero esto al parecer está cambiando. El alcalde de Berlín firmaba hace poco una promoción turística de la cuidad en la que se leía: "Berlín no ha sido nunca rica en dinero, sino rica en ideas, creatividad y empuje, en trabajadores que luchan, rica en oportunidades, humor, educación y dotada de una cultura única. Esto ha hecho enriquecerse a Berlín en los últimos años… pero somos sexy de todos modos". 

Todo empezó con algunos restaurantes exóticos, siguió con los cibercafés, las citas internacionales del movimiento gay, la música alternativa y los conciertos, las cadenas de ropa de diseño, la moda de la bicicleta y el autobús multicolor del city tour. El fenómeno que ahora ataca a Berlín es antiguo y conocido en otras partes del mundo como Nueva York en los años 70. Tras la caída del muro, muchos ciudadanos del Berlín este, emigraron a occidente buscando oportunidades lejos del comunismo y la ciudad se llenó de gente joven, inmigrantes, punks y artistas que se mudaron a los bloques que quedaban vacíos, donde nadie quería vivir. Crearon una subcultura y una marca de cuidad que, hábilmente utilizados como reclamo turístico, siguen seduciendo a la gente hoy en día. 

Esta llamada de la bohemia atrae a jóvenes cada vez más adinerados, sean turistas o erasmus, lo que se traduce en subida de los precios de alquiler, desaparición de los antiguos comercios y su sustitución por boutiques, tiendas delicatessen y hoteles de diseño. Los locales se van transformando, con rentas siempre al alza y lo mismo ocurre con las viviendas en las zonas de moda, que se encarecen a la vez que disminuye su tamaño. El nivel económico del barrio sube, lo que lentamente se traduce en que los antiguos moradores tienen que abandonar el lugar en busca de otras zonas más asequibles. Es un proceso que también hemos vivido en España con casos paradigmáticos como Chueca en Madrid o El Born en Barcelona y en menor escala en otras ciudades.

Tradición. Palacio de Charlottenburg, residencia de los reyes prusianos

¿Que se puede recomendar de esta ciudad? No me voy a decantar por nada en particular. Basta con dejarse aconsejar por cualquier guía turística y el acierto es seguro. Es interesante su historia sobre todo los acontecimientos de los últimos dos siglos a lo largo de los cuales tuvo que sortear muchos episodios, no siempre gloriosos. La ciudad comenzó su andadura en 1415, cuando fue elegida capital del Estado de Brandeburgo, uno de los muchos Estados que formaban el Sacro Imperio Romano Germánico. El Reino de Prusia se estableció en 1701 con la coronación de Federico I como rey y Berlín como su capital. En 1806, Napoleón llegó con su ejército a Berlín finalizando la toma de Prusia en tan solo 19 días. Después, en 1871 se creó el Imperio alemán con la unificación de los territorios austriacos y la derrota de Francia. Pero los episodios más dramáticos de su historia se escriben en el siglo XX con las dos grandes guerras separadas por el oscuro periodo de Tercer Reich y la división de Alemania, simbolizada en su capital por el muro que dividió al mundo hasta 1989. Pocos son los vestigios de su historia que pueden verse hoy en día ya que la destrucción de Berlín en la Segunda Guerra Mundial, fue prácticamente total. Pero renaciendo de sus cenizas, hoy se muestra con unas señas de identidad singulares como una ciudad tradicional a la vez que moderna y transgresora.

Modernidad. Sony Center en Potsdamer Platz

Me quedo con algunas sensaciones que marcan la singularidad del viaje; la seria amabilidad de la gente, las obras omnipresentes en toda la ciudad, la comida bastante asequible aunque de corto repertorio, el orden alemán y la perfecta organización de casi todo y... naturalmente, la cerveza aunque no sea la mejor del mundo.

