Google+ Aislado en este planeta: noviembre 2012

jueves, 29 de noviembre de 2012

Góngora y Quevedo

En pleno Siglo de Oro, el mundo literario español estuvo repleto de grandes personajes que dejaron para la historia las más notables obras que se han escrito en nuestro idioma. Basta citar a Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Góngora, Tirso de Molina, Gracián, Fray Luis de León y el bueno de don Miguel de Cervantes.

El lenguaje claro y popular del siglo XVI, el castellano vivo y creativo, queda bien definido en palabras de Juan de Valdés cuando manifiesta: «sin afectación alguna escribo como hablo, y solamente tengo cuidado en escoger las palabras que mejor indican lo que quiero decir». Pero en una época de tanta calidad idiomática surgen movimientos de expresión con un lenguaje más oscuro, enigmático y cortesano. Formas de hablar más cultas y rebuscadas, al alcance de escritores de gran cultura y verbo fácil. Así que nos encontramos con dos movimientos que se contraponen con virulencia pero con brillantez.

CULTERANISMO
Corriente literaria que cultiva la forma de las palabras dejando en un segundo plano su contenido y pretende crear un mundo de belleza, impresionando para ello los sentidos con los más variados estímulos de luz, color, sonido y con un lenguaje ampuloso y culto. Su representante máximo es Luis de Góngora y Argote que cultivó una poesía excesivamente enrevesada, destinada a un público elitista.

CONCEPTISMO
Corriente literaria que profundiza en el sentido o concepto de las palabras; se puede definir como una agudeza mental que da preferencia a las ideas con el fin de impresionar la inteligencia o el deseo de decir mucho con pocas palabras. Su máximo exponente es Francisco de Quevedo y Villegas.

Estas dos figuras de la literatura española del Barroco, alcanzaron fama y notoriedad en su tiempo y después la historia se ha encargado de acrecentar su figura en base a la rivalidad que mantuvieron en su época, que se dirimía a base de sonetos y rimas que, cargados de veneno, se lanzaban mutuamente sin compasión alguna. 

Góngora es más laico, materialista y liberal en sus usos y costumbres y se deja llevar por la artificiosidad de los amores mitológicos de corte clásico.
Quevedo en cambio, es un poeta barroco, cristiano y apasionado que teme a la muerte y a la justicia divina.

Quevedo tuvo una agitada vida política. Había nacido en Madrid en 1580 en el seno de una familia de hidalgos. Sus padres desempeñaron altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el Colegio Imperial de los Jesuitas, y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con Góngora.

Góngora también mantuvo una vida cortesana, aunque mucho menos ajetreada. Nació en el seno de una acomodada familia cordobesa, en 1561 y curso estudios en la Universidad de Salamanca. Fue canónigo en la catedral de Córdoba, con cuyo cabildo tuvo ocasión de viajar por España. Su vida disipada y sus composiciones profanas le valieron pronto una amonestación del obispo. En 1603 se hallaba en la corte de Felipe III, que había sido trasladada a Valladolid, buscando con afán mejorar su situación económica. En esa época escribió algunas de sus más ingeniosas letrillas y se enfrentó en terrible enemistad con su rival, Francisco de Quevedo.

Ambos escritores dominan sobre todo, el arte de insultar, sin zafiedad y sin exabruptos, utilizando para ello hábilmente la ironía en el lenguaje, compartiendo ambos el tono burlesco y la sátira personal. Bien es cierto que en la realidad también utilizaron otras artimañas, como en una ocasión en la que Quevedo compró la casa en la que vivía Gongora, entrampado en deudas de juego, por el sólo placer de echarlo a la calle.

¿De donde nace la rivalidad entre ambos personajes? Lo más acertado será interpretar la enemistad de Góngora y Quevedo en clave biográfica y no como consecuencia de una afrenta concreta. En efecto, un poeta en ciernes como Quevedo pudo haberse sentido en inevitable competencia con un artista ya consagrado en la corte de Valladolid y viceversa, Góngora pudo haberse resentido del creciente éxito de su joven contrincante. En definitiva, una cuestión de celos.

La obra literaria de ambos es muy extensa, más allá de los famosos versos que se cruzaron en su disputa, que se pueden encontrar aquí.

He leido algunas poesías de ambos maestros y como muestra he elegido estos versos:

El forzado de Dragut  de Luis de Góngora
(La historia de un condenado a remar en una galera turca)

Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,
un forzado de Dragut
en la playa de Marbella
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:

Luis de Góngora. Retrato de Velázquez
"¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!
Pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,
tráeme nuevas de mi esposa,
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras;
porque si es verdad que llora
mi cautiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad
que las aguas tienen lengua;
pero, pues no me respondes
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
pues que vivo yo en su ausencia".

En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.

