Google+ Aislado en este planeta: abril 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Úbeda y Baeza

Estoy en Andalucía. Me gusta mucho Andalucía en primavera. Los que venimos del norte sabemos que nuestra primavera es una transición perezosa del invierno hacia tiempos mejores que no acaban de llegar. Aquí en Andalucía la primavera es de verdad y significa de inmediato, un anticipo del verano, aunque este año el tiempo anda revuelto incluso en estas tierras.

A Andalucia se entra cuesta abajo. Cuando se desciende Despeñaperros, en pocos kilómetros se comienza a percibir la templanza del sur que se refleja en una naturaleza más generosa y florida. Y se entra por Jaén, que siendo muy andaluza, tiene algo de castellana. Una provincia algo desconocida, más sin duda que otras, que no obstante guarda importantes tesoros.

Después de pernoctar en Jaén, (y antes, cenar caprichosamente un picoteo de especialidades locales), iniciamos una visita guardada por años en el pensamiento y que por fin podemos realizar. A unos 50 kilometros de la capital, en la comarca de la Loma, encontramos Úbeda y Baeza que son dos ciudades emblemáticas ubicadas en mitad de una inmensidad de olivos. 

Ubeda. Sta. Maria de los Reales Alcázares
Ciudades vecinas, separadas por tan sólo sólo nueve kilómetros, situadas en el corazón de la provincia de Jaén, asomadas al valle del Guadalquivir y las azuladas y aún blancas cumbres de Sierra Mágina, las ciudades más monumentales de la alta Andalucía parecen ancladas en el tiempo, paralizadas en aquel momento de la historia en que el hombre consagró su vida a buscar la belleza en la cultura y el arte: el Renacimiento.

Ambas son hermosas y monumentales hasta el punto que parece que no tengan actividad comercial o industrial e incluso el tráfico parece haberse detenido. Tranquilidad increíble.

Estas ciudades vivieron una etapa de gran prosperidad en el siglo XVI que las hizo competir en la construcción de los más bellos edificios. Las dos ciudades fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en el año 2003. Según la declaración, Úbeda y Baeza representan el más vivo ejemplo del Renacimiento humanista español. Sus calles y plazas son un testimonio directo del siglo XVI. Entrar en ellas es retrotraerse en el tiempo, en aquellos tiempos en que Úbeda era el prototipo de la ciudad donde florecía la arquitectura privada y el poder civil, y Baeza la sede de una rica arquitectura pública, amparada por el clero, con una de las primeras universidades andaluzas y sede episcopal con su magnífica catedral.

Baeza. Palacio de Jabalquinto
La visita de las dos ciudades puede realizarse en un día haciendo un recorrido muy básico. Hay una visita guiada que dedica medio día a cada ciudad que puede ser suficiente. Para cualquier estudioso, la  visita puede prolongarse mucho más ya que la riqueza cultural de la zona en todos los aspectos, es rica y variada.

Úbeda y Baeza esperan al viajero para compartir toda su riqueza monumental y para contemplar desde su altura, el valle del Guadalquivir y ese mar de olivos que lo inunda todo. Un destino único a dos pasos de la ruta que lleva a Granada y Málaga que frecuentemente se cruza sin detenerse a contemplar la belleza que dejamos por el camino. En este caso, bien merece el desvío y una parada que a mi me resultará imposible de olvidar.

Y al día siguiente a Almería, que de momento nos ha recibido con sol, viento y temperatura agradable.


lunes, 9 de abril de 2012

Tragedias en el mar

Hoy, a esta misma hora, hace 100 años, en los muelles de Southampton, numerosos personajes de toda clase y condición, estaban subiendo a bordo del barco más espectacular de su época. Nadie podía sospechar que serían los protagonistas del más famoso naufragio de la historia, aunque no fue ni de lejos, el más dramático ni el más mortífero.

El "RMS Titanic" (Royal Mail Steamship Titanic, "Buque de vapor del Correo Real Titanic"), era el segundo de un trío de transatlánticos conocidos como clase Olympic. El Titanic fue, en su tiempo, el barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo.
El 10 de abril de 1912, el Titanic inició su viaje inaugural partiendo desde Southampton (Inglaterra) con destino a Nueva York. Cuatro días más tarde, a las 23:40 del 14 de abril, el buque chocó con un iceberg al sur de las costas de Terranova, y se hundió a las 2:20 de la mañana del 15 de abril. El siniestro se saldó con la muerte de 1.517 personas, y en esa época se convirtió en el peor desastre marítimo en tiempo de paz.

