Google+ Aislado en este planeta: diciembre 2012

lunes, 31 de diciembre de 2012

La Guía Michelin


En el año 1900, circulan por las carreteras de Francia unos 3.000 automóviles, cifra que crece cada año con rapidez. Cualquier viaje en aquella época era una auténtica aventura. Pese a todo, los hermanos Michelin creen firmemente en el porvenir del automóvil. Para contribuir a su expansión y como consecuencia, vender más neumáticos, deciden poner a disposición de los automovilistas una guía que les facilite el viaje compuesta de mapas e información útil como talleres, gasolineras, reparación de neumáticos, hoteles y servicios sanitarios.

Primera edición de la Guía
La primera edición de la Guía MICHELIN vió la luz en agosto de 1900, con una tirada aproximada de 35.000 ejemplares. Aquella guía era suministrada gratuitamente a los conductores con la compra de neumáticos. A partir de 1920, la guía deja de ser gratuita y elimina la publicidad. Por primera vez aparecen en ella los restaurantes. La información que proporciona a los clientes de Michelin es relativa a la calidad de los mismos, empezando de esta forma, las rondas de los inspectores anónimos. En el año 1926 se empieza a utilizar una estrella para designar los mejores restaurantes, y en 1931 aparece la clasificación de 1, 2 y 3 estrellas. Las definiciones de "una estrella: muy buena cocina en su categoría", "dos estrellas: vale la pena desviarse", "tres estrellas: justifica el viaje", llegarían en 1936 y así se mantienen desde entonces.

La Guía Michelín de Hoteles de España & Portugal, en su primera edición, se publicó en 1910 y estaba encuadernada en amarillo. La Guía no concedió estrellas en nuestro país hasta 1974.  El primer establecimiento en tener tres estrellas fue el restaurante Zalacaín de Madrid.

Primera edición española
El método de trabajo con el que Michelin realiza su guía desde hace más de un siglo se basa en visitas anónimas a restaurantes y en la consiguiente calificación en base a la calidad gastronómica, la decoración, el servicio y la situación del local. El inspector puede ir solo o acompañado, como él decida, tomará lo que desee y pagará como todo el mundo, preservando al máximo su anonimato.

¿Cómo se otorgan las estrellas?. Se celebran dos sesiones al año en cada país en el que se publica la guía y en la última, la más importante, es en la que se decide la selección final para la nueva edición. Se reúnen los inspectores, el redactor jefe y el responsable de zona y se analiza sistemáticamente, cada restaurante y cada caso. Se leen y discuten los informes. A veces, el acuerdo es inmediato entre los dos o tres inspectores que han estado en el mismo establecimiento, para la concesión o retirada de una estrella, pero otras veces surgen diferencias y en ese caso, se reenvía al inspector cuantas veces haga falta hasta que se obtenga la unanimidad.

Hay que reconocer que si algo bordan los editores franceses es el hermetismo que mantienen hasta el último minuto, y las expectativas que generan con su silencio sacando de quicio a los posibles afectados. Las estrellas no son únicamente la condecoración más preciada para un chef, sino que suponen aumentos de facturación para el establecimiento, de más del 50% en muchos casos.

Mantener el nivel requerido por las estrellas Michelin es difícil y costoso. Algunos chefs empiezan a cuestionarse la rentabilidad de los galardones y algunos llegan a renegar de ellas para ejercer su labor gastronómica con más comodidad y disfrutar de su trabajo sin la presión de tener que conservar o aumentar las estrellas de sus restaurantes. Hay que recordar que hace unos años, un chef francés se suicidó por bajar de nivel. En cualquier caso, la competencia por las preciadas estrellas es feroz y alcanza a todos los países desarrollados del mundo.

