Google+ Aislado en este planeta: septiembre 2012

viernes, 28 de septiembre de 2012

De visita al Guggenheim

El edificio del Museo Guggenheim de Bilbao, es actualmente el símbolo más reconocible de la ciudad. Su enorme estructura de titanio, piedra y cristal, fue diseñada por el arquitecto norteamericano Frank Gehry. Las galerías, algunas de sorprendentes configuraciones y otras de formas más regulares, se adaptan a la singular geometría del edificio y se articulan en torno a un espectacular patio central de gran altura, coronado por un lucernario. Dominio absoluto de las líneas curvas y espacios irregulares, cambiantes y a veces inverosímiles.


Es un edificio al que cada vez que lo visito, le dedico un rato de contemplación intentando comprender como alguien puede imaginar y después construir una obra tan compleja y original.

La señora Lenin y el Ruiseñor
Otra cosa es el contenido del museo, que para mi gusto resulta un poco pobre. La colección permanente se ha enriquecido recientemente con un conjunto de dieciséis pinturas de gran formato, tituladas "La señora Lenin y el Ruiseñor". La serie se basa en la repetición de la misma composición; dos figuras masculinas invertidas, sentadas una junto a otra, cabeza abajo, que de alguna forma aluden a Lenin y Stalin, algo travestidos. El autor es Georg Baselitz, un pintor alemán postmoderno, escandaloso, extravagante e inclasificable al que, por supuesto, no comprendo en absoluto.


No obstante, las colecciones itinerantes que de vez en cuando llegan al museo, le salvan la cara y algunas de ellas justifican una nueva visita. Tal es el caso de la actual muestra: "David Hockney, una visión más amplia", que se compone de unas 180 obras de este pintor británico que nació en 1937 y sigue en activo. Pintor, ilustrador, dibujante y escenógrafo está considerado uno de los artistas más influyentes del siglo XX. En la muestra hay óleos de gran formato, acuarelas, carboncillos y bocetos de obras no expuestas. Los motivos preferentes son intensos paisajes inspirados en Yorkshire, su condado natal, así como series relacionadas con la naturaleza y el bosque, todos ellos realizados a partir del año 2004. El empleo del color es brutal aunque también utiliza ocres y claroscuros. Creo que Hockney es un buen dibujante y como pintor, no es fácil de clasificar ya que su obra es extensa y ha ido evolucionando en las diversas etapas. Digamos que en los últimos tiempos, su tendencia va hacia un Realismo muy particular.


The Road Across The Wolds


A Closer Winter Tunnel
Pero hay un aspecto que me ha llamado la atención. Hockney es un artista que siempre ha utilizado la tecnología más innovadora para la creación. En la década de los ochenta comienza a utilizar fotografías de Polaroid que combina para construir "ensamblajes". Se trata de "collages" compuestos de fotos recortadas, hábilmente dispuestas. También trabajó con fotocopiadoras láser debido a la gran calidad cromática que conseguía con ellas. Después Hockney echó mano de la cámara fotográfica digital para hacer composiciones de múltiples tomas y actualmente se mantiene a la vanguardia en el empleo de la tecnología utilizando con habilidad el iPad.

Obras de Hockney realizadas con iPad

Los principales temas que dibuja con esta nueva herramienta, son flores, retratos, pequeños bodegones e incluso paisajes, en donde juega con los colores del circulo cromático, tamaños de pincel y efectos de color que se encuentran en la aplicación informática. El resultado, aunque algo simple, es efectivo y encaja fácilmente con su estilo. Lo importante es que abre camino al empleo de la tecnología en la creación artística. Por supuesto que la critica se muestra muy fría con estos métodos, pero ¿quien sabe?, el arte siempre ha avanzado a golpe de experimentos, originalidades y rupturas.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Aogashima, un capricho de la naturaleza.


Cuando ves estas fotos, te viene a la mente la isla de los dinosaurios de la famosa película de Spielberg. ¿Realmente existe esta isla o es el resultado de efectos especiales para recrear un lugar increíble?


