Google+ Aislado en este planeta: marzo 2012

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ciudadela de Pamplona

En 1542, el emperador Carlos V visitó Pamplona y ordenó ampliar y completar las defensas de la ciudad. Desde entonces las obras de fortificación fueron continuas, con la construcción de portales, lienzos, defensas y en general todos los elementos que constituyen el recinto amurallado de la cuidad. 

Continuando el proyecto de su padre, en 1571, Felipe II mandó construir la Ciudadela para sustituir al castillo de Fernando el Católico como fortaleza de la ciudad, para hacer frente a las continuas incursiones francesas. La Ciudadela de Pamplona es uno de los conjuntos defensivos más importantes de la arquitectura militar renacentista en Europa. Su estructura original tenía forma de pentágono regular con cinco baluartes en los ángulos, pero a partir de 1891, comenzó el derribo parcial de dos de ellos, los de San Antón y La Victoria, que apuntaban hacia el interior de la ciudad, para permitir la construcción del Primer Ensanche con algunas viviendas y nuevos cuarteles extramuros, así como la Avenida del Ejército en 1971, lo que determinó su forma actual. Sobre los restos del Baluarte de San Antón se edificó el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, conocido por este motivo como Baluarte.



La Ciudadela es un lugar singular del que muy pocas ciudades pueden presumir, y es que si ya es un lujo contar con un magnífico parque en el centro de la ciudad, es mucho más si cuenta con un monumento de la importancia histórica de una construcción militar del siglo XVI.

La fortificación está perfectamente conservada gracias a no haber protagonizado grandes batallas, siendo tomada una única vez por las tropas de Napoleón en 1808, gracias a una batalla de bolas de nieve con la que los franceses engañaron a la guardia que la custodiaba.


En 1964 perdió su carácter militar al ser cedida por el ejercito al Ayuntamiento de la ciudad, convirtiéndose en un parque muy frecuentado y con usos culturales en los antiguos edificios castrenses. Hoy encierra un parque tranquilo con muchos árboles y cesped, sobre es que se levantan obras escultóricas de vanguardia: Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Vicente Larrea, Alberto Eslava, Ricardo Ugarte, Imanol Aguirre, Pablo Juarros... Sus edificios militares acogen ahora exposiciones y muestras de arte contemporáneo.

En mi opinión se trata de un parque algo infrautilizado ya que tiene un horario limitado con cierre nocturno y carece de cualquier oferta de ocio y restauración, si exceptuamos unas pocas actividades en verano. No tiene ni un simple bar que funcione en temporada.


En su favor hay que señalar, además de la tranquilidad del lugar y su céntrico emplazamiento, que dispone de una red wifi gratuita del Ayuntamiento, abierta a todas las personas que quieran conectarse desde el interior del recinto amurallado con el portátil o el móvil.

El Ayuntamiento de Pamplona, consciente de la importancia del monumento para la ciudad, ha promovido en los últimos años inversiones para su mantenimiento, habiéndose concluido las obras de restauración del revellín de Santa Clara y posteriormente el de Santa Isabel, que alberga la puerta de Socorro, la que utilizan los peatones para atravesar a la Ciudadela.


Las fotos que acompañan están tomadas el pasado otoño-invierno. Ahora, con la llegada de la primavera, se abre la temporada más hermosa para disfrutar de este parque.

jueves, 22 de marzo de 2012

La Conquista de Navarra

¿Visteis la exposición del humorista gráfico César Oroz referida a la conquista de Navarra en 1512?
Tuvo lugar en el Baluarte, en las pasadas navidades, pero va a ser itinerante por Navarra, así que habrá otras ocasiones.


Dice Oroz que "si 500 años después no podemos asumir con ironía la conquista de Navarra, es que el tema no se ha cerrado y que aún no ha cicatrizado".


La exposición consta de una treintena de caricaturas que "reflejan lo que sucedió hace 500 años con ironía y rigor histórico dentro de lo posible". Cada caricatura va acompañada de un texto "irónico" sobre el personaje retratado, además de un texto "histórico" para que sirva de referencia para el visitante.


Es otra forma de ver la historia y de conmemorar el V Centenario de la conquista de Navarra por las tropas del Duque de Alba. 
Para ver, pinchar en el botón "Expand"

sábado, 17 de marzo de 2012

¡Vivan las cadenas!