Este que, en negra tumba, rodeado  de Francisco de Quevedo
(Epitafio a la muerte de su enemigo Góngora)

Este que, en negra tumba, rodeado
de luces, yace muerto y condenado,
vendió el alma y el cuerpo por dinero,
y aun muerto es garitero;
y allí donde le veis, está sin muelas,
pidiendo que le saquen de las velas.

Francisco de Quevedo
retrato atribuido a John Vanderham
Ordenado de quínolas estaba,
pues desde prima a nona las rezaba;
sacerdote de Venus y de Baco,
caca en los versos y en garito Caco.
La sotana traía
por sota, más que no por clerecía.

Hombre en quien la limpieza fue tan poca
(no tocando a su cepa),
que nunca, que yo sepa,
se le cayó la mierda de la boca.
Éste a la jerigonza quitó el nombre,
pues después que escribió cíclopemente,
la llama jerigóngora la gente.
Clérigo, al fin, de devoción tan brava,
que, en lugar de rezar, brujuleaba;
tan hecho a tablajero el mentecato,
que hasta su salvación metió a barato.

Vivió en la ley del juego,
y murió en la del naipe, loco y ciego;
y porque su talento conociesen,
en lugar de mandar que se dijesen
por él misas rezadas,
mandó que le dijesen las trocadas.
Y si estuviera en penas, imagino,
de su tahúr infame desatino,
si se lo preguntaran,
que deseara más que le sacaran,
cargado de tizones y cadenas,
del naipe, que de penas.
Fuese con Satanás, culto y pelado:
¡mirad si Satanás es desdichado!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Volumen y color

Así se puede resumir, en dos palabras, la exposición que he visto en el Museo Bellas Artes de Bilbao del pintor colombiano Fernando Botero.

El volumen ha hecho famoso a Botero por sus señoras gordas, orondos obispos y desproporcionados animales, de modo que ésta es una de sus señas de identidad universal. Por cierto, se trata de una originalidad en su estilo pictórico muy personal y poco imitada.
El color en Botero se derrama sin mesura por sus obras, con una paleta abundante y dulce. Mucho color pero sin estridencias. Es el reflejo de un país, de sus paisajes y de sus costumbres. Trae a la memoria, en alguna de sus series, la literatura de García Márquez convertida en lienzo.

Botero ante una de sus obras
Fernando Botero es el artista iberoamericano más cotizado del mundo. Por su tendencia a la monumentalidad y el tratamiento exagerado de las proporciones, sus obras son inconfundibles incluso para personas poco familiarizadas con el mundo del Arte. Público y crítica han sabido apreciar el fino sentido de la ironía que siempre combina con una aparente ingenuidad, a veces un poco näif.

Nacido en Medellín, Colombia, hace 80 años, celebró su primera exposición individual en 1948, cuando empezaba a ser conocido en su ciudad por sus acuarelas de toreros. Ese año viajó a Bogotá para participar también en una exposición colectiva y en 1950 se trasladó ya a vivir a la capital. Muy pronto, con sólo 20 años toma un barco hacia Barcelona y desde allí viaja a Madrid donde se inscribe en la Academia de San Fernando. En el Museo del Prado descubre a Goya y Velázquez y allí comienza a pintar para los turistas, con lo que financia sus primeros viajes a París, Roma y Florencia. Esa etapa de su vida es fundamental para la formación del artista ya que le permite estudiar a los antiguos maestros y adquirir gradualmente el dominio del espacio y el volumen que terminarían caracterizando su pintura. Es en esos años cuando se acentúa su atracción por el aspecto monumental del Arte.

En 1956 se radica en México, donde se interesa por el Arte precolombino y el trabajo de los pintores surrealistas. A partir de su obra "Naturaleza muerta con mandolina", realizada en México, todo su trabajo adquiere la "proporción boteriana" y él mismo ha definido aquel momento como el hecho de "atravesar una puerta para entrar en otro cuarto".

En 1958 representa a Colombia en la Bienal de Venecia y un año después participa también en la de Sao Paulo. En 1960 viaja a Nueva York, donde atraviesa un momento difícil de su carrera artística. Es el tiempo del auge de la pintura abstracta y pocos son los críticos y coleccionistas atraídos por las obras figurativas de Botero. Todo cambia un año después, cuando el MoMA adquiere una de sus pinturas: "Mona Lisa a los doce años", una pieza que se haría mundialmente famosa tres años más tarde, cuando se expuso al público coincidiendo con la exhibición de La Gioconda de Leonardo da Vinci en el Metropolitan neoyorquino.