Pues por lo visto, esta maravilla natural existe. Se trata de la isla Aogashima y está en el Mar de Filipinas, al sur del archipiélago nipón. Tiene apenas 5,98 km² y alberga dos volcanes, uno dentro de otro y según el censo, tiene una población de casi 200 personas, constituyendo el pueblo más pequeño y menos poblado de Japón. 


Está situada a 350 kilómetros al sur de Tokio y pertenece al parque insular Fuji-Hakone-Izu.  Aogashima fue descubierta en 1785 por Japón e incorporada a su reino al que siempre ha pertenecido. 



Este impresionante monumento natural se formó por la superposición de restos de cuatro volcanes submarinos. Más que una isla, parece un castillo en el mar. Sus paredes son inexpugnables con escarpados acantilados, formados por capas de lava que rodean la isla, consecuencia de los sucesivos depósitos volcánicos. La última erupción ocurrió en la época de su descubrimiento. Aunque actualmente los volcanes permanecen dormidos, todavía se encuentran en muchos lugares de la isla respiraderos de vapor muy caliente, que los locales utilizan como sauna y para cocinar los alimentos. La isla disfruta de un clima cálido y húmedo, bastante agradable, pero no tiene playas ni puertos naturales y tampoco otras islas cercanas por lo que es un punto en medio de la nada.


En los últimos años se han puesto en marcha nuevas líneas de barcos y helicópteros desde Honsu, la isla principal de Japón, hasta Aogashima, que empieza a revelarse como un lugar idílico para hacer turismo. Observando las fotos, vemos que solamente dispone de un minúsculo puerto, mal comunicado con la zona habitada del interior, por una estrecha y escarpada carretera que hace un recorrido inverosímil, por lo que es obligado pensar en el helicóptero para acceder con cierta facilidad.

Desde luego que visitar este paraiso natural, constituye uno de los destinos más exóticos y exclusivos que podemos imaginar.

(Pulsa en cada foto para ampliarla ya que están en una calidad aceptable)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Hablando de Hopper

He visitado en Madrid la exposición de este pintor americano, en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Sé de Edward Hopper lo que dice de él la web del Museo y el catálogo de la exposición. Que poseía una sólida formación académica, que dejó a un lado la fascinación por Paris y sus vanguardias para dedicarse a una pintura inequívocamente americana, tanto que ha dejado abundantes huellas en la más americana de las artes, el cine. Que es el pintor de la soledad y de la austera arquitectura de las ciudades modernas, de las viviendas mudas en el litoral frío del noreste, de las miradas casuales de una ventana a otra, el pintor del aburrimiento sombrío, de los noctámbulos perdidos a la luz de los neones. Con una tristeza que se alimenta de la experiencia de la Gran Depresión. Que quizás su obra sea la contribución más clara del siglo XX a la gran pintura perspectiva, o sea, mucho más que objetos, paisajes o figuras sus cuadros retratan miradas: la del pintor/espectador y las de los personajes que aparecen en sus pinturas. 

El pintor, en el caso de Hopper, es un mirón: no conoce a los personajes, nunca se acercará a ellos, los espía de lejos. Ve gestos y posturas casuales que nunca adquirirán sentido. No posan, no son conscientes de que alguien los mira, no les importa. Muy raramente se miran entre sí, en realidad no miran a ninguna parte.

Hopper no daba una interpretación a sus cuadros y dijo alguna vez, que todo lo que había que decir de ellos ya estaba en el lienzo. Y es verdad, se puede saber casi todo sin acudir a otra fuente. Su autorretrato, el único rostro que mira al visitante en toda la exposición, es fiel a lo que se ha dicho del autor: introspectivo, conservador, franco, discreto y digno.

Nacido en una familia burguesa que incentiva sus dotes artísticas, recibe una formación de altura, realiza todos los estudios y los viajes necesarios a Europa, trabaja como ilustrador de revistas sin concesiones a la bohemia. Se casa con una compañera de profesión que se mantendrá a su lado hasta morir puntualmente pocos meses después que él, y colabora en algunos cuadros tan casuales en la apariencia como minuciosamente estudiados. Obtiene un considerable éxito de ventas, y una vida muy desahogada aunque su trabajo sea lento y meticuloso y contenga largos periodos de inactividad. Con su esposa compra una casa junto a la playa en Cape Cod, en Massachussets, cuyo faro retrata en varias ocasiones.

