Google+ Aislado en este planeta: febrero 2012

lunes, 27 de febrero de 2012

Oro para España

Han tenido que transcurrir más de 200 años para que la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes" haya cumplido su objetivo: hacer llegar a puerto español un cargamento de 595.000 monedas de oro y plata procedentes del puerto del Callao en Perú.

Pero el final feliz de esta historia tiene muchos hitos a lo largo de dos siglos que darían para un estupendo guión cinematográfico si alguien de nuestra denostada industria del cine le pone los demás ingredientes para hacer la película.

La nave partió del puerto del Callao en Perú el 3 de abril de 1804 y tras navegar rodeando el Cabo de Hornos, hizo escala en Montevideo. Abandonó el puerto de la capital uruguaya el 9 de agosto de 1804, acompañada de otros tres navíos de la Armada y cruzó el Atlántico sin incidencias.

El 5 de octubre de 1804, a falta de un día para llegar al puerto de Cádiz, navegando frente a las costas del Algarve, se vió envuelta en un enfrentamiento con cuatro fragatas de la marina británica, superiores en armamento a la flotilla española. Un cañonazo del navío ingles “HSM Amphion” alcanzó al “Nuestra Señora de las Mercedes” haciendo volar la santabárbara del navío español y hundiéndolo en pocos minutos. Fue una enorme tragedia y sólo sobrevivieron 52 de las 315 personas que viajaban a bordo.

Grabado de la batalla que se conserva en el Museo Naval

Este ataque significó la declaración de guerra a Inglaterra, con la que se mantenía la paz en virtud al Tratado de Amiens de 1802 y el inicio de la alianza definitiva con Napoleón, y fue el preludio de una batalla mucho más importante y trágica: la Batalla de Trafalgar en octubre de 1805, también en las cercanías de Cádiz.

El guión continúa 200 años más tarde cuando el barco cazatesoros de la compañía americana Odyssey, descubrió en mayo de 2007, en la zona del golfo de Cádiz, el pecio de la fragata, de la que extrajeron unas 500.000 monedas de plata y oro (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en el Perú), además de otros objetos y con la colaboración de Gibraltar y a través de su aeropuerto, fueron transportados a los Estados Unidos.

Días después, Odyssey anuncia el hallazgo. No informa apenas. Sólo dice que se trata de un tesoro de la época colonial, encontrado en un lugar indeterminado del océano Atlántico. Su anuncio tiene fines propagandísticos a fin de mejorar la cotización de la empresa en bolsa. La noticia dispara las alarmas entre los expertos españoles, que sospechan de inmediato que puede tratarse del "Nuestra Señora de las Mercedes", dada la magnitud del botín.

Gracias a los archivos históricos del Museo Naval y a una silenciosa pero eficaz labor de diversos expertos españoles, se ha demostrado ante los tribunales estadounidenses la solidez de los argumentos que finalmente han inclinado el veredicto a favor de la demanda de nuestro país.

Una primera decisión se tomó en el Tribunal de Tampa (Florida) el 22 de diciembre de 2009, en la que se establecía que el barco es patrimonio español y las 500.000 monedas de plata y oro extraídas ilícitamente por Odyssey debían ser devueltas a España. Tras diversas alegaciones, en septiembre de 2011, el Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregase el tesoro a España. Odissey presentó un nuevo recurso contra la sentencia que fue de nuevo desestimado por el mismo Tribunal en noviembre de 2011.

Finalmente, en enero de 2012, y en un fallo que ya no admite recurso, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechaza el recurso de Odyssey y obliga a la compañía a devolver a España la totalidad del tesoro expoliado en 2007. El 25 de febrero de 2012, el tesoro de 17 toneladas es trasladado por dos aviones Hércules del Ejército del Aire desde Florida a la base aérea de Torrejón de Ardoz.


El diario El País ha confeccionado esta infografía sobre el hundimiento de la fragata española, que está muy lograda. Pincha para ampliar.

sábado, 25 de febrero de 2012

Aniversario

25 de febrero de 2012
Hoy hace un año que comence a publicar mis historietas en este blog.
No tenía ni idea de lo que esto podía durar ni tampoco tenía voluntad de ser demasiado constante, por lo que los 75 episodios publicados, que se han visto correspondidos por más de 12.000 visitas, me tienen sorprendido y satisfecho.
Además reconozco que esto me gusta y que no me cuesta gran esfuerzo. Realmente me basta con un poco de disciplina para ir poniendo en limpio aquello que encuentro interesante en mis incursiones por la red y en las noticias cercanas de la ciudad.

El blog me proporciona una actividad mental muy saludable para mantener la cabeza en su sitio. Digamos que es una gimnasia del cerebro. Además, me permite investigar un poco en las tecnologías que se usan en la construcción de la web (lenguajes, programas, video, comunicaciones, etc.) y así no me desconecto del mundo informático en que viví en tiempos pasados.
De modo que puedo decir que escribo para mí. Si además, alguien lo lee, ya me considero un hombre feliz.


Algunas curiosidades de este año de crónicas:
- Entradas publicadas: 75
- Entrada más visitada: con mucha diferencia, "Tequila", publicada el 7 de mayo de 2011. Originó una avalancha de visitas precisamente de México. ¡Se ve que no saben mucho del asunto y tienen que consultar un blog de Pamplona!
- Otras entradas de éxito fueron: "Brujería e Inquisición en Navarra" publicada en septiembre, "Estatuas de Buda" del mes de abril, "Arabia Saudita" en noviembre, "Libia, sangre y petróleo" en octubre...
- Paises más asiduos: España, México, Colombia, Argentina y Estados Unidos, todos ellos por encima de las 500 visitas.
- El navegador más utilizado para acceder, Chrome y el sistema operativo, Windows. Se ve un incremento importante de accesos a través de dispositivos móviles.