En estas fechas de celebración del segundo centenario de la Constitución de Cádiz de 1812, quiero trazar unas pinceladas a brocha gorda, del contexto histórico de unos tiempos y unos hechos, en los que España se asomó por primera vez a la modernidad.

La Constitución de 1812 recogió en primicia muchos de los principios fundamentales que siguen vigentes en nuestros días. Algunos de ellos los tenemos tan asimilados que parece increíble que en otro tiempo las cosas fueran diferentes. Pero lo cierto es que, en el momento de su proclamación, significaron una auténtica ruptura con lo que existía con anterioridad. Es muy importante señalar que algunos principios que doscientos años después son tan habituales como la separación de poderes, la libertad individual, la libertad de prensa, o la inviolabilidad del propio domicilio, son derechos que disfrutamos ahora, pero que se planteaban como absolutamente modernos e innovadores en la Constitución de 1812. 

Facsimil primera edición
Sin embargo, una constitución liberal como la de Cádiz, mantuvo totalmente al margen de los nuevos derechos de libertad e igualdad a las mujeres, sin que para ellas existieran por tanto grandes diferencias entre el Antiguo Régimen y el nuevo tiempo Constitucional. Tuvo que transcurrir más de un siglo para que se decretara en las Cortes el derecho del sufragio femenino, que tuvo lugar el 1 de octubre de 1931 con la Segunda República. 

¿Como se fraguó la Constitución de Cádiz? Hay dos elementos que causan la crisis del Antiguo Régimen en España desde finales del siglo XVIII: por un lado, los efectos de la Revolución Francesa de 1789, que provocaron en España la ruptura de las relaciones con el país vecino debido al temor de que las ideas liberales consiguieran también aquí, acabar con la monarquía absolutista y por otro lado, las sucesivas guerras contra Francia e Inglaterra en los años noventa, que terminaron por arruinar la economía del país.

Napoleón que comenzaba a expandir su imperio por Europa, firmó con España el Tratado de Fontainebleau en 1807 para invadir Portugal, aliado de los ingleses. Las tropas francesas pudieron así cruzar la Penísula Ibérica pero también quedarse, controlando en pocos meses el territorio español.

La jornada del Dos de Mayo de 1808 en Madrid, marca el inicio de la Guerra de la Independencia. El levantamiento popular se produjo en medio del clima de tensión que se respiraba en un Madrid ocupado, cuando comenzó a correr la noticia de que los últimos miembros de la familia real, que aún permanecían en palacio, se disponían a partir hacia Bayona. El pueblo se sublevó contra los soldados del general Murat tratando de evitar el traslado forzoso.

El relato de la insurrección en Madrid, pronto circuló por el resto del país, provocando una oleada de levantamientos. Los españoles comenzaron a organizarse localmente formando Juntas Provinciales, cuya coordinación se llevaba a cabo desde la Junta Suprema Central, órgano que tomó las riendas del gobierno ante el vacío de poder dejado por la ausencia del rey. A los pocos meses llegaba la noticia de que la familia real había renunciado a la corona, viniendo a reinar José I, hermano de Napoleón. Pronto surgió un clamor patriótico y popular que se materializó en canciones, representaciones, poemas o estampas, destinados a movilizar a la población para luchar contra el invasor. Las clases populares, animadas por la Iglesia, se convertirían en la nueva seña de identidad de la nación, surgiendo nuevos héroes de origen anónimo.

Iniciada la guerra, los españoles tomaron diferentes opciones políticas. De un lado estaban los llamados "patriotas", que iniciaron la lucha para defender la legitimidad de Fernando VII y que acabarían refugiados en la Isla de León y Cádiz convocando las Cortes y proclamando en 1812 una Constitución. De otro lado nos encontramos a los "afrancesados" que apoyaron la llegada de José I, hermano de Napoleón, a Madrid convencidos de que las ideas procedentes de la revolución francesa podían modernizar a España. En definitiva, también eran patriotas aunque sus ideas eran diferentes.

Se estima que los diputados que formaron las Cortes en Cádiz eran entre 200 y 300 en total. Sabemos que sus señorías se caracterizaban por una extraordinaria diversidad. Si nos fijamos en su clase social, había eclesiásticos, nobles y ciudadanos comunes. Respecto a las ocupaciones, se mezclaban abogados, funcionarios, militares, escritores, comerciantes y otras profesiones liberales. Los eclesiásticos eran posiblemente los diputados que más se identificaban con las clases bajas, pues había sido desde los púlpitos desde donde más se había propiciado la lucha contra los franceses, liderando en muchos casos las guerrillas.

Mosaico de Plaza de España en Sevilla
Desde las primeras sesiones de las Cortes, a finales de 1810, los diputados coincidieron en que era necesario articular una Constitución que recogiese las nuevas leyes fundamentales del reino, que sería de aplicación general en todos los territorios de la Corona Española que en aquella época incluía los virreinatos de los paises sudamericanos.

Reunida una comisión para iniciar los trabajos, el 18 de agosto de 1811 se presentaría el primer borrador a las Cortes. La discusión se desarrolló en pleno asedio de Cádiz por las tropas francesas, una ciudad bombardeada, superpoblada con refugiados de toda España y con una epidemia de fiebre amarilla. La Carta Magna se compuso finalmente de 384 artículos organizados en 10 capítulos o títulos, siendo una de las constituciones más prolijas de nuestra historia. Fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. Respecto al origen de su sobrenombre, la Pepa, puede deberse a que fue promulgada el día de San José. La Constitución que tuvo como referente la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano", firmada en 1789 tras los acontecimientos de la Revolución Francesa, asentó los principios liberales del siglo XIX, al convertir en nuevos ciudadanos a los antiguos súbditos del absolutismo.

Sin embargo, la Constitución pronto sería cuestionada y abolida. El Tratado de Valençay en diciembre de 1813, sellaba la paz entre Napoleón y Fernando VII, recuperando este último la corona española. Al grito de ¡Vivan las cadenas!, los absolutistas recibieron al rey en Madrid. Aunque las primeras manifestaciones de éste al Consejo de la Regencia permitían pensar que se daría continuidad al nuevo régimen político, en mayo de 1814, Fernando VII decretó la abolición de la Constitución y todas las medidas legislativas promovidas en las Cortes de Cádiz.

Fernando VII
Fernando VII se opuso a la Constitución de Cádiz porque significaba el paso de un Estado absolutista a uno constitucional. En cuanto a los territorios americanos, que con la nueva constitución, se integraban como provincias, la Corona perdía no sólo su privilegio absoluto sobre los individuos, sino las rentas de todo el continente americano que pasaban directamente a poder del aparato del  estado y no del monarca, al quedar establecida en la nueva carta, una sustancial diferencia entre la hacienda de la nación y la hacienda real y esto no pudo consentirlo Fernando VII.

Posteriormente, la Constitución de 1812, estuvo vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en 1836-1837. En estos convulsos comienzos del siglo XIX, las colonias americanas vieron frustrada la opción autonomista ofrecida por la Constitución de Cádiz y el nacionalismo de ultramar optó por la insurrección armada, lo que llevó al triunfo de las independencias nacionales en todo el continente americano y al final del imperio español.

martes, 13 de marzo de 2012

Vivir y desplazarse

El pasado mes de febrero, tuvo lugar en el Palacio de Congresos Baluarte, la Feria Internacional de Turismo Reyno de Navarra (Navartur), en su séptima edición. De entre las muchas actividades turísticas, destacaba una por su novedad. Se trata de "la burricleta". La idea proviene de una empresa catalana que está en funcionamiento en algunas comarcas del Pirineo.

Se trata de una oferta basada en la bicicleta eléctrica, los accesorios, las rutas guiadas por GPS y los puntos de interés gastronómico y cultural del recorrido. Se enfocan a un turismo de naturaleza adecuado para familias y personas que deseen una actividad saludable con un esfuerzo limitado. Tengo un amigo que se ha interesado en traer la idea a Navarra y ya están empezando a funcionar, de momento en dos centros, donde puedes alquilar tu "burricleta"; uno en Arre y el otro en Oronoz-Mugaire.

Soy un convencido de que la bicicleta tendrá un gran protagonismo en los próximos años. Sin duda se trata del más divertido y ecológico de los medios de transporte urbano y tengo la esperanza de que las ciudades se irán transformando para facilitar su convivencia con peatones y automóviles. Además, la bici eléctrica potencia aún más este medio de desplazarse por las ciudades y también por rutas rurales.

Celerífero primitivo
Aunque la bicicleta es una idea bastante simple, no fue hasta el siglo XIX cuando comenzo su desarrollo. Al parecer, data de 1790 el desarrollo de algo tan rudimentario como el "Celerífero", construido en madera. En 1816 aparece en Alemania la "Draissiana", que pocos años después empezó a fabricarse en hierro. En 1839 se incorporan los pedales, acabando con las zancadas del piloto y en 1861, un modelo fabricado por Ernest Michaux en Francia, con los pedales a la rueda delantera, que era mayor que la trasera, alcanzó gran popularidad. Su factoría con 200 operarios llego a fabricar 140 bicicletas en un año. Lo siguiente fue dotarla de neumáticos que al principio eran de goma maciza y hacia 1890, gracias al invento del inglés John Boyd Dunlop, se convirtieron en la combinación de cubierta y cámara de aire, que es el neumático moderno.

Velocipedos hacia 1880
La Exposición Universal de Milán de 1881 constituyó el lanzamiento universal de la bicicleta. A partir de entonces, la industria se desarrolló con rapidez. La primera fábrica de bicicletas construidas en serie, fue la italiana Bianchi, que sigue siendo una gran marca hoy en día.

Las bicicletas durante el siglo XX, no incorporan grandes novedades en el diseño pero si evolucionan favorablemente gracias al desarrollo de nuevos materiales y a mecánicas de gran precisión, hasta llegar a las sofisticadas y ligeras máquinas actuales y a especializarse en modelos adaptados a cada uso. En paralelo, se desarrolla el ciclismo deportivo en numerosas variantes con un sinfín de competiciones que alcanzan su máximo nivel en las grandes vueltas y en las pruebas olímpicas.

Draissiana de 1817
La evolución futura de la bicicleta seguramente será impactante. Tendremos modelos sin cadena pues ya hay algunos prototipos experimentales como la Stringbike, http://www.stringbike.com/, de origen húngaro, los frenos serán definitivamente de disco, los cambios de marchas desaparecerán en beneficio de numerosos inventos de transmisión variable, que ya existen y se aplicará un sistema rotor en el plato que evita puntos muertos en el pedaleo. 

Diseño futurista
Ahora las tendencias de moda son los vehículos eléctricos y los modelos ligeros y plegables, todo ello como consecuencia del desarrollo de varias tecnologías.

En abril llegará al mercado europeo la bicicleta plegable más pequeña del mundo. La "YikeBike", que se fabrica en Nueva Zelanda, es completamente portátil pues pesa menos de diez kilos, además de ser eléctrica y recargable en tan sólo media hora. La principal pega que tiene por ahora es su precio, unos 3.700 euros, aunque ya han anunciado un modelo que cuesta la mitad.

La Yikebike ya se comercializa
Hay un fabricante español, que sin ser tan futurista, tiene un modelo interesante. Se trata de Flebi, http://www.flebi.com/, que como indica su publicidad, es la única bicicleta del mercado que es a la vez eléctrica, plegable y ligera. Y además se fabrica en Sevilla. Se puede ver en este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=VcqSd-6K6rM&feature=pyv&ad=8929324424&kw=bicicletas%20electricas

También los fabricantes de automóviles están abordando este terreno. Ver el modelo presentado por Volkswagen. http://www.youtube.com/watch?v=Pb5VdPWoRxk&feature=player_embedded#!

Volkswagen Bik.e
La VW Bik.e  no tiene pedales, se dobla, posee freno de disco en las dos ruedas y funciona con batería que puede ser recargada en el propio coche a 12 voltios, con corriente continua o en una toma de corriente alterna normal. Está diseñada para encajar perfectamente en el compartimiento de la rueda de repuesto del coche. 

Otros fabricantes han entrado en este mercado, de momento sólo con prototipos, como Lexus, Ford y Yamaha. Y también fabricantes de otros sectores como Panasonic, Sanyo o Bridgestone están haciendo sus incursiones en el sector. Se ve que en este negocio todos quieren hincar el diente.

Y mientras esperamos el futuro, vivamos el presente, así que desde hoy ya estoy rodando en mi urbana para preparar la temporada cicloturista que se avecina. Espero con ilusión que resulte intensa y gratificante.

lunes, 5 de marzo de 2012

Castigo ejemplar

A la muerte sin descendencia de Carlos II, el último rey de la dinastía de los Austrias, surgió en Europa un conflicto conocido como Guerra de Sucesión Española. Resultó que en su testamento, Carlos II designó como sucesor a Felipe de Anjou, nieto del Rey Sol, Luis XIV de Francia, a condición de que renunciase al trono francés.