Las ciudades más destacadas del panorama gastronómico mundial, teniendo en cuenta la proporción de estrellas por el número de habitantes, son:
  • Kyoto (Japón). Si hay algún tipo de cocina local que más se aproxime a la perfección, según la Guía, esa es la famosa cocina kaiseki de Kyoto. Esta ciudad cuenta con 136 estrellas Michelin, destacando los siete restaurantes de tres estrellas, en una ciudad que no llega al millón y medio de habitantes.
  • San Sebastian (España). A pesar de no llegar a los 200.000 habitantes, Donostia ofrece tres restaurantes con tres estrellas, uno con dos y otros tres con una. En total, 14 estrellas Michelin. Además ofrece una amplia variedad de opciones dentro del panorama restaurador con un espectacular plantel de bares y tabernas que ofrecen deliciosos pintxos de renombre mundial. 
  • Bérgamo (Italia). Es la quinta esencia del pueblo tradicional del norte de Italia, con antiguas villas en las colinas y un casco antiguo amurallado. Pero es su gastronomía lo que diferencia a Bérgamo, que supera incluso a la cercana Milán. Con una población de 120.000 habitantes, ostenta 8 estrellas Michelín.
  • Kamakura (Japón). "Las verduras de Kamakura no tienen rival" en palabras del prestigioso chef Alain Ducasse. 10 estrellas para una población de 174.000 almas.
  • Bergisch Gladbach (Alemania). De todas las ciudades en esta lista, esta pequeña y desconocida ciudad, sorprende con sus dos restaurantes con 3 estrellas Michelín. 
  • Kobe (Japón) ¿Quién hubiera pensado que una ciudad arrasada por un terremoto hace 17 años, se podía recuperar con una pujanza gastronómica sin precedentes?. Esta ciudad, además de dar nombre a una de las carnes de vacuno más apreciadas que existen, cuenta en sus restaurantes con 64 estrellas Michelin.
  • Lyon (Francia). Rivaliza con París en el debate sobre cual es el centro culinario de Francia, a pesar de su tamaño ocho veces inferior. Su gran figura es Paul Bocuse y su restaurante, que siempre mantiene sus tres estrellas. Con menos de medio millón de habitantes, cuenta con 20 estrellas Michelín.
Otras ciudades destacadas por su número de galardones son; Osaka (Japon), 95 estrellas, París (Francia), 85 estrellas y el máximo prestigio de sus chefs, Tokio (Japón), con 320 estrellas es líder mundial y Nueva York, con 66, es la reina de la diversidad culinaria.

El cuadro de honor español con tres estrellas Michelín, lo componen en la edición de 2013:

  • El Celler de Can Roca, de Joan Roca, (Girona)
  • Martín Berasategui, (San Sebastián)
  • Sant Pau, de Carme Ruscalleda, (San Pol de Mar, Barcelona)
  • Akelarre, de Pedro Subijana, (San Sebastián)
  • Arzak, de Juan Mari Arzak, (San Sebastián)
  • Quique Dacosta, (Denia, Alicante) - nueva incorporación
  • Azurmendi, de Eneko Atxa, (Larrabeztu, Vizcaya) - nueva incorporación

A estos les siguen otros 17 locales distinguidos con dos estrellas y otros 123 con una, repartidos por toda la geografía española, aunque País Vasco y Cataluña, seguidas de Madrid, destacan sobre el resto. El listado completo se puede ver en: http://www.7canibales.com/?p=14974

Ningún nuevo restaurante español se ha incorporado a la cúspide de establecimientos con tres estrellas en la guía Michelin 2013 de España y Portugal, un nivel del que desaparecen el Bulli, por cierre y Can Fabes, del malogrado Santi Santamaría, que pasa a tener dos estrellas.

Estrellas Michelin. País Vasco - Navarra
Los fogones navarros se mantienen un año más en el olimpo de la Guía Michelin, con sus tres represententes: Rodero (Koldo Rodero), Europa (Pilar Idoate) y El molino de Urdániz (David Yárnoz) que conservan sus estrellas, una cada uno, en la edición de 2013. Una digna representación que, no obstante está cayendo dentro del panorama nacional, en favor de otras provincias que han emergido con fuerza como Gerona, Pontevedra, Alicante o Asturias.

La polémica estalló en la presentación de este año, que tuvo lugar en Madrid el pasado Noviembre y se mantendrá viva en los próximos meses: ¿por qué la Guía Michelin se muestra aparentemente generosa con Japón, Chicago o Nueva York y pone tan alto el listón en España? Hay críticos españoles que ven en la guía un intento de mantener la primacía francesa en Europa y por eso cada año "baja los humos" a la gastronomía española que se considera a sí misma la más emergente e innovadora del viejo continente.

martes, 25 de diciembre de 2012

Flashmob


Una amiga me envía un vídeo que, después de verlo tres veces, no me resisto a aconsejarlo por dos razones: es una bonita canción y persigue una buena causa.