El Titanic. Postal de la época

La clase Olympic estaba formada por un trío de transatlánticos construidos por los astilleros Harland and Wolff de Belfast (Irlanda del Norte) para la White Star Line a principios del siglo XX. El trío de barcos estaba formado por el RMS Olympic, el RMS Titanic y el HMHS Britannic. Aunque los tres fueron los mayores y más lujosos de su tiempo, dos se perdieron a principios de su carrera: el RMS Titanic en la infame catástrofe en la madrugada del 15 de abril de 1912, y el HMHS Britannic, que se hundió en 1916 a causa de una explosión durante la Primera Guerra Mundial en el mar de Kea, en las islas griegas. El RMS Olympic fue el único de los tres que se mantuvo en servicio, hasta que fue desguazado en 1935. 

Durante el siglo XIX, en plena época victoriana y en el apogeo del imperio, nacieron las dos mayores compañias navieras británicas que durante muchos años se disputaron la supremacia de los mares.

La "White Star Line", fue fundada en Liverpool en 1845 con la idea de dedicarse al floreciente comercio entre Gran Bretaña y Australia aunque posteriormente centró su actividad en el trayecto Liverpool-Nueva York. La historia de la White Star Line estuvo marcada por grandes desastres y muchas dosis de mala suerte ya que con anterioridad a la pérdida del Titanic y de Britannic, había sufrido varias catástrofes con varios centenares de víctimas. A pesar de ello, el nivel de accidentes de la White Star podría considerarse casi normal para la época, debido al alto número de buques que operaban y a los pocos elementos de seguridad disponibles en su tiempo, entre los que faltaba uno tan esencial como la radio.

Su rival era la "Cunard Line", fundada en 1839 por Samuel Cunard. La empresa se hizo conocida rápidamente a ambos lados del Atlántico y firmó un contrato para hacer viajes del Reino Unido a Estados Unidos, obteniendo el título RMS (Royal Mail Ship) para anteponer a los nombres de sus barcos. De 1840 a 1870, Cunard mantuvo la Banda Azul  para el viaje más rápido por el Atlántico. Sin embargo, en la década de 1870 Cunard se quedó atrás de sus rivales, la White Star Line y la Inman Line. A comienzos del siglo XX, había recuperado el terreno perdido al disponer de los buques "Lusitania" y "Mauretania", rivales directos de la clase Olympic.

Propulsión del Titanic
En 1934 ambas compañías se fusionaron formando la "Cunard White Star Line" que fue uno de los principales operadores de transatlánticos hasta la década de los cincuenta en que empezó a decaer, cuando los vuelos aéreos empezaron a sustituir a los barcos en el transporte de pasajeros a través del Atlántico. Fue ámpliamente conocida por ser la propietaria de los transatlánticos "Queen Victoria", "Queen Mary" y "Queen Elizabeth", cuyas versiones modernas aún son unos gigantes de los mares.

Pero volviendo al tema de los naufragios, el hundimiento del transatlántico alemán "Wilhelm Gustloff", se considera la mayor de las tragedias navales de todos los tiempos. Este desastre sucedió a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando el ejército alemán ya estaba cerca a su derrota, millones de civiles alemanes viajaban hacia el oeste huyendo del Ejército Rojo. El 30 de enero de 1945, el Wilhelm Gustloff zarpó desde el puerto de Gdynia (Polonia) cargado al máximo con más de diez mil refugiados a bordo. Al siguiente día un torpedo lanzado por un submarino soviético S-13 impactó en el barco, que terminó hundido en menos de una hora. Se calcula que murieron unas 8.800 personas en total, lo que supone seis veces más que en el hundimiento del Titanic.

Otra catastrofe que raya en el genocidio fue la del "Cap Arcona", un crucero de lujo alemán perteneciente a la línea Hamburgo–Sudamérica. Fue hundido el 3 de mayo de 1945, cinco dias antes del final de la guerra, en la bahía de Lübeck y en su interior perdieron la vida 4.500 de prisioneros de los campos de concentración de Neuengamme y Stutthof. Junto con este navío, en el mismo ataque fueron destruidos los vapores Athen, Deuschtland y Thielbeck, cargados también con prisioneros; el total de víctimas fue de 7.500 personas.
La tragedia que es, aún hoy en día, poco conocida por el mundo, fue provocada a propósito por las SS en el ocaso del nazismo y constituye una de las mayores tragedias marítimas de la historia alemana y del mundo, junto al "Wilhelm Gustloff", el "SS General von Steuben" y el "MS Goya", ocurridos en el mismo escenario bélico con solo meses de diferencia.

La Segunda Guerra Mundial fue pródiga en catástrofes navales con abundantes pérdidas de todos los países contendientes. Japón y Alemania sufrieron varios desastres con más de cinco mil bajas en cada uno. También la Unión Soviética y el Reino Unido sufrieron desastres con miles de muertos y en menor escala, Francia y Estados Unidos (si exceptuamos el ataque a Pearl Harbor).

En tiempos de paz hubo otros naufragios famosos y trágicos. Se pueden citar como muestra:
· En abril de 1865, el vapor "Sultana" explotó y se hundió en el río Misisipi a unas siete millas al Norte de Mephis, cuando transportaba soldados de la Union. Unas 1.700 personas fallecieron. Fué el peor desastre marítimo de la historia de los Estados Unidos.
· El "MV Doña Paz" fue un ferry filipino que se hundió tras colisionar con un petrolero e incendiarse, el 20 de diciembre de 1987. Con un resultado de 4.341 víctimas mortales, el desastre es el peor sufrido por una embarcación en tiempos de paz.
· El ferry "Toya Maru", su hundimiento fue en Japón en 1954, a causa de un tifón, causando 1.153 muertos.
· El ferry egipcio "Al-Salam", hundido en el Mar Rojo, en el año 2006, con un balance de 1.000 muertos.

El abordaje del Andrea Doria
Un naufragio muy famoso en los años cincuenta, fue el del "SS Andrea Doria", trasatlántico de la Società di navigazione Italia, que se hundió frente a las costas de Terranova, en su viaje n° 101 desde Génova a Nueva York, después de colisionar con el transatlántico de bandera sueca "M/V Stockholm", la noche del 25 de julio de 1956. La mejora de las comunicaciones en la época y la rápida respuesta desde otros barcos impidieron un desastre similar al del Titanic, resultando un balance de tan sólo 51 víctimas. El Andrea Doria fue el último gran buque trasatlántico de pasajeros que se hundió, antes de que la aviación ganara la batalla de los viajes intercontinentales.

El naufragio del Titanic fue una conmoción mundial y tuvo repercusiones importantes para la navegación. En 1914, se aprobó en Londres el "Safety of Life At Sea" (SOLAS), Convenio Internacional para la Protección de la Vida en el Mar, el más importante de todos los tratados internacionales sobre la seguridad de los buques, que con diferentes revisiones sigue en vigor actualmente.

Una de las más famosas leyendas del Titanic es la relativa a su orquesta. Durante el hundimiento, los ocho miembros de la banda dirigidos por Wallace Hartley, se situaron en el salón de primera clase en un intento por hacer que los pasajeros no perdieran la calma ni la esperanza. Más tarde continuaron tocando en la parte de popa de la cubierta de botes. La banda no dejó de tocar incluso cuando ya era seguro que el buque se hundiría. Ninguno de los integrantes de la banda sobrevivió al naufragio.
El cuerpo del director Hartley fue uno de los que se recuperaron y pudo ser identificado. Su funeral en Inglaterra contó con la presencia de miles de personas. A pesar de ser considerado como un héroe en su país, la naviera White Star Line le cobró a su familia el coste de la pérdida de su uniforme.

La tragedia del Titanic es una de las más estudiadas y documentadas de la historia. Hay cintos de videos, simulaciones del naufragio, decenas de películas e incontables leyendas que pueden encontrarse buscando en Internet, así que no documento más este asunto.

jueves, 5 de abril de 2012

Acabar con la crisis

¿Puede un niño de diez años terminar con la crisis?

Yo creo que es posible. No es fácil, pero este reto no es el mayor que afronta el mundo en su historia, así que veamos cómo.

El año pasado Julio hizo la primera comunión. Julio es listo y ya notaba algo raro, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha percatado de la realidad. Su padre había tenido que endeudarse para pagar los cuantiosos gastos de aquel acontecimiento tan fastuoso. Para Julio, aquel fue un día agradable, pero ni mucho menos inolvidable ni el más feliz de su vida. Vamos, que fue un día bonito pero no para tanto.

necesidades...
Desde hace un año, más o menos, ha notado que las cosas deben ir mal en su casa. Su padre ha tenido que despedir a casi todos los que trabajaban con él. Ahora ya no tiene aquel BMW 4x4 que tanto impresionó a Julio cuando lo estrenaron. Su madre tiene que ir a trabajar y ha conseguido un pequeño empleo en una oficina que le permite mantener el tipo y además, lleva la casa sin la ayuda de aquella chica ecuatoriana que tanto hacía reír a Julio. La que mejor lo lleva es su hermana, que como es más pequeña, aún no se ha enterado de nada. 

En su casa hay días malhumorados, se habla de dinero y de ahorro, de pagar deudas y de evitar que nos embarguen la casa. Han decidido vender como sea, el apartamento de la playa. Su padre está disgustado porque le ofrecen muy poco, incluso menos de lo que pagó y justo para liquidar la hipoteca, que Julio no sabe que es. No le importa, porque las vacaciones en ese sitio no le gustaban. Total, no había más que playa, heladerías y un parque de animales. Todo muy visto y además, sin los amigos... 

Su madre ha propuesto que este año pueden ir unos días al pueblo. Eso parece que le mola a Julio. Tiene recuerdos de perseguir gatos, de tirar piedras y de no entrar en casa más que a dormir. Pero, ¡ha ido tan poco al pueblo...! Últimamente sólo una vez que acompañó a sus padres a un funeral.

La videoconsola de Julio es antigua. Lo menos tiene dos años. Ya le han dicho que no se puede comprar otra así que ha tenido que rebuscar en su arcón de viejos juguetes y ha descubierto varios videojuegos que apenas había usado, de modo que ahora se está divirtiendo de lo lindo. 

desengaño...
El cumpleaños de Julio es a principios del verano. A su madre se le ha ocurrido que este año la merienda será en la piscina del club y que sólo tiene que invitar a sus mejores amigos. Habrá bocadillos de salchichón, patatas fritas y ganchitos además de grandes botellas de Coca-Cola y naranjada y todo ello sin dejar de correr, jugar al balón o bañarse. Además sin tener que vestirse para la ocasión ni aguantar al soso del payaso que venía otros años al jardín de casa. Y nada de regalos repetidos que nunca quiso tener. Este año, por fin, Julio conseguirá el ansiado tirachinas porque su padre le ha prometido que le fabricará uno.

Hasta la fecha Julio sigue siendo un niño feliz. Los cambios que va habiendo en su casa no le afectan mucho. Incluso diría que le va mejor. Ya no tiene que aguantar al chulo de Carlos que siempre está fardando de su nuevo móvil y que ahora se ha buscado otros amigos. También tiene una nueva afición y ha comenzado a leer novelas y mira por donde, algunas chicas de su clase le hacen más caso.

Nuevas normas en casa: la luz se apaga, los grifos se cierran, la tele tiene un botón para desconectar... y Julio sin saberlo hasta ahora.

Alguien consciente de lo que ocurre, se encargará de decirle a Julio que hay que reciclar, reparar y reutilizar en vez de ir a comprar. Esto tiene dos ventajas: se ahorra dinero y se contamina menos. 
Tambien aprenderá que es mejor consumir productos de la tierra y productos de pequeñas empresas. A fin de cuentas, las multinacionales y las marcas manipulan los mercados y no favorecen las economías locales. Y si un día llega a la conclusión de que las modas inducen a un consumo sin límite y sin sentido, habrá avanzado mucho.

¡se acabó la fiesta!
Si la vida de Julio transcurre de está manera, si no se crea falsas necesidades que no puede satisfacer, si sueña con ser algo en la vida y no con tener más, si comparte sus logros con los amigos y no rivaliza en superarles teniendo más que ellos, si aprende a disfrutar de los pequeños placeres cotidianos, si respeta la convivencia y las reglas sociales, si es fiel a los suyos, amable con la gente y no abusa de los más débiles... en ese momento habrá terminado con la crisis. Al menos con la suya. Ya sólo faltará que los demás hagan lo mismo.

domingo, 1 de abril de 2012

Corrupción en la Corte


Esta historia va de un ciudadano que accedió a la corte española, se casó con Cristina, miembro de la familia real y tuvo varios hijos con ella. Aprovechando su situación, se enriqueció sin mesura y cuando en el país se descubrió el pastel, tuvo que exiliarse con su esposa en el extranjero.

¿De quien estamos hablando?. Pues de Agustín Fernando Muñoz, natural de Tarancón (Cuenca), nacido el 4 de mayo de 1808, hijo de una estanquera de la localidad. Su abuela había sido nodriza de una hija de Carlos IV, lo que le valió un título nobiliario menor, que pasó a su nieto. Por esta condición llegó a la corte como oficial de la Guardia de Corps. Con veinticinco años de edad, conoció, camino de La Granja, a la regente María Cristina de Borbón, que acababa de enviudar del rey Fernando VII. La amistad entre ambos fue inmediata, y a los tres meses, el 28 de diciembre de 1833, contrajeron matrimonio, que se mantuvo en riguroso secreto. Los pocos allegados, que estaban al tanto de la situación, llamaban a Fernando Muñoz , Fernando VIII.

Agustín Fernando Muñoz

María Cristina de Borbón se había casado con Fernando VII en 1829. A la muerte de éste en 1833, quedó como regente de España hasta la mayoría de edad de su hija, la futura reina Isabel II.
A pesar del secreto de la boda, al poco tiempo los amores de la Regente eran conocidos en los mentideros de la Villa y Corte en la que se hizo célebre la frase : “La Regente es una dama casada en secreto y embarazada en público” ya que sin haber un reconocimiento oficial de su matrimonio, no se privó de traer hijos a este mundo. Hasta ocho fueron los descendientes de Muñoz, de modo que se hizo famosa esta coplilla:

María Cristina de Borbón
Clamaban los liberales
que la reina no paría.
¡Y ha parido más "muñoces"
que liberales había!

Muñoz fue nombrado chambelán de la regente. En 1840, al ocupar la regencia el general Espartero, María Cristina, acompañada de Muñoz se exilió en París y desde allí dirigió en la sombra, la oposición contra Espartero, contando en España con la fidelidad del general Narváez. Cuando Espartero cayó en 1843, pudieron regresar María Cristina y Agustín Muñoz a España. Con su esposa de nuevo en la regencia, Muñoz recibió el título de duque de Riánsares, el de Grande de España, la Cruz de la Orden de Carlos III y el de Caballero de la Real Maestranza de Granada. Asimismo, su matrimonio fue confirmado por las Cortes el 8 de abril de 1845, once años después de la celebración. Este mismo año fue nombrado Teniente General de los Reales Ejércitos.

Sin embargo, Muñoz no tenía ninguna ambición política y prefirió dedicarse a la cultura y a los negocios. En 1846 rechazó la corona de Ecuador, pues hubo un proyecto para instituir la monarquía en aquel país. También obtuvo el título de marqués de San Agustín. En 1848, Isabel II le ascendió a Mariscal de campo, y en 1852 Napoleón III le otorgó el título de duque de Montmorot. 

Sus negocios fueron inmensos, alcanzando una de las mayores fortunas de España en la época. Fue promotor de múltiples negocios, en sociedad con María Cristina, en las empresas del ferrocarril en Asturias y en Valencia con las que consiguió inmensos beneficios. Hay constancia de la utilización de fondos de la Hacienda Pública hacia operaciones de Muñoz en Inglaterra y en Cuba. Hizo importantes negocios con la familia Rothschild, los banqueros Laffitte y el marqués de Salamanca. Las explotaciones de fincas, molinos y otras actividades agropecuarias se radicaban sobre todo en Cuenca, en Asturias y en Madrid. Coleccionaba residencias en España y en varios paises destacando los palacios de Carabanchel, Paseo de Recoletos, Tarancón, Cuenca, París, Suiza y Normandía.

En 1854 un nuevo pronunciamiento militar le obligó a salir de España junto con María Cristina, abandonando definitivamente la regencia. Muñoz fue acusado de ilegalidad en muchos de sus negocios, incluso de tráfico de esclavos aprovechando sus actividades mercantiles en Cuba. La reina destronada, fue acusada de haber sacado del país 78 millones de reales en joyas además de numerosos objetos de valor. A partir de entonces residieron en Sainte-Adresse, cerca de Le Havre, en Francia, donde Muñoz murió casi dos décadas después, en 1873, cinco años antes que su esposa. 

A la vista de este expediente, se ve que en otros tiempos también hubo "listillos" así que no es extraño lo que ocurre hoy en día. A fin de cuentas, la historia, simplemente se repite.