Botero viaja sin cesar por distintas ciudades del mundo y reivindica permanentemente sus orígenes iberoamericanos. "Quiero ser capaz de pintar todo, hasta María Antonieta y Luis XVI, pero con la esperanza de que todo lo que yo haga esté impregnado del alma latinoamericana", decía. Su primera exposición en Europa se celebró en Alemania, en 1966, y a continuación vendrían Nueva York, París, Baden-Baden, Londres y otras muchas ciudades donde se reclamaba su presencia con creciente interés. En 1973 se instala en París y da un giro temporal a su carrera interesándose por la escultura a la que se dedica casi por completo durante los diez años siguientes. Fue, sin duda, una consecuencia natural de su pasión por el volumen.

"Mujer fumando", subastada en un millón de dólares
En 1980 se instala en Pietra Santa (Italia), una región famosa por sus canteras de mármol y fundiciones, aunque sigue manteniendo abiertos los estudios de Nueva York, París y Bogotá. Hubo que esperar casi cinco años para que volviera a pintar sus amables escenas taurinas que pudieron verse de nuevo en 1985 en la Galería Marlborough de Nueva York y después recorrieron numerosas ciudades, por todo el planeta. En 1992 se exhibieron en los Campos Elíseos de París más de treinta de sus esculturas monumentales que luego iniciaron una gira de más de diez años por el mundo entero. En Madrid pudimos verlas en el Paseo de Recoletos, en 1994.

Una de sus especialidades es la reproducción en versión propia de obras famosas de la pintura universal. Así ha creado originales réplicas de Jan van Eyck, Leonardo, Rubens, Piero della Francesca, Rafael, Ingres o Goya, que resultan reconocibles aún recreadas al "estilo Botero".

Versión de Botero del "matrimonio Arnolfini", obra de Jan van Eyck

Los animales misteriosos, los toreros de traje apretado y las mujeres dulces y sensuales de Fernando Botero, son ya parte del paisaje de las ciudades más importantes del mundo, en cuyos museos pueden verse sus cuadros mientras que sus bronces gigantescos impresionan en las calles. Botero es un maestro indiscutible de una corriente conocida como Realismo Mágico de Iberoamérica y es el más destacado representante de la cultura mestiza del siglo XX en Europa y América.

La visita ha merecido la pena. También he visto la muestra de Egon Schiele en el Guggenheim, pero esa página prefiero dejarla en blanco ya que el expresionismo me resulta difícil. Me gustan algunos pintores de esa etapa, pero éste en concreto, no me dice gran cosa.

Aquí dejo un pequeño vídeo que he montado con los colores infinitos de Botero.
http://www.youtube.com/watch?v=CuMXzywxaKg&feature=plcp

viernes, 16 de noviembre de 2012

El Canal de Panamá

Época de la conquista



Vasco Núñez de Balboa
Tras el descubrimiento de Colón del Nuevo Mundo, comenzaron sin demora diversas expediciones que fueron tomando conciencia de la enormidad de las tierras descubiertas. Vasco Núñez de Balboa llegó a aquellos parajes veinte años después que Cristóbal Colón, y desembarcó en las costas del golfo de Darién, en la actual costa de Panamá.
En sus exploraciones y conflictos con los nativos, oyó hablar de un mar más allá de las montañas. Una vez atravesadas las zonas pantanosas, trepó con un puñado de compañeros por la escarpada sierra y el 25 de septiembre de 1513, desde la cumbre de un cerro, pudo contemplar a lo lejos otro inmenso océano.

Balboa fue el primer europeo que llegó a la costa de aquel océano, al que llamó Mar del Sur. Tomó posesión de aquellas tierras y aguas en nombre del rey de España, y retornó a sus naves para explorar cada rincón de la costa, buscando un paso que le permitiera navegar hacia aquel océano desconocido. Costeó aquellas aguas de este a oeste durante muchos meses, pero la búsqueda fue inútil ya que el paso no existía.

Panamá en el mundo

El Atlántico y el nuevo mar estaban separados por aquella estrecha franja de tierra, que impedía el paso de las naves. No obstante, Núñez de Balboa construyó barcos en la costa del Pacífico y realizó algunas incursiones en el mar desconocido. Probablemente, fue el primero en concebir la idea de dividir el istmo, construyendo un canal. Desgraciadamente Balboa perdió la vida pocos años después ya que fue acusado de traición, detenido por las tropas de Pizarro y entregado al gobernador. Fue sentenciado a muerte y decapitado con cuatro de sus hombres, el 15 de enero de 1519. A cambio, Francisco Pizarro consiguió los apoyos necesarios para organizar la expedición que lo llevaría a la conquista del Perú.

En épocas posteriores, hay constancia de algunos proyectos e intentos de varios países, para unir los océanos por una ruta navegable, pero la envergadura de la obra no estaba al alcance de los recursos técnicos de la época preindustrial.