La canción es Today Is My Future y está compuesta por Mikel Rentería, un bilbaino que es el cantante y que forma parte de un nuevo disco que han editado este mes. Mikel y su mujer Mentxu fundaron en 2010 un proyecto, Walk On Project (WOP), para la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas, motivados por su hijo Jon, afectado de leucodistrofia.

La actuación que muestra el vídeo es lo que se conoce como un "flashmob". Se trata de un nuevo juego social que se originó en Manhattan y se extiende con gran éxito por todo el mundo. Traducido literalmente del inglés, significa "multitud instantánea". Las reglas son muy sencillas: un grupo de personas se reúne en un lugar determinado, realiza alguna actividad en común durante unos minutos y se disuelve. El lugar, la hora y los detalles de la acción se programan a través de cadenas de correos electrónicos, mensajes de móvil o vía Internet. 

Los sociólogos están estudiando el fenómeno sin ponerse de acuerdo sobre su significado. Mientras algunos lo consideran un típico producto de la sociedad del ocio o una "performance artística", otros lo entienden como el preludio de una revolución social: con la ayuda de Internet y de la telefonía móvil, un grupo humano animado por los mismos deseos, opiniones o sentimientos está en situación de organizarse con gran rapidez y máxima flexibilidad, factores decisivos para el éxito de manifestaciones espontáneas, lo que puede prestarse a utilizaciones políticas o sociales que irían desde actuaciones musicales hasta guerrilla urbana.



Si te gusta la musiquita, puedes darle publicidad entre tu gente, para que la causa gane adeptos.
El vídeo está en Youtube: http://youtu.be/utyhx5pn4b8

Más información sobre el proyecto en este artículo: 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Belenes


Culturalmente me considero "cristiano viejo", en el sentido de mantener las señas de identidad, ser amigo de las tradiciones, y respetuoso con las costumbres. También acepto la modernidad sin estridencias. En definitiva, avanzar sin destruir.

Este año, el Papa Benedicto (o Benito en algunos idiomas), ha venido a cuestionar la iconografía clásica de los belenes navideños. ¿Cómo que no había mula y buey?. Yo tengo un belén mexicano con figurillas de cerámica, tan pequeño que ocupa lo que un folio. Si le quito los animales, se me queda en nada. Creo que lo mantendré al completo desoyendo las indicaciones de Roma de prescindir de las mascotas. Este papa es peligroso y quizás nos resulte ser del 15-M. ¡Incluso dicen que ha empezado a usar el Twitter...!

Con mula y con buey
Se atribuye a San Francisco de Asís y a su celebración de la Navidad en Greccio, en 1223, la representación del portal con un pesebre, animales y heno, en una cueva de aquella localidad. Nació así la iconografía clásica que ha llegado hasta nuestros días y que ahora se cuestiona.

Desde entonces, la idea se fue extendiendo por toda Europa gracias a los seguidores de la orden franciscana y de las clarisas, las religiosas más comprometidas con la doctrina del santo de Asís. Hasta el siglo XV sólo se representaba el nacimiento del Niño en el pesebre, pero a partir de entonces comenzó a ampliarse la iconografía del belén que aparece por primera vez completo, en la Catedral de Sevilla, en el siglo XVI.

El belén comienza a representarse en retablos para pasar después a la figura exenta. Durante los siglos XVI y XVII, hay en España dos escuelas belenísticas de importancia: la castellana con autores como Alonso Berruguete y Diego de Siloé y la andaluza cuyo mejor representante es Juan Martínez Montañés.

Figuras napolitanas
El momento de mayor esplendor se produce en el siglo XVIII, especialmente en Nápoles, que para entonces goza de una reputada tradición. Los belenes napolitanos son esplendorosos. Los maestros de este arte vieron amparada su obra por el rey Carlos y dejaron volar su imaginación, llegando, en un alarde de anarquía histórica, a transformar los paisajes palestinos en feraces tierras italianas, los pastores judíos en personajes populares del pueblo napolitano; la humilde gruta franciscana en un sorprendente templo pagano e incluso, la Virgen María, pasa a ser representada como una hermosa matrona romana, todo muy del gusto popular.