Su pintura es ciertamente americana: los grandes espacios de Nueva York o de la costa este, le permiten retratar soledades de verdad, espontáneas, algo muy diferente de las vistas de Madrid de Antonio López, donde las calles vacías, tan improbables, son simplemente un desnudo arquitectónico. 

La obra de Hopper se sitúa en diversas épocas: sus estancias en París, pasa un tiempo como ilustrador publicitario, vive la Gran Depresión y también la época dorada del "american way of life". Conoce todas las tendencias pero no abraza ninguna. Pinta con un lenguaje propio y en sus composiciones repite una y otra vez sus temas preferidos: ventanas, miradas furtivas, mujeres solas, aburrimiento, perspectiva y luces imposibles. Tristeza, soledad y poesía como en mitad de una tarde de verano.

He recogido en este vídeo la mayor parte de la obra de Hopper. Hay que verlo a pantalla completa para perderse por los escenarios y paisajes de su obra.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Isabel


RTVE ha estrenado una nueva serie histórica en la que se narra la azarosa llegada al trono de Castilla de la infanta Isabel, la primogénita de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal.

Isabel la Católica. Retrato de Juan de Flandes
Sin embargo, no resultó fácil que Isabel llegara a reinar ya que debido a un matrimonio anterior de su padre, tenía por delante en la línea sucesoria a su hermanastro Enrique y a su hermano Alfonso. Parecía destinada a ser un eslabón más de la cadena de matrimonios de conveniencia, según lo necesitase la Corona, sin embargo gracias a su carácter y algunas muertes providenciales le permitieron cambiar su destino y llegar a reina de Castilla.

Durante la Edad Media las luchas de poder entre la nobleza y los reyes fueron una constante. Además de las traiciones, asesinatos por encargo y guerras civiles, una de las armas utilizadas fueron los venenos. Siempre se ha dicho que es el arma preferida por las mujeres y según algunas versiones de la historia, en el caso de Isabel la Católica pudo ser algo cierto. Su carrera hacia el poder estaba llena de obstáculos, pero estos fueron desapareciendo uno tras otro.

Primero fue Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava de 43 años al que en 1466, tras la Farsa de Ávila, el rey Enrique le propone un trato: a cambio de pasarse a su bando, se casará con la infanta Isabel de Castilla que en ese momento tenía 16 años. Ella rogó al cielo para que la boda no se celebrara y en vísperas de las nupcias él murió repentinamente. La historia atribuye el fallecimiento a un ataque de apendicitis pero otras versiones se inclinan por alguna intriga por parte de Isabel.

El segundo en desaparecer de forma providencial fue el Infante Alfonso, hermano de Isabel. Los nobles lo convirtieron en rey en la Farsa de Ávila, donde destituyeron a Enrique IV en 1467. Un año después, el infante Alfonso de Castilla falleció por causas desconocidas en Cardeñosa con 14 años de edad. Había cenado truchas y ya nunca recuperó la salud. Su muerte acabó con el conflicto sucesorio y permitió a Enrique recuperar el trono pero también despejó el camino a Isabel. La tumba del infante se encuentra en la Cartuja de Miraflores, en Burgos, en un magnífico sepulcro de alabastro, obra de Gil de Siloé, que merece la pena visitar.

Sepulcro del infante Alfonso en la Cartuja de Miraflores

El último fue Enrique IV, rey de Castilla y hermanastro de Isabel que falleció repentinamente entre sospechas de envenenamiento. Las dudas sobre su sexualidad, ya que era conocido como el Impotente, hicieron que se pusiera en duda la legitimidad de su hija Juana, conocida por la Beltraneja, ya que la paternidad se atribuyó a Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque y favorito del rey. Presionado por los nobles, el rey accedió a desheredar a su hija en favor del infante Alfonso pero éste falleció poco después. 

En medio de estos conflictos y con el objetivo de consolidar su posición política, los consejeros de Isabel acordaron su boda con el príncipe Fernando, primogénito de Juan II de Aragón, enlace que se celebró en secreto, en Valladolid, el 19 de octubre de 1469. Al año siguiente, molesto por este matrimonio, Enrique IV decidió desheredar a Isabel y rehabilitar en su condición de heredera a Juana, que fue desposada con Alfonso V de Portugal. Muerto el rey en 1474, casi toda la nobleza apoyó la causa de Isabel, aunque no evitó que se declarase la Guerra de Sucesión Castellana frente a los partidarios de Juana con apoyo de los portugueses. El conflicto terminó en 1479 con la victoria de los partidarios de Isabel, la fima de la paz con Portugal y su proclamación como reina de Castilla.

El testamento de la reina Isabel. Eduardo Rosales
Sin duda que la vida de Isabel y el camino al trono habían sido complicados pero también fueron una verdadera escuela de intrigas, conveniencias y diplomacia que forjaron el carácter de esta mujer. En su reinado ocurrieron hechos fundamentales en la historia de España como la expulsión de los moros de Granada, la unificación de los reinos, el nacimiento de la Inquisición y el descubrimiento de América que pusieron las bases del Imperio y la consagran como la reina más importante en la historia de nuestro país.

Palacio Real.  Medina del Campo
Isabel la Católica falleció en el Palacio Real de Medina del Campo, Valladolid, el 26 de noviembre de 1504. Contaba 53 años de edad. Poco después, sus restos mortales, junto con los de su esposo Fernando el Católico, fueron trasladados a la Capilla Real de Granada en cumplimiento de su voluntad y donde permanecen hasta la actualidad.

Y me alegro de que la televisión pública haga una serie sobre Isabel la Católica aunque no tenga el nivel de una superproducción de la BBC. Ya es hora de que se aproveche nuestro legado historico haciendo un producto que puede estar a medio camino entre el entretenimiento y la cultura.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Amelia Earhart

Esta es una breve historia de la aviadora norteamericana Amelia Earhart, nacida en Atchinson, Kansas en 1898 y desaparecida en el Pacífico Sur en 1937, hace 75 años. Se hizo célebre por ser la primera mujer en realizar la travesía del Atlántico en solitario y la primera persona en volar con éxito entre la isla de Hawaii y el territorio continental de Estados Unidos. Cursó estudios superiores en la Universidad de Columbia y completó su formación en los cursos de verano de la Universidad de Harvard. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como enfermera en un hospital de campaña canadiense.

Soñadora y romántica
Saltó a la fama cuando, el 17 y 18 de junio de 1928, se convirtió en la primera mujer en realizar como pasajera, la travesía del Atlántico, en un avión comandado por los pilotos Stultz y Gordon que recorrió los 3.200 kilómetros que distan entre Terranova y Gales. Ese mismo año realizó varios vuelos en solitario a través de Estados Unidos. En 1931 contrajo matrimonio con el afamado editor y explorador George Palmer Putnam, pero decidió conservar su apellido de soltera con el que ha pasado a la historia.

Entre el 20 y el 21 de mayo de 1932, realizó en solitario la travesía del Atlántico. Fue la primera mujer en completar sin acompañantes este peligroso viaje, proeza que no había vuelto a producirse desde el histórico vuelo de Charles A. Lindbergh en 1927. Earhart estableció entonces una nueva marca de velocidad, al alcanzar Irlanda en apenas trece horas y cincuenta minutos. Fue galardonada por el Congreso de Estados Unidos con la Cruz Distinguida de Vuelo, la primera otorgada a una mujer. En los meses siguientes realizó diversos vuelos de costa a costa de Estados Unidos, como el que la llevó de Los Ángeles (California) a Newark (Nueva Jersey). Su celebridad le permitió promover el uso comercial de la aviación y defender, desde una postura feminista, la incorporación de las mujeres a este nuevo campo profesional.  

Hermosa y atrevida
En enero de 1935 llevó a cabo en solitario la travesía entre Honolulú (Hawaii) y Oakland (California), recorriendo una distancia superior a la existente entre Estados Unidos y Europa. Fue el primer piloto en completar con éxito este difícil viaje sobre aguas del Pacífico, ya que los anteriores intentos habían concluido en desastre. A fines de ese mismo año estableció un nuevo récord de velocidad, volando sin escalas entre Ciudad de México y Nueva York en algo más de catorce horas.

En 1937 anunció que intentaría dar la vuelta al mundo utilizando una ruta distinta a la habitual en estas travesías. En efecto, los viajes en avión alrededor del mundo se habían desarrollado, hasta entonces, en cortas etapas a través de los cielos del hemisferio norte. Earhart intentaría, junto a su copiloto y navegante, el capitán estadounidense Frederick J. Noonan, circunvolar el globo siguiendo la línea del ecuador, en un bimotor Lockheed Electra. Iniciaron el viaje el 1 de junio de 1937, volando desde Miami (Florida) hasta Sudamérica; de allí a África y posteriormente a las Indias Orientales.

Tras haber completado 33.000 kilómetros en treinta días, más de los dos tercios de la travesía, su avión desapareció en medio de un temporal el 2 de julio, cuando realizaban la penúltima etapa del viaje, que habría de llevarles desde Lae (Nueva Guinea) a la isla Howland, al noreste de Australia. La desaparición de Amelia Earhart y de su experto copiloto fue motivo de numerosas y a menudo fantásticas especulaciones, pero hasta hoy día se desconocen las circunstancias del accidente y el lugar exacto donde éste se produjo, aunque se calcula que pudo ocurrir en un punto cercano a la remota isla Nikumaroro, en Kiribati, un archipiélago y país insular a unos 2000 kilómetros al sur de Hawai. Poco después de su desaparición, su marido publicó un libro basado en el diario de vuelo del último viaje de Amelia, en el que tuvo que improvisar un final no esperado.

Amelia Earhart y Fred Noonan en 1937
Es uno de los grandes misterios de la historia estadounidense: ¿Que fue de Amelia Earhart? En Europa es poco conocida y su nombre sólo resulta familiar a los amantes de la aviación, pero en Estados Unidos es toda una leyenda, con una vida digna de guión y una desaparición sin dejar rastro en medio de un mar exótico, entre rumores de amorios y espionaje. Hermosa, atrevida y con éxito, Amelia Earhart lo tiene todo para convertirse en leyenda, con una vida digna de una película de Hollywood, que con el título de "Amelia", se estrenó en el año 2009, aunque con un éxito que no estuvo a la altura del personaje.

Una nueva búsqueda en la que participa la Marina estadounidense, intenta ahora, 75 años después, aclarar definitivamente los secretos de un vuelo con el que pretendía convertirse en la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión y que nunca llegó a terminar. La expedición utilizará tecnología punta para mapear el fondo del océano, además de un dispositivo de control remoto similar al que logró hallar las cajas negras del avión de Air France que se estrelló en el Atlántico en 2009. Se pretende conocer si los pilotos sobrevivieron a un aterrizaje de emergencia en la isla de Nikumaroro, en el Pacífico suroccidental ya que en la isla se hallaron viejas botellas, una navaja de bolsillo y un espejo de maquillaje que cuadraban con los objetos a bordo del "Electra". ¿Murieron los dos tras meses en la isla, sin agua? ¿O quizá lo sucedido fue lo más obvio?: que Earhart, que no era buena navegante, perdió el rumbo y se precipitó al océano cuando se agotó el combustible.


Amelia Earhart y su acompañante Fred Noonan, fueron declarados oficialmente muertos dos años después de su desaparición cuando se dio por finalizada su búsqueda, en 1939.

¿Que motivó a esta mujer a vivir al límite?. En la correspondencia de Amelia a su marido preocupado por su vida aventurera, se puede leer: "Por favor, debes saber que soy consciente de los peligros, quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres. Cuando ellos fallaron en sus intentos, sirvieron de reto para otros".