Construcción del Canal


La idea del canal siguió en el imaginario de los navegantes durante siglos a sabiendas de que era una empresa prácticamente imposible. A partir de la apertura con éxito del Canal de Suez en 1869, la idea panameña tomó fuerza y así, en 1876, se constituyó un comité organizador del proyecto, bajo la presidencia de Fernando de Lesseps. Tras dos años de tareas preparatorias, el gobierno colombiano, a quien pertenecía la provincia de Panamá, concedió a Francia la autorización para realizar las obras.  El canal se construiría "a nivel del mar", esto es, sin esclusas y uniría por una vía de agua, las ciudades de Panamá y Colón, situadas en ambos océanos.

Trazado del canal
Las obras comenzaron en 1881 con un plazo de ejecución de seis años. Pero las dificultades de todo tipo que se encontraron, fueron enormes, de modo que en 1890 el Tribunal del Sena declaraba la quiebra de la sociedad que había emprendido la gigantesca empresa. Entre las causas del fracaso hay que señalar motivos políticos, administrativos, financieros y sanitarios. 

El proyecto francés contaba con la hostilidad de Inglaterra y sobre todo de Estados Unidos que veían en el canal una amenaza para su hegemonía en la zona y para el desarrollo de su comercio marítimo. Abandonadas las obras, los norteamericanos iniciaron de inmediato la negociación con el gobierno colombiano para adjudicarse la realización la empresa y llevarla a cabo con sus capitales y sus técnicos. Pero Colombia propuso nuevas exigencias para la concesión, así que Estados Unidos fomentó una rebelión en la región de Panamá, que en nombre de un hipotético derecho a la libertad, proclamó su independencia de Colombia, y en el año 1903 la República de Panamá concedía a los norteamericanos el permiso para proseguir las obras interrumpidas, a cambio de protección y de la concesión de una franja de exclusión de 16 kilómetros de ancho a lo largo del canal, bajo administración de los Estados Unidos.

Compraron a Francia los derechos sobre la obra realizada y se rehízo el proyecto incorporando un "sistema de esclusas", que reducía la necesidad de una excavación tan profunda. De este modo, los barcos ascenderían unos 30 metros en la zona central del canal para volver a descenderlos al dirigirse al mar. También resolvieron el problema sanitario, mediante la instalación de numerosos hospitales, el empleo de centenares de médicos y millares de enfermeras y la desinfección de las zonas plagadas de mosquitos productores del paludismo, a pesar de lo cual, las victimas se contaron por millares. Así lograron llevar a cabo la empresa, de modo que el 15 de agosto de 1914 la primera nave surcaba las aguas de la nueva vía de comunicación y pasaba del océano Atlántico al Pacífico.

El Canal de Panamá tiene una longitud de 68 Km. en tierra, a los que hay que añadir unos 11 Km., limitados por boyas, en la boca del Atlántico, y otros 3 Km., en la parte del Pacífico, que indican el comienzo del canal antes de que éste penetre en tierra firme. La profundidad media oscila entre 12 y 14 metros, asegurando así el paso de naves de gran calado.  Su anchura varía entre 90 y 350 metros.


Sistema de esclusas de Gatún

A cuatro kilómetros del Atlántico, los barcos ascienden las esclusas de Gatún, y se elevan a una altura de 26 metros pasando a navegar por el lago del mismo nombre, a lo largo de un recorrido señalado por boyas, iluminado durante la noche por potentes focos.  Después, durante unos doce kilómetros se navega en una profunda garganta conocida como "Corte Culebra", excavada en las rocas, que fue el trabajo más arduo de toda la empresa; luego, mediante las esclusas de Pedro Miguel, se desciende casi al nivel del océano Pacífico entrando en el pequeño lago de Miraflores; finalmente, a través de las esclusas de este lago, se desciende de nuevo al mar.

Los barcos son transportados, dentro del dique que forman las esclusas, por medio de locomotoras a cremallera. Un moderno control electrónico maneja las válvulas que cierran las gigantescas compuertas, mientras en el dique se vierten millones de metros cúbicos de agua que al llenarse, elevan la nave al nivel necesario. Cuando ésta ha recorrido todo el dique tiene lugar la operación inversa: las puertas se abren y el agua se precipita hacia afuera, hasta llegar al nivel del dique siguiente.  Un gigantesco murallón de separación en el centro, forma dos diques, permitiendo el paso de las naves en ambos sentidos.

El Canal es también un importante productor de energía hidroeléctrica, aprovechando los flujos del agua que proviene de la enorme reserva del lago Gatún y alimenta las esclusas. 

A lo largo del siglo XX, el canal fue propiedad de los EE.UU. al igual que la zona de exclusión donde los americanos desplegaron un importante complejo militar. En septiembre de 1977, se firmó el tratado Torrijos-Carter que estableció la transferencia progresiva del canal y de las instalaciones de la zona a las autoridades panameñas, Panamá recuperó la soberanía total y todos los derechos de explotación, el 31 de diciembre de 1999.

Ampliación


El canal ha supuesto una enorme ventaja económica y militar. Sin esta importante ruta, el tráfico marítimo internacional tendría unos costes de navegación descomunales y las flotas norteamericanas del Atlántico y del Pacífico, estarían desconectadas. Todos los países del mundo han obtenido grandes ventajas de esta infraestructura, que acorta notablemente los viajes hacia el extremo oriente y Europa. Se estima que desde 1914, un millón de barcos han atravesado el canal, lo que ha supuesto unas cifras económicas de vértigo.

Sin embargo, el gran crecimiento del comercio mundial de las últimas décadas así como el aumento del tamaño de algunos buques actuales, que superan sobradamente el tamaño de las esclusas, obligó a un planteamiento de ampliación de las capacidades actuales que fue aprobado mediante referendum por los panameños en 2006. La construcción de un tercer juego de esclusas permitirá al Canal de Panamá captar la totalidad de la demanda proyectada para el futuro. 

En el año 2009, el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), representado por el consorcio español Sacyr Vallehermoso, y compuesto por empresas holandesas, italianas, panameñas y belgas, se adjudicó la ampliación del Canal de Panamá al presentar la mejor oferta económica y técnica. Por el proyecto también pujaron las españolas Acciona, FCC y ACS.

Las obras podrán terminarse en 2014, coincidiendo con el centenario del Canal, que con la ampliación, podrá manejar hasta 600 millones de toneladas netas, anualmente, lo que equivale a cerca de 16.200 tránsitos. Más barcos y de mayor tonelaje puede suponer doblar o triplicar la capacidad actual de tránsito del Canal. Se prevé que la nueva estructura permita el paso de un barco entre los dos mares en unas 10 horas. El ahorro es tan enorme que deja en ridículo las cifras de peaje que se pagan por la travesía, que para hacernos una idea, pueden suponer más de 300.000 dólares para un gran crucero o para un carguero gigante.



La ampliación del canal es una obra colosal, casi tanto como la construcción de hace un siglo, pero los medios técnicos actuales son incomparables y hacen que la obra se pueda realizar en un plazo de unos siete años. Este vídeo da unas pinceladas del proyecto y del avance de las obras de ampliación.
http://www.youtube.com/watch?v=oJ6j7sKjhgA&feature=fvwrel

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Regencia de María Cristina de Borbón

Una historia del Siglo XIX

En 1833 murió el rey Fernando VII, cuyo reinado se caracterizó por la imposición del Absolutismo frente a las numerosas intentonas liberales y también por la pérdida del imperio americano. A su muerte, se produjo un grave problema dinástico. El monarca dejaba dos hijas menores de edad, en un tiempo en el que la Ley Sálica dictada por Felipe V, prohibía a las mujeres reinar. El rey derogó esa ley mediante la Pragmática Sanción pero dejó una situación confusa y por ello, el infante Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, interpretando la ley a su favor, se proclamó heredero. Los partidarios de don Carlos eran defensores de mantener el Absolutismo. Por su parte, los liberales pusieron sus esperanzas en la futura Isabel II, en aquel momento menor de edad, por lo que España quedó regentada por la reina viuda María Cristina de Borbón, que pasaría a la Historia con el sobrenombre de la "Reina gobernadora".

María Cristina de Borbón
Ante la encrucijada que se le presentaba a la regente entre Liberalismo y Absolutismo, fue decantándose por la primera opción, convencida por políticos de tendencia liberal. Esta decisión, además de la causa sucesoria, desencadenó la I Guerra Carlista, desarrollada principalmente en las provincias vascas y el Maestrazgo (Castellón). Esta contienda terminaría en 1839, con el famoso "Abrazo de Vergara" entre Espartero y Maroto ante las tropas de ambos ejércitos reunidas en las campas de Vergara, en la villa de Oñate.

María Cristina de Borbón ocupó la Regencia hasta 1841. En todo este tiempo se rodeó de un nutrido grupo de políticos e intelectuales liberales, que desarrollaron sus tareas de gobierno en medio del hostil ambiente de la guerra. Poco a poco, el Liberalismo iría imponiéndose, aunque la consolidación definitiva del mismo no llegaría hasta muchas décadas después.

Carlos María Isidro.
Fundador de la dinastía carlista
Entre los presidentes de gobierno de esta Regencia, destacan nombres muy importantes. Entre ellos, estaba Martínez de la Rosa, que fue el impulsor y redactor del Estatuto Real. Este texto consistió en una especie de "Carta otorgada", sin llegar a ser una Constitución, ya que no surgió de la representación del pueblo. De esta manera, se tapaba la que hasta entonces se consideraba verdadera Constitución, la promulgada en Cádiz en 1812, en plena Guerra de Independencia.

El Conde de Toreno fue otro de los titulares de la presidencia del gobierno durante la Regencia. Fue quien dio uno de los primeros pasos en la política anticlerical de los liberales, al decretar la expulsión de los jesuitas de España. Siguiendo esa tendencia, Juan Álvarez de Mendizábal ejecutó la primera gran desamortización de bienes eclesiásticos en 1836. A ésta le seguirían otras, como la de Pascual Madoz en 1855, siendo ministro de Hacienda. 

La intención de estas medidas fue requisar y vender las tierras, conventos y monasterios que estaban en manos de la Iglesia, para que fueran compradas por las clases menos pudientes creando así una burguesía de clase media. Sin embargo, fue la aristocracia y la alta burguesía, que disponían del capital, las que se hicieron verdaderamente con esos bienes. Por tanto, lo poco que se consiguió fue crear una nueva clase de grandes propietarios, además del abandono y pérdida de muchos edificios, libros y pinturas de interés artístico.

En 1837, con Calatrava a la cabeza del gobierno, se redactó una nueva Constitución, que dejaba atrás el antiguo texto de Cádiz y el Estatuto Real de Martínez de la Rosa. Se trató de una Constitución de tintes más liberales que la de 1812, que daba mayores poderes a las Cortes, aunque los diputados se elegían por sufragio restringido. Ello significada que únicamente podían votar aquellos ciudadanos con un determinado nivel de rentas.

La Regencia de María Cristina de Borbón acometió en todos estos años, cambios y reformas a favor del Liberalismo. Sin embargo, en 1841, María Cristina de Borbón abdicó de su cargo y se exilió en Francia. La Regencia fue asumida por el general Baldomero Espartero durante los tres años siguientes.

Monumento al general Espartero en Logroño

Este período se caracteriza también por la progresiva descomposición de los liberales en varias tendencias políticas. Nacen así el Partido Moderado, el Progresista y el Liberal, a los que más tarde se añadiría la Unión Liberal. Frente a todos ellos, quedaban los Carlistas, que aferrados al Absolutismo y al Foralismo más exacerbado, tuvieron en jaque al Estado en las tres Guerras Carlistas hasta la época de Alfonso XII.

En 1848, María Cristina de Borbón volvió a Madrid e intentó controlar la política de su hija, Isabel II, que había sido declarada mayor de edad con 13 años, durante la presidencia de Narváez, comenzando así su reinado en 1843. Además, junto a su marido, inició negocios relacionados con la sal, el ferrocarril y otros muchos en que hizo valer su influencia y era de dominio público que no había proyecto industrial en el que la Reina madre no tuviera intereses. Como consecuencia, María Cristina se ganó más antipatía del pueblo y en 1854 fue expulsada de España y le fue retirada la pensión vitalicia que previamente le habían concedido las Cortes.

Permaneció en Francia el resto de su vida y sólo volvió a España cuando su nieto Alfonso XII ocupó el trono, si bien con la limitación de no poder instalar su residencia definitiva en el país. Como curiosidad, cabe destacar que ni su hija ni su nieto tuvieron buena relación con ella, debido a que no vieron con buenos ojos su segundo matrimonio con el inefable Agustín Fernando Muñoz, un advenedizo a la Corte con quien tuvo 8 hijos. De este personaje escribí en otra ocasión. 

Con 72 años, en 1878, murió Maria Cristina en el exilio, en Sainte-Adresse, localidad francesa del Canal de la Mancha, y años más tarde fue enterrada en el Panteón de los Reyes de El Escorial.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elecciones en Estados Unidos


"el primer martes después del primer lunes de noviembre..." 
Esta es la fecha en que invariablemente se celebran las elecciones presidenciales americanas. El porqué de la elección de esta fecha hay que buscarlo en los orígenes de esa nación que son la agricultura y la religión. Fue en 1845 cuando se estableció esa norma que ha llegado hasta hoy. De este modo, Estados Unidos se desmarcó de la tradición vigente en la mayoría de los países democráticos, donde el día más común para que los electores acudan a votar es el domingo.

La Casa Blanca
En pleno siglo XIX, Estados Unidos seguía siendo un país predominantemente agrario. La recolección de las cosechas marcaba los tiempos por los que se regía la mayor parte de la población y por ello se elige Noviembre, cuando esta actividad ya había terminado y los campos aún no estaban tan anegados por la lluvia como para impedir los desplazamientos ni los caminos bloqueados por la nieve, por tanto un tiempo propicio para que los ciudadanos ejercieran su derecho electoral.

La decisión de establecer los comicios un martes estuvo motivada por la estructura demográfica del país y también por sus prácticas religiosas. Con un gran número de núcleos rurales dispersos por los vastos territorios del país, era común que los electores se viesen obligados a desplazarse a localidades más importantes para votar. Muchas veces debían viajar el día anterior para acudir a la cita. Y es ahí donde irrumpe el factor religioso. Un país devoto como pocos, no veía razonable celebrar las elecciones un lunes ya que ello obligaría a muchas personas a iniciar su viaje el domingo, impidiéndoles asistir al culto religioso.

Ahora bien, ¿por qué no celebrar los comicios entonces el primer martes de noviembre? La razón, otra vez, hay que buscarla en la religión. El 1 de noviembre es la festividad de Todos los Santos y en caso de que cayese en martes, entraría en conflicto con la tradición de los católicos de acudir a misa esa jornada. 

Así que desde entonces, "el primer martes después del primer lunes de noviembre, de los años bisiestos", se celebran las elecciones presidenciales en los EE UU.

Y ¿cual es el papel ideológico de los dos partidos mayoritarios y casi únicos del país . A la formación demócrata de Barack Obama se la identifica hoy con los "progres" estadounidenses, frente a los conservadores republicanos de Mitt Romney, pero no siempre fue así, ya que este reparto de papeles es más bien reciente.

En los primeros tiempos de Estados Unidos como país independiente no había demócratas y republicanos, tal como los conocemos ahora. En los días de George Washington, la joven nación se dividía entre "federalistas", partidarios de instituciones federales fuertes y "republicanos demócratas", defensores de la autonomía de los estados. Además, territorialmente, los federalistas arraigaron más en Nueva Inglaterra, al norte, y los republicanos demócratas eran mayoritarios en el sur.

Los federalistas desaparecieron del mapa político a consecuencia de la guerra de 1812 contra Inglaterra ya que se declararon probritánicos, lo que les hizo perder todo apoyo popular. Comenzó así un periodo de un solo partido, el republicano demócrata, pero éste se fue dividiendo entre unionistas y republicanos sureños. Esta división coincidía con las crecientes diferencias sobre la cuestión de la esclavitud. Hacia 1819, los estados del norte la habían prohibido, mientras que los situados al sur del país no sólo la toleraban, sino que su economía era cada vez más dependiente de ella.

Los unionistas se acabaron separando en un llamado Partido Republicano Nacional, que está en el origen del actual partido "republicano", mientras que los republicanos demócratas pasaron a quedarse con el apellido de "demócratas" y se identificaban cada vez más con los intereses de los estados del sur y la defensa de la esclavitud. A grandes rasgos estos fueron los contendientes de la Guerra de Secesión estadounidense entre los años 1861 y 1865.

Los republicanos encarnaban el espíritu de los estados más urbanos e industrializados del norte y los demócratas se aferraban a sus feudos meridionales. Pero todo esto se invirtió a partir de la llegada al poder en los años 30 de Franklin Delano Roosevelt y su "New Deal" contra el cataclismo económico de la época. Roosevelt, del partido demócrata, se llevó de calle un nuevo voto urbano que se beneficiaba de sus políticas sociales, compuesto de obreros, inmigrantes, pobres y, sobre todo, negros de las ciudades del norte, que vieron en él a alguien que por primera vez se preocupaba por ellos.

A los republicanos les habían robado su público natural y tuvieron que adaptarse. Aprovecharon el giro de los demócratas para acoger a los desencantados conservadores del sur, que en los años 50 auparon al poder a Eisenhower, produciéndose así un cambio en sus papeles que sigue hasta esta campaña de 2012, en la que Obama abandera el apoyo a los desfavorecidos y Romney el liberalismo a ultranza. Además, ha quedado la cuestión racial totalmente fuera de lugar, cosa impensable hace unas pocas décadas. Todo esto viene a demostrar que las diferencias ideológicas de los dos partidos en liza, son bastante escasas y no tienen mucho que ver con nuestros estereotipos de izquierda y derecha.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Freedom Ship, la ciudad de la libertad

Hay empresas en el mundo que venden lo que aún no existe. Será porque hay gente que lo compra. Hemos oído hablar de la venta de parcelas en la luna, de billetes para excursiones espaciales, de crionización para despertar de aquí a doscientos años, de fantásticas urbanizaciones donde no hay más que un solar y de otros imaginativos proyectos.

Pero esta idea que he encontrado me gusta porque, aunque aún no existe, tiene visos de realidad. Incluso pienso que con las técnicas actuales, ya es factible su construcción y sólo falta que el proyecto alcance el punto crítico de rentabilidad económica para que se lleve a efecto.

Se trata del proyecto Freedom Ship que permitiría a algunos privilegiados vivir como Kevin Costner en la película "Waterworld", pero con todas las comodidades. Freedom Ship es mucho más que un crucero gigantesco. Es una ciudad residencial flotante que se mueve por los mares, amaneciendo en una costa diferente cada pocos días. Es como una moderna Arca de Noé para millonarios que permanecerían a salvo de catástrofes naturales, atentados e investigaciones, en un viaje idílico y sin fin.


El concepto de Freedom Ship es justamente un estilo de vida libre, una comunidad que esté continuamente moviéndose alrededor del mundo, sin perder ninguna de las comodidades de las que goza estando en tierra y con todos los atractivos de estar viajando. Esta enorme estructura flotante se propone como un lugar exclusivo donde vivir, trabajar, estar de vacaciones o jubilarse. La ciudad marina estaría viajando continuamente por los mares del planeta a una velocidad muy lenta pero estable. Su ruta incluiría las principales ciudades del mundo y los más bellos parajes, completando una vuelta a la tierra cada 3 años.



Vivir en este complejo marino ofrece muchas ventajas, además de que cada mañana te levantas contemplando un nuevo horizonte. Al permanecer la mayoría del tiempo en aguas internacionales, sus habitantes no estarán sometidos a las leyes de ningún estado e incluso es posible que obtengan neutralidad fiscal. En algún sentido será como vivir en un miniestado independiente. El barco podría ser la sede de compañías internacionales dejando atrás el concepto actual de paraíso fiscal. Comercialmente, los productos y servicios que aquí se generen, podrán venderse en todos los puntos del planeta libres de impuestos, lo cual provocará que en muchos puertos se espere la llegada del Freedom Ship como si de una nave fenicia se tratara, dispuestos a realizar todo tipo de operaciones comerciales.

Aunque este proyecto no pretende crear una ciudad fuera de la jurisdicción de los estados, en realidad una población de esa importancia bien podría declararse independiente, regirse por las leyes del mar y no tener bandera alguna o tenerla a su conveniencia, lo que abre interesantes posibilidades que hacen temblar los principios del derecho internacional.

¿Como es la nave según el proyecto actual?. La estructura del barco tendría 1.380 m. de largo y 230 m. de ancho con una altura de 110 m. que contendría 25 pisos con hogares, bibliotecas, escuelas, gimnasios, bancos, hoteles, restaurantes, casinos, oficinas y comercios. También se consideran más de 80 hectáreas de espacios abiertos; parques y paseos que tendrían cascadas, estanques y jardines. La capacidad total del Freedom Ship sería de 100.000 personas, contando 50.000 residentes permanentes, 20.000 visitas diarias, 10.000 pasajeros nocturnos en hoteles y 20.000 miembros de tripulación. Tendría varias embarcaciones auxiliares para llevar y traer gente de la costa constantemente, así como un aeropuerto en la cubierta para aviones privados de tamaño medio y helicópteros.

En cuanto a la seguridad, el barco se construiría ensamblando 600 secciones de casco herméticas para formar un piso plano de un gigantesco tamaño, inmune a cualquier tipo de oleaje incluido un tsunami. Su impulso lo proporcionan 100 motores de 33.000 CV y hélices retráctiles y orientables 360 grados que le otorgarán a este coloso una maniobrabilidad extraordinaria. Como no existen puertos marítimos lo suficientemente grandes para recibir a este monstruo, el transporte de pasajeros se realizará por ferry o avión. Aunque si uno lo desea, puede permanecer siempre a bordo, sin abandonar nunca aguas internacionales, sin pertenecer jamás a ninguna nación ni a ninguna jurisdicción. Por supuesto la seguridad estaría garantizada por un importante cuerpo policial a bordo, además de un sistema de cámaras omnipresentes en todas las áreas  El barco dispondría de amplias zonas deportivas, un hospital, transporte interno, y colegios de un alto nivel educacional.

¿Puede hacerse realidad este proyecto? La empresa promotora puede que esté actualmente tanteando el mercado en busca de inversores. Como ya han publicado incluso los precios de los apartamentos flotantes, quizás ya estén en fase de contratación y si salen las cuentas, emprenden la construcción del barco. El procedimiento ya funcionó con los megaproyectos de Dubai y sus ciudades marinas, de modo que en este caso puede repetirse la historia. Detrás del proyecto se encuentra Norman Nixon, un millonario hombre de negocios de Florida, experto en la construcción de plataformas petrolíferas y plantas químicas, con importante respaldo financiero.

La idea tiene desde hace tiempo un promotor y visionario de lo que estaba por llegar, que es Javier Gurruchaga cuando cantaba: 
"Viaje con nosotros si quiere gozar. Viaje con nosotros a mil y un lugar y disfrute de todo al pasar y disfrute de las hermosas historias que les vamos a contar..... Quien compra nuestro billete compra la felicidad"
Los interesados en cambiar de vida pueden empezar visitando la web de la empresa promotora que es Freedom Ship International Inc. 

Esta pequeña infografía da una idea del imponente aspecto de la nave.