Belén en tela india
En España, fue el rey Carlos III, que antes de su llegada a España había sido rey de Nápoles, el que popularizó los belenes entre los nobles, e incluso los extendió a los países sudamericanos que pertenecían al imperio español, donde poco a poco se fue popularizando y adaptando al folclore local.

En esa época aparece Francisco Salzillo, hijo de un artesano napolitano, nacido en Murcia, quien se convertiría en uno de los mejores escultores españoles del Barroco. El Belén de Salzillo, uno de los más importantes del mundo, se realizó a partir de 1783 y está compuesto por 556 personajes y 372 animales, además de algunas maquetas de edificios. Se encuentra expuesto en el Museo Salcillo de la capital murciana.

Belén napolitano
En el siglo XIX se puso de moda el orientalismo, gracias a los viajeros románticos de la época, introduciendo representaciones muy realistas, pero con tintes árabes y beduinos que no son propios de la Judea romana del siglo I. En la actualidad el belén ya no es tanto una cuestión de fe como de artesanía y afición y por ello son numerosas las asociaciones belenistas así como los montajes urbanos y domésticos, que ahora conviven con el árbol de Navidad.

Bueno, aprovecho ésta de belenes, para desear a todos 
los seguidores del blog...


sábado, 15 de diciembre de 2012

Lotería y Matemáticas

Vaya por delante que no tengo nada en contra de la Lotería y de otros juegos de azar, pero no puedo dejar de pensar que son una forma más de explotar la estupidez humana. Por supuesto yo también compro lotería alguna vez, no soy un raro fenómeno, pero advierto que la Lotería de Navidad no se compra con la esperanza de que nos toque, se compra porque no vaya a ser que les toque a los amigos o familiares y a ver quien los aguanta entonces y además, ¡la cara que se te queda!.

¡Imposible que me toque!

El problema de muchas personas es que no saben que es más probable que les caiga un trozo de cornisa mientras caminan por la calle, que el gordo de la Lotería, y no por eso la gente deja de salir a la calle. Aquel que confíe en la lotería para salir de la crisis, debería consultar antes un manual matemático sobre probabilidades.

Se dice con acierto que "la lotería es un impuesto del Estado para la gente que no sabe matemáticas".

El personal se deja llevar por la ilusión de que puede acertar y hacerse rico de un pelotazo, engañados por la falsa percepción de que un golpe de fortuna es fácil y de que toca a mucha gente. Los juegos de azar, a los que tan aficionados son los españoles, son muy engañosos, ya que si uno calcula la posibilidad real que tiene de lograr un premio importante, se le quitan las ganas de jugar. 

Al ser humano le cuesta pensar en términos de probabilidades y prefiere decantarse por la intuición y por la fantasía, más que por los números, a la hora de tomar decisiones y claro, así nos va.

Un ejemplo de que no pensamos racionalmente es éste: casi todas las personas se sorprenden cuando se les explica que en un grupo de 30 individuos la probabilidad de que dos de ellos hayan nacido el mismo día del año, es de un 71%, un porcentaje tan alto que parece casi increíble, y sin embargo, ven normal sellar un boleto de la Primitiva donde las probabilidades son de 1 entre 14 millones para un pleno y en cambio, las probabilidades de no acertar ningún número, son de un 44%.

Las probabilidades de que a una persona le toque un premio (incluidos reintegros), de los que se sortean el próximo 22 de diciembre en la Lotería de Navidad, es de un 15 por ciento, pero la probabilidad de que ese premio sea el Gordo es tan sólo de un 0,001%, es decir, de una probabilidad entre 100.000. 

La Lotería de Navidad que lleva en España desde 1812, ha ido acumulando una larga lista de rituales y supersticiones. Estas son las más populares:
  • Si no pagas la lotería antes del sorteo, no toca. 
  • Si la participación es regalada y no se intercambia por otro número con la persona que te lo ha regalado, no toca. 
  • La creencia de que las zonas afectadas por catástrofes, como terremotos o inundaciones, serán compensadas por la buena suerte. 
  • Los números "feos" nunca salen. Así se consideran los números bajos, con dígitos muy repetidos o terminados en varios ceros.
  • Hay rituales para atraer la suerte a un décimo como pasarlo por la chepa de alguien o por el lomo de un gato negro o la tripa de una mujer embarazada.
  • Resultan ganadores los números que se aparecen en sueños. 
  • Comprar la lotería en un sitio donde ya haya tocado antes y también en otras provincias "más afortunadas".
  • y... la lista es interminable.
Después están los seguidores de la estadística de los premios. Los hombres prefieren los números impares y las mujeres los números pares. Concretamente, las terminaciones más demandadas son 3, 5 y 7. En las decenas, los favoritos son el 69 y el 13. Sin embargo ésta última jamás ha sido el Gordo de Navidad. Los números significativos suelen ser el mejor reclamo cada año: la victoria del Mundial, la fecha de un terremoto, la de la boda, los capicúas...

Las colas en Doña Manolita
La terminación del Gordo más agraciada en la historia, es el 5 con un total de 32 ocasiones. Le siguen el 4 y el 6. Por contra, las terminaciones más "desgraciadas" son el 1 y el 2. Por lo que respecta al número completo, los inferiores a 10.000 son los que más se han repetido en la historia entre los afortunados. 

Así que recuerda: Son 100.000 bolas en el bombo y todas tienen exactamente la misma probabilidad, 1 entre 100.000 de que toque un primer, segundo o tercer premio. En cuanto a la pedrea, el premio de 5 euros por euro jugado, hay 1.794 números premiados, o sea, algo menos de un 1,8% de probabilidades de pillar algo.

Con estas premisas, cuanto más juegues más pierdes, pero es Navidad y la tradición tira mucho, así que aparquemos la racionalidad y encendamos la ilusión, y tomando todas las "precauciones" para atraer a la suerte, vamos al lotero de confianza, elegimos un número "bonito" y a esperar. Pronto llegará el día del champán... o de la salud.

martes, 11 de diciembre de 2012

Juana la Loca

La historia no ha sido muy condescendiente con Juana I, la hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. Su sobrenombre de "la Loca", nos demuestra que no ha tenido muy buena prensa. Juana nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479. Era la tercera de sus hijos, pero los mayores, Isabel y Juan, fallecieron en plena juventud, por lo que no tuvieron opciones al trono de Castilla.

Su gran parecido a su abuela paterna, doña Juana Enriquez, motivó que, cariñosamente, Isabel llamara a su hija "mi suegra". Su educación estuvo marcada por la severidad, tanto de su madre como de sus maestros. Buena muestra de ello es que aprendió latín siendo muy pequeña. Pronto se manifestó en Juana una vena mística que ella pretendió encauzar haciéndose monja.

Pero sus padres tenían otro objetivo para la atractiva Juana y cuando cumplió 16 años fue concertada su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y María de Borgoña, conocido por el sobrenombre de "el Hermoso". El enlace entraba dentro de la política exterior de los Reyes Católicos, que tenía como fin cercar al enemigo reino de Francia.

Retratos flamencos de Felipe y Juana
La boda se celebró en Lille el 21 de agosto de 1496, cuatro días antes de la fecha fijada, ya que ambos cónyuges sintieron una atracción irresistible nada más verse, deseando consumar el matrimonio cuanto antes. El matrimonio no cambió la actitud conquistadora de Felipe, acostumbrado a mantener relaciones sexuales con las damas de la corte, actitud que doña Juana no estaba dispuesta a permitir. Por eso pronto aparecieron los celos y los enfrentamientos entre los esposos.

A pesar de esta desagradable situación, Juana y Felipe cumplieron con su deber y tuvieron seis hijos. El primer parto tuvo lugar el 15 de noviembre de 1498, naciendo una niña a la que se puso el nombre de Leonor. Pasando el tiempo, primero se casará con el rey Manuel I de Portugal y tras quedarse viuda, contraerá matrimonio con Francisco I de Francia. El 24 de febrero de 1500 nace su segundo hijo, Carlos.

Cuenta la tradición que el parto tuvo lugar en un pequeño retrete del palacio de Gante, debido a la facilidad de Juana para dar a luz, y a los celos, de ahí que acudiera a una fiesta para vigilar constantemente a su marido. El tercer alumbramiento se produjo en 1501, viniendo al mundo una niña a la que se llamó Isabel, que sería reina de Dinamarca tras su matrimonio con Christian II.