Y nada más por hoy. Muchas gracias a todos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Rodin, otras historias paralelas


En estos días tenemos en la Plaza del Castillo, una pequeña muestra de las obras de Auguste Rodin, al que la historia considera el escultor más importante desde Bernini y desde luego, un genio del siglo XIX. Las obras expuestas, El Pensador y seis esculturas de los burgueses de Calais, son unas de las tantas reproducciones que el artista hizo de estas obras y todas ellas son magníficas. 

en París y en Pamplona

Cuando visité el museo de Rodin en París, que se encuentra en la casa donde vivió el artista, un antiguo hotel del distrito 7, en un lateral de Los Inválidos, me sorprendió sobremanera la calidad de unas esculturas que... no eran de Rodin. Allí descubrí a una artista para mi desconocida. Era Camille Claudel y tiempo después llegue a conocer algunas pinceladas de su biografía. Esta mujer vivió a la sombra de un genio como Rodin, primero como alumna y después como amante, de modo que en toda su vida no tuvo ningún reconocimiento a su valía artística.

Camille. Terracota
En 1884 Camille, que rondaba los 20 años y se encontraba en la plenitud de su belleza y de su inquietud creativa, comenzó a trabajar con Rodin. Inmediatamente se hicieron amantes, pero su relación fue tormentosa desde el comienzo. No fue sólo que Rodin era un hombre libertino y promiscuo, sino que incluso tenía una "amante estable", Rose Beuret, que se convertiría en gran enemiga y en una pesadilla recurrente en la vida de Camille. La relación duró casi diez años y los ataques de celos y peleas fueron públicos y constantes.

Camille aprendió rápidamente y Rodin le permitió participar en muchas de sus grandes esculturas. Aunque, temeroso de su personalidad y talento arrasadores, intentaba rebajar su protagonismo en el estudio. Camille dejó escrita en su correspondencia de la época, que él se aprovechaba de la situación y que muchas obras que presentaba como propias, eran producto de la habilidad y del talento de ella.

También hubo lugar para otros reproches. Por ejemplo, las vejaciones y humillaciones a las que le sometió Rodin, que solía exhibirse con otras mujeres delante de ella. Entre la correspondencia de Camille, hay una carta de Rodin, que se expone en el museo, en la que él deja por escrito la promesa, mil veces rota, de que ella sería la única mujer en su vida.

Camille. La Ola
Ofuscada por el amor, Camille fue convencida por Rodin para abortar cuando quedó embarazada. De nuevo le prometió que iba a abandonar a Rose Beuret. Todo fue mentira otra vez y Camille, profundamente humillada, abandonó a Rodin. La artista, entonces, se encerró en su propio estudio y esculpió incansable cabezas de niños. La mayor parte de éstas fueron destrozadas inmediatamente. Los vecinos de su taller la oían gritar todo el día. Camille perdió su belleza y su única relación fueron las decenas de gatos que vagabundeaban por el estudio.

Una tarde, tres enfermeros echaron la puerta abajo y le colocaron una camisa de fuerza. Por orden de su familia, fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico próximo a París. Nunca más volvió a esculpir nada. Se le diagnosticó manía persecutoria acompañada de delirios de grandeza. Permaneció los últimos treinta años internada y aunque, al final de su vida recuperó la cordura, nadie la reclamó ni su familia permitió que recibiera visitas. Murió en la más absoluta soledad en 1943 y fue enterrada en una tumba sin nombre.  La vida de la escultora francesa Camille Claudel fue un dramático culebrón, de modo que hasta muchos años más tarde no llegó el reconocimiento de la calidad de su obra. Actualmente en el Museo Rodin se expone una buena parte de su obra con más de 80 piezas que compiten sin complejos con las de su maestro.

Otra historia a destacar es la de los Burgueses de Calais. Este grupo escultórico, que en Pamplona se expone como piezas separadas, fue encargado a Rodin para conmemorar un hecho que tuvo lugar en 1347, en los comienzos de la Guerra de los Cien Años que enfrentó a Francia con Inglaterra durante más de un siglo. El rey Eduardo III de Inglaterra puso sitio a la ciudad de Calais, que resisitió heroicamente. Durante el asedio se dieron episodios tan crueles como la muerte de 500 niños y ancianos al pie mismo de las murallas. Habían abandonado la ciudad para facilitar la resistencia ya que se estaban quedando sin víveres, pero el rey Eduardo no les dejó pasar a sus líneas, de modo que perecieron de hambre a la vista de sus compatriotas y de los sitiadores.


Los Burgueses de Calais
Ante la desesperada situación, el alcalde de Calais ofreció a los ingleses la capitulación de la ciudad a cambio de que se respetasen las vidas de sus habitantes, pero el rey Eduardo rechazó la oferta, indignado de que quisieran imponerle condición alguna. Calais debía rendirse incondicionalmente. Pero los propios hombres del rey le convencieron de que los habitantes de la ciudad sólo eran culpables de haber sido fieles al monarca galo, por lo que finