Google+ Aislado en este planeta: Vuelos transpolares: el atajo del Ártico

lunes, 6 de agosto de 2012

Vuelos transpolares: el atajo del Ártico

Considerando que la Tierra es una esfera, la distancia más corta entre dos puntos y por tanto la más económica en términos de tiempo y consumo, resulta ser en muchos casos una línea que sobrevuela las regiones polares del planeta. Por otro lado los itinerarios en aviación siguen unas rutas o pasillos preestablecidos conocidas como aerovías que son trazados seguros y preestablecidos, apoyados desde tierra con elementos de ayuda a la navegación como el radar y los radiofaros que emiten señales de radio informando al avión de su posición y rumbo. La aerovía es el camino virtual predefinido, tanto en altura como en dirección, que sigue una aeronave para volar de un punto a otro y que no varía salvo en circunstancias excepcionales.

Los vuelos polares antes y después de 1990

En los últimos quince años, algunas compañías aéreas han comenzado a utilizar rutas comerciales a través del Polo Norte como alternativa para ahorrar tiempo y combustible. La medida comenzó a estudiarse en la década de los 90, una vez que Rusia decidió abrir sus fronteras y los aviones pudieron cruzar su espacio aéreo. Hoy día los vuelos a través del círculo Polar Ártico salvan distancias de más de 15.000 kilómetros y permiten ahorrar hasta cuatro horas de vuelo en algunos recorridos.

A pesar de los avances técnicos, volar sobre el océano ártico sigue planteando algunos retos. En estas rutas, los aviones sobrevuelan la zona ártica a unos 12.000 metros de altitud y pasan a una distancia de unas 100 millas a la derecha o a la izquierda del Polo Norte geográfico. Una vez en el cielo del Polo Norte, el avión entra una especie de zona de oscuridad, donde no hay control de tráfico aéreo ni sistemas de radar convencionales. Si el avión cayera o tuviera un problema técnico en esa latitud, estaría demasiado lejos de cualquier lugar habitado y la ayuda podría tardar horas en llegar. En el tiempo que el avión está "desaparecido" para los controles terrestres, los pilotos utilizan el antiguo sistema de radio-posicionamiento para mantener el rumbo del avión y siguen una trayectoria milimétricamente computerizada. Otro de los peligros en la zona polar, es la congelación del combustible. Para ello, los aviones cuentan con un sofisticado sistema de alarma que en caso de detectar que el fuel empieza a solidificarse, obliga al piloto a alterar la ruta y dirigirse a altitudes menos frías. Los aparatos que pueden hacer las rutas polares son los mayores cuatrireactores actuales como el Boeing B747 y B777 y los Airbus A340 y A380.

Sobrevolando el norte de Siberia
En la actualidad estos vuelos son bastante frecuentes. La compañía líder en las rutas árticas entre EEUU y Asia es la United Airlines, que realiza hasta 1.500 vuelos transpolares al año. Le siguen otras como la Continental Airlines, Air Canada y algunas compañías asiáticas como Air China o Singapore Airlines. Por esta nueva ruta, un trayecto como el de New York a Honk Kong permite ahorrar más de cuatro horas de viaje. Entre las rutas polares, también hay que señalar los vuelos a través de la Antártida que unen Sudamérica con Australia y Nueva Zelanda. En este espacio vuelan la australiana Quantas y Aerolineas Argentinas.

Pero este ahorro de tiempo y dinero para las compañías, tiene una contrapartida que afecta a la salud de los viajeros. Según algunos estudios, los pasajeros y la tripulación de los vuelos transpolares están expuestos a niveles de radiación cósmica y solar muy superiores a los vuelos convencionales y muy por encima del umbral aconsejado por las regulaciones internacionales. Según los expertos, el motivo por el que estas radiaciones son especialmente altas en estos vuelos está en la atracción magnética que las regiones polares ejercen sobre las partículas procedentes del espacio. Además, el alarmante adelgazamiento de la atmósfera en ambos polos contribuye a agravar el efecto.

Aunque las compañías con vuelos transpolares no informan a los pasajeros de este tipo de riesgos, si que han manifestado que toman medidas como la medición constante de las radiaciones solares y algunas lineas americanas han empezado a desviar los aviones por zonas menos expuestas a la radiación y algunas compañías europeas han adoptado como política la permanencia en tierra de sus empleadas embarazadas, en todo tipo de vuelos.

Airbus A380, el mayor avión comercial en servicio

El vuelo regular más largo del mundo sin escalas, que se realiza en la actualidad, une el aeropuerto de Newark, cercano a Nueva York y el de Singapur a través de la ruta del Ártico. Lo realiza un Airbus A340 de la compañía Singapore Airlines en unas 18 horas y media recorriendo 16.600 kilómetros. Curiosamente el viaje de retorno es algo más corto en tiempo y distancia debido a las corrientes en chorro, (jet stream), un fenómeno que consiste en formidables corrientes de aire que se desplazan de oeste a este a unos 11 kilómetros de altura, que se originan por una combinación de la rotación de la Tierra y el calentamiento atmosférico. Las líneas aéreas conocen bien este fenómeno y lo aprovechan para obtener ahorros de tiempo y combustible en los vuelos transatlánticos.

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Simulación de las corrientes en chorro en el hemisferio norte

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