Gran Bretaña, las Provincias de Flandes y el Sacro Imperio Romano Germánico eran partidarias de la ocupación del trono español por el Archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador germánico Leopoldo I, ya que temían una posible unión de los reinos español y francés creando una potencia con un poder excesivo en el equilibrio europeo. Su alianza se plasmó en el Tratado de La Haya de 1701 en el que se comprometían a mantener una política conjunta para evitar la unión de Francia y España bajo un único gobierno, tanto por la vía diplomática como por la fuerza militar y a asistirse mutuamente ante posibles ataques franceses a cualquiera de los países firmantes.

Xátiva, escenario de la Guerra de Sucesión
En España esta disyuntiva sucesoria originó, como de costumbre, la división del país en dos bandos: los borbónicos, partidarios del francés, fueron hegemónicos en los territorios de la Corona de Castilla y del Reino de Navarra, mientras que los austracistas, partidarios del austríaco, fueron los territorios de la Corona de Aragón incluyendo Cataluña, Valencia y Mallorca. No obstante, hubo partidarios de ambos candidatos en las dos facciones.

Cuando el rey francés Luis XIV hizo saber que mantenía los derechos sucesorios de su nieto a la corona de Francia, decisión seguida por su coronación a los pocos meses, como Felipe V Rey de España, la guerra se hizo inevitable y los primeros escarceos en las fronteras europeas de Francia tuvieron lugar en mayo de 1702. Poco después, la guerra llegó a la Península Ibérica con una invasión de los aliados que dio lugar a la Batalla de Cádiz en agosto de 1702. Un acontecimiento crucial tuvo lugar en el verano de 1703, momento en el que el Reino de Portugal y el ducado de Saboya se unieron a la alianza anglo-holandesa. Desde ese momento España se vio asediada por los cuatro costados y la guerra se generalizó en el territorio nacional.

La Guerra de Sucesión se alargó varios años pasando por etapas difíciles para los borbónicos pero, tras su victoria en la Batalla de Almansa en abril de 1707, consiguieron enderezar la situación y avanzar hacia el levante, tomando Valencia, recuperando Alcoy, Denia y Zaragoza y posteriormente Lérida. Un hecho particularmente cruel fue el episodio de la toma y posterior incendio de la ciudad de Xátiva por las tropas de Felipe V, en junio de 1707, la cual había ofrecido fuerte resistencia.

Castillo de Xátiva
La guerra se acercó a su fin cuando Felipe V, en noviembre de 1712 pronunció ante las Cortes la renuncia a sus derechos al trono francés, mientras los príncipes franceses hacían lo mismo respecto al trono español ante el parlamento de París, lo cual eliminaba el último punto que obstaculizaba la paz.

Felipe V acordó la paz y amistad con Inglaterra mediante la firma del Tratado de Utrecht el 11 de abril de 1713, que trajo graves consecuencias para España. Los Países Bajos, el reino de Nápoles, Cerdeña y el ducado de Milán quedaron en manos del emperador Carlos VI de Alemania. El duque de Saboya se anexionó la corona de Sicilia. Inglaterra se quedó con Menorca y Gibraltar y, a costa de Francia, Terranova y varios territorios americanos.


En definitiva, Felipe V consolidó su reinado en España con el fervor de los castellanos pero con el odio de levantinos y catalanes que se traduce en la actualidad en los sentimientos separatistas vigentes, principalmente en Cataluña. Por contra, Navarra mantuvo sus fueros en pago a su fidelidad al borbón.


Felipe V cabeza abajo
Cuando uno visita el Museo de la Ciudad en Xátiva, le llama la atención un cuadro del rey Felipe V, que está colgado cabeza abajo. El borbón había incendiado la ciudad en 1707 que quedó arrasada durante muchos años y ahora su retrato permanece en esa posición en señal de escarnio. Es la venganza de un pueblo a su verdugo. Esa imagen me trae a la mente algunas reflexiones:

  • Con la que está cayendo en los juzgados, ¿están los borbones actuales cabeza abajo?
  • Con la que está cayendo en la calle, ¿estamos los ciudadanos cabeza abajo?
  • Con la que está cayendo en este país, ¿no ha llegado la hora de colgar a algunos políticos cabeza abajo?

sábado, 3 de marzo de 2012

IPv6

***Artículo técnico***

Los que ya tenemos unos años, recordamos como en varias ocasiones, los números de teléfono tuvieron que ser ampliados. Aún recuerdo el primer teléfono de mi casa que tenía cuatro cifras. Después se pasó a cinco, a seis, se añadió un prefijo provincial y también uno nacional hasta llegar a los once números que marcamos ahora para una llamada internacional.

Ese mismo problema se presenta ahora con el número único o dirección IP que identifica a cada ordenador y a cada dispositivo que se conecta a Internet. Y es que con la proliferación de teléfonos inteligentes, computadores y muchos otros aparatos conectados a la red, al actual Protocolo IPv4 casi no le quedan espacios libres para alojar direcciones, de modo que se hace obligado el paso al nuevo Protocolo IPv6.


El sistema de direcciones IPv4 fue concebido en la década de los ochenta como una manera de identificar las conexiones individuales a una red informática. Son direcciones de 32 bits, escritas con 12 dígitos, por ejemplo, 112.233.189.123. Eso significa que pueden existir alrededor de 4.300 millones de direcciones. Parece una gran cantidad pero el rápido crecimiento del número de dispositivos conectados a internet hace que las direcciones estén a punto agotarse. De hecho, ya están todas asignadas y no quedan más.

IPv6 es un sistema de 128 bits, escrito en hexadecimal (16 caracteres contando con números y letras), por ejemplo, 21DA: F3B 0000:2:: 00D3 02AA: 00FF: fe28: 9C5A.
El sistema permite un máximo de 340 sextrillones de direcciones posibles. Una capacidad tan enorme, argumentan los promotores de IPv6, será necesaria para atender el llamado "internet de las cosas" en dispositivos como televisores, electrodomésticos, automóviles, sistemas de calefacción, cámaras de vigilancia y muchos otros que hoy aún ni siquiera imaginamos.

Dado que el protocolo predominante en la actualidad en Internet es IPv4, e Internet se ha convertido en algo vital, no es posible su sustitución, es decir, no es posible apagar la Red, ni siquiera por unos minutos y cambiar a IPv6. No se trata de una migración (paso de uno a otro de una vez), sino que ambos protocolos, IPv4 e IPv6, convivirán necesariamente durante algún tiempo, es decir se produce una coexistencia.

El pasado mes de junio, más de mil sitios web realizaron con éxito pruebas durante un día completo sobre IPv6, entre ellos se encontraban empresas muy grandes de Internet, como Google, Microsoft o Facebook entre otras. Los resultados de esta prueba han sido buenos y muchos ISP (Internet Service Provider) del mundo comienzan a poner en su agenda el despliegue de IPv6, aunque de forma generalizada no se producirá a corto plazo, ya que se trata de una actualización compleja. Pero ya son varias las operadoras que están en pruebas, lo cual indica que todo sigue su curso y en un tiempo veremos como se materializan los avances.

Pero, ¿en que repercute todo esto para el usuario doméstico, o sea, el ciudadano de a pie? Pues, en muy poco. Para los usuarios con una conexión de Internet tradicional, el cambio no requerirá ninguna acción en un 99% de los casos. Solamente los sistemas operativos y los routers antiguos podrían requerir una actualización o sustitución.

Sin embargo, los proveedores de Internet, las operadoras de telefonía y las grandes corporaciones pueden encontrar problemas con más facilidad dada la complejidad de sus redes. Como el problema es sobradamente conocido en los ambientes técnicos, podemos suponer que están poniendo los medios a tiempo ya que no se pueden permitir una interrupción de las comunicaciones.


A lo largo de 2012 oiremos hablar bastante sobre este tema, a veces con tintes catastrofistas como ya ocurrió con el "efecto 2000", ya que el asunto proporciona un jugoso material para llenar espacios en los medios, pero a nivel del internauta doméstico, no hay de que preocuparse. 

Para quien quiera informarse más ampliamente sobre este tema, le aconsejo visitar la web del Ministerio de Industria y Energia en esta dirección:  
Para los más técnicos o fisgones hay un manual interesante en este sitio: http://www.consulintel.es/pdf/ipv6paratodos.pdf

Y para todos los demás, tranquilos, que no pasará nada. ¡Ah, y disculpas por el rollo!