Las fotos de esta excursión se pueden ver en mi álbum en linea en:
http://picasaweb.google.es/murzainqui

jueves, 4 de abril de 2013

Searching for Sugar Man

En la pasada edición de los Oscar hay una película que, pese a haber obtenido una estatuilla como "mejor documental largo", puede pasar desapercibida por no figurar entre las categorías principales. Se trata de una película-documental dirigida por el sueco Malik Bendjelloul que antes de su llegada a Hollywood ya contaba con varios triunfos como los premios BAFTA y WGA 2013 y dos galardones del prestigioso festival de cine independiente Sundance, en 2012.

A finales de los años 60, un misterioso músico, cuyas canciones recuerdan a las de Bob Dylan, Joan Baez o Víctor Jara, fue descubierto en un bar de Detroit por dos productores que quedaron prendados de sus melodías conmovedoras y de sus letras proféticas. Canción protesta, como se llamó en la época, que hablaba de gente común y anónima de la clase trabajadora en aquel Detroit industrial y grisaceo de los setenta. 

Sixto Rodríguez en los setenta

El primer disco de Sixto Rodríguez, hijo de inmigrantes mexicanos, fue "Cold Fact", en el que sin descaro alguno hablaba de todo aquello que veía en las calles de la ciudad: prostitución, droga o pobreza. Al año siguiente, se publicó "Coming From Reality", con nuevos temas salidos de su voz poética y de su guitarra que debieron haberle convertido en un artista de éxito… Pero no fue así. Su música no funcionó en Estados Unidos y el cantante cayó en el olvido y regresó a su trabajo en la construcción. 

La vuelta de "Rodríguez"
Mientras la figura del artista desaparecía de los escenarios, alguien viaja con uno de sus vinilos en la maleta a Sudáfrica, el país del "apartheid" que por aquellos años vivía sus máximas turbulencias y disturbios raciales. Las canciones de Rodríguez prendieron como bandera de las protestas, multiplicándose por todo el país en grabaciones piratas, y durante las dos siguientes décadas convirtieron al músico en un fenómeno, en un icono de la libertad y el "anti-establishment". Mientras su fama crecía en las agitadas tierras de Mandela, Rodríguez permanecía ignorante de su éxito, trabajando de peón para sobrevivir.

Para los sudafricanos, que utilizaban una de sus canciones, "I wonder", como emblema de esperanza y de revolución, Rodríguez era un completo misterio. Todos se preguntan quien es "Sugar Man". Nada se sabe de él, sólo especulaciones con una biografía mal contada, con su misterioso silencio y un supuesto trágico final con el suicidio del músico en el escenario.

A mediados de los noventa, un fan del cantante y un periodista sudafricanos, inician un recorrido de investigación para conocer la verdad sobre su héroe preguntando sobre su origen, sus amistades, los lugares que frecuentaba y como había muerto. En base a los testimonios de quienes conocieron al cantante y de los propios fans, el documental teje una historia que se escenifica en los dos continentes, cuyo misterio va en aumento, como si se tratara de una reconstrucción policíaca llena de pistas falsas o fortuitas y acompañada de una banda sonora con las canciones de Rodríguez.

El mayor logro del documental es reivindicar de forma elegante, la figura de un tipo injustamente olvidado y de paso recuperar su música que escuchada hoy en día, está a la altura de los mejores de su época. Desde cualquier punto de vista, cinematográfico y musical, "Searching for Sugar Man" resulta una película honesta, cautivadora, emocionante, y sorprendente y además, nos brinda una banda sonora que sin duda resultará una de las perlas de la temporada.

La película sobre el mito de "Rodríguez", es un canto al poder de la música. Se estrenó en España el pasado mes de febrero y aun permanece en la cartelera. Aunque quizás pase algo inadvertida, sin duda merece la pena verla y así lo ha reconocido la industria del cine y la crítica mundial. 

En este enlace se puede ver el trailer subtitulado

La banda sonora puede escucharse sin necesidad de descarga en este sitio:

Por cierto y para quien no lo conozca, Grooveshark es el mejor portal de Internet para escuchar música, casi toda la música, dirá yo, sin necesidad de descargas. Es gratuito, es legal y dispone de un potente buscador por temas, autores, etc. Si te registras, puedes crear listas de reproducción con tus favoritos que puedes compartir con otros usuarios.