Parece ser que este embarazo vino motivado por la muerte del infante don Miguel de Portugal, lo que dejaba la sucesión al trono de España en manos de Juana. El ambicioso Felipe se mostró durante una temporada solícito y servicial, naciendo la pequeña Isabel de estas relaciones. Felipe, que ya era duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, deseaba ampliar cuanto antes su poder. A principio del año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser jurados príncipes de Asturias en Toledo y príncipes de Gerona en Aragón.

El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo del matrimonio: Fernando, futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia, el ojito derecho de Fernando el Católico. Felipe partió para Flandes alegando cierto desgobierno en sus estados y Juana quedaba en Castilla. Pronto decidió acudir en compañía de su esposo, a pesar de su estado tras el parto, por lo que fue detenida por su madre. Desde ese momento se apuntó la enfermedad mental de Juana como un elemento a vigilar, por lo que los Reyes Católicos desearon que se quedara a su lado.

Pero Juana ansiaba tanto reunirse con su marido que, desoyendo los consejos, decidió marcharse a Flandes. Tras el fallecimiento de la reina Isabel en 1504, Juana era nombrada reina propietaria de Castilla y León, siguiendo el testamento de la reina católica. Don Fernando se encargaría de la regencia mientras los flamantes monarcas llegaban procedentes de tierras flamencas. A finales del año 1505 Juana tendrá una nueva hija, María, que casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. En la primavera de 1506 llegaban Juana y Felipe a La Coruña, tras una estancia en Inglaterra.

La llegada de los reyes provocó el definitivo enfrentamiento entre Felipe y Fernando, siendo una de las causas la pretendida locura de Juana esgrimida por el Hermoso para hacerse con la regencia. Fernando abandonó Castilla y dejó expedito el camino a su yerno. En los primeros días del mes de septiembre de 1507 don Felipe jugaba un partido de pelota con sus más allegados en Burgos. Después de practicar deporte, bebió agua helada, por lo que al día siguiente se sintió con fiebre. Nunca se curó y el día 25 de septiembre de 1507 fallecía, especulándose que pudo haber sido envenenado, lo que no se pudo probar.

Juana acompañando el féretro de su esposo.
Francisco Pradilla, museo del Prado.

Un cortejo encabezado por la reina se trasladó hacia Granada, viajando siempre de noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudiesen tener contacto con el cortejo, lo que aumentó las noticias de la locura de doña Juana. Precisamente de camino a Granada tuvo Juana su último alumbramiento, naciendo una niña llamada Catalina, el día 14 de enero de 1507, en Torquemada.

A partir de la muerte de su esposo, Juana abandonó el gobierno del reino y mandó llamar a su padre para que se hiciera cargo de los asuntos de Estado como regente de Castilla. Dando muestras de enajenación mental -no se cambiaba de vestido ni se aseaba e iba siempre acompañada del féretro de su esposo- se decidió que Juana fuera encerrada en Tordesillas.

Juana en su encierro de Tordesillas. Francisco Pradilla.

Corría el mes de enero de 1509 y allí permaneció el resto de sus días, vestida siempre de negro y haciendo una vida retirada, lo que contribuyó a acentuar su problema mental. El 12 de abril de 1555 fallecía doña Juana, tras 46 años de reclusión, cubierto su cuerpo de llagas al negarse a ser aseada y cambiada de ropa. Quizá la pobre Juana tuviera una leve enfermedad mental, pero no se tomaron medidas muy acertadas para su salud al encerrarla en Tordesillas, aunque, para descargo de sus familiares, esto ha sido práctica común con la mayoría de los enfermos mentales hasta nuestros días.

Para quien quiera conocer de forma relajada, la vida de esta mujer, le recomiendo la película "Juana la Loca"  dirigida por Vicente Aranda en 2001, que es un remake de "Locura de amor" de Juan de Orduña, de 1948.

Fuente: portal ArteHistoria. Junta de Castilla y León.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sefarad

Edicto de Granada
"Siempre llevo a Sefarad en mi corazón". Esta frase la escuche a un sefardita griego en Atenas, que nos guió en la visita a la Acrópolis y después nos acompañó a cenar en el barrio de Plaka. Conocía bien España y visitaba con frecuencia Barcelona y Toledo. Había recorrido varias aljamas de la península, entre otras la de Tudela.

Sefarad significa "España" en lengua hebrea y en la tradición judía, al menos desde la época medieval. Del término Sefarad toman su nombre los sefardíes, descendientes de los judíos originarios de España y Portugal que vivieron en la península ibérica hasta 1492. Se calcula que en la actualidad, la comunidad sefardí se compone de unos dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes en Israel, Francia, Estados Unidos y Turquía. También en Sudamérica hay un número relevante de judíos sefardíes que acompañaron a los conquistadores españoles y portugueses y así se libraron de las persecuciones en España.

El Edicto de Granada fue un decreto promulgado en la Alhambra el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, en el cual se obligaba a todos los judíos de la península Ibérica a convertirse al catolicismo o ser expulsados, en un plazo que terminaba el 10 de julio de 1492. Fernando el Católico firmaba otro para el reino de Aragón. Ambos tenían su origen en un mismo borrador redactado por Tomás de Torquemada, inquisidor general en España, y en 1498, Navarra se sumó a los decretos de expulsión.
"Hemos decidido ordenar que todos los judíos, hombres y mujeres, de abandonar nuestro reino, y de nunca más volver. Con la excepción de aquellos que acepten ser bautizados, todos los demás deberán salir de nuestros territorios el 10 de julio de 1492 para no ya retornar bajo pena de muerte y confiscación de sus bienes".
A esas alturas, la población judía optó mayoritariamente, por la expulsión, aunque también hubo numerosas conversiones a fin de conservar su ciudadanía y sus bienes. Estos "nuevos cristianos" siempre resultaron sospechosos de practicar su religión a escondidas y muchos fueron acusados, a veces sin fundamento, ante la Inquisición. El judaísmo hispano quedó, en su nueva diáspora, dividido y disperso, porque fueron muchos y diferentes los lugares de destino. Los más afortunados, encaminaron sus destinos hacia tierras de Italia, en muchas de cuyas ciudades se instalaron, unos de forma definitiva, otros de paso hacia comunidades del Imperio Otomano. Otros, menos numerosos, eligieron destinos de Inglaterra y Flandes principalmente. En unas y otras zonas, aquellos exiliados de España debían, aunque con cierta tolerancia, simular ser cristianos por cuanto el judaísmo estaba también prohibido en casi toda Europa.



La historia judía en España


Según algunas fuentes, se asocia a Salomón con expediciones marítimas por el Mar Rojo y el Mediterráneo, en barcos construidos por fenicios, que ya en el siglo IX a.de C. establecieron rutas comerciales en el Mediterráneo oriental y que poco después habrían alcanzado las costas de Iberia, la Tarsis citada por los textos bíblicos.

En la revuelta judía contra los romanos del general Tito, cae el Templo de Jerusalén, en el año 70 d.C. y se inicia la diáspora judía que se acrecienta en otra rebelión del año 135 d.C. Desde entonces los judíos se dispersaron por todo el Imperio Romano y posteriormente por el mundo, encontrándose en casi todos los países. Sin duda, numerosos judíos llegaron a Hispania en esa época y así, en el siglo II de la Era Cristiana, aparecen los primeros vestigios arqueológicos de una cultura propiamente judía.

A la llegada de los visigodos, los judíos contaron con su tolerancia, pero la conversión a la fe cristiana de Recaredo, en el III Concilio de Toledo, supone el comienzo de las persecuciones bajo las monarquías católicas: Sisebuto expulsa a los judíos del reino, Egica los persigue y separa de los cristianos y Chintilla obliga a los judíos de Toledo a abjurar de los ritos y prácticas de su fe. Los niños judíos eran separados de sus padres para ser educados como cristianos.

La invasión musulmana liberó a los judíos de la opresión visigoda y el gobierno árabe trajo una época de florecimiento para la judería española, pero con la caída del Califato Omeya en el año 1031 y la aparición de los reinos taifas, comenzó de nuevo la persecución de los judíos. Sin embargo, la prosperidad que habían disfrutado bajo el Califato cordobés y la influencia de la cultura árabe sobre ellos, les había permitido destacarse como hombres de ciencia y como figuras literarias, pero especialmente como médicos. El contacto abierto con el Oriente y el Occidente produjo un tipo de judío con conocimientos amplios y que podía ser simultáneamente poeta, médico, científico y filósofo. La cima del pensamiento judío de todas las épocas, fue el cordobés Rabbi Moshe ben Maimon, Maimónides. A pesar de haber pasado la mayor parte de su vida fuera de España, siempre se considero sefardí, es decir, español. Sus obras filosóficas iban a influir sobre todos los grandes pensadores de la Edad Media. En 1190 escribió su obra mas importante, «La guía de los perplejos», en la cual armoniza la fe con la filosofía, el hombre con la divinidad.

Hasta la caída del Califato son pocas las comunidades judías en los reinos cristianos. La salida de judíos de Al-Andalus se incrementa durante los siglos X y XI y el papa Alejandro II aconseja a los obispos que sea respetada la vida de los judíos. Las convulsiones que sufren los reinos Taifas empujan a los judíos hacia los reinos cristianos del norte. La política de favor iniciada por Alfonso VI, tuvo como consecuencia la intervención de numerosos judíos en la administración del reino e incluso su participación en la guerra junto al rey de Castilla.

Toledo será el crisol de tres culturas y tres religiones: cristiana, musulmana y judía. En los siglos siguientes, los judíos siempre están presentes en la vida de los reinos cristianos, haciendo importantes aportaciones a la cultura en terrenos tan variados como las matemáticas, la medicina, la filosofía o la traducción de idiomas. Alfonso X el Sabio se rodeó de intelectuales judíos pero aún así, en las Cortes de Valladolid y Sevilla aparecieron leyes discriminatorias para los hebreos.

A principios del siglo XIV, en 1313, el Sínodo de Zamora impuso la opinión de los sectores más radicales de la Iglesia resucitando las prescripciones del Concilio de Letrán y prohibiendo a los judíos ser médicos de cristianos. En 1348, los estragos de la Peste Negra fomentan el odio antisemita y los judíos son acusados falsamente de su propagación. Por último, la victoria de Enrique de Trastámara sobre su hermano Pedro I trajo graves consecuencias para los judíos castellanos y aumentó la presión sobre ellos, avivada por un ambiente de hostilidad que desembocó en las matanzas de final del siglo XIV.

El año 1391 ve desatarse las crueles e injustas matanzas que asolan las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia, en las que perecen miles de judíos. La presión antijudía arrecia con violencia en el siglo XV y se obliga a los judíos a llevar distintivos en la ropa. Las predicaciones de san Vicente Ferrer, la disputa de Tortosa entre judíos y cristianos y la Bula de Benedicto XIII, el papa Luna, contra los judíos, aceleran la destrucción del judaísmo español. En 1476 se establece el Tribunal de la Inquisición en Sevilla. Siete años más tarde, fray Tomás de Torquemada es nombrado Inquisidor General. Las persecuciones habían producido una oleada de conversiones forzosas pero los conversos siempre eran sospechosos para la Inquisición.

La Toma de Granada. Oleo de Francisco Pradilla

Los Reyes Católicos, endeudados en la guerra de Granada, habían aceptado financiación del Rabino Mayor del reino, un judío converso, lo que no les impidió firmar el 31 de marzo de 1492 el Edicto de Expulsión. Las súplicas de Isaac Abravanel en favor de sus hermanos fueron rechazadas por los monarcas. La política del reino basada en la unidad dinástica, el poder real y la unidad religiosa se apoyó en la Inquisición para conseguir la conversión de los judíos. Todos aquellos que no aceptasen el bautismo deberían abandonar España en el plazo de cuatro meses dejando todos sus bienes. Unos 100.000 judíos abandonaron España. Se distribuyeron principalmente por Grecia, Turquía, Palestina, Egipto y Norte de Africa. 

Sus descendientes son los sefardíes, que conservan aún el idioma de Castilla, tal como se hablaba en el siglo XV. En su diáspora por todo el Mediterráneo, siempre mantuvieron en su imaginario dos nombres: Sefarad y Jerusalén.


Ahora, todos aquellos descendientes de judíos que fueron expulsados de nuestro país en 1492, podrán adquirir la nacionalidad española de forma automática, siempre que acrediten su condición, ya sea por apellidos, idioma, descendencia o vinculación con la cultura y costumbres españolas, de acuerdo con una nueva disposición, que han presentado en la Casa Sefarad-Israel de Madrid los ministros de Justicia y de Exteriores, del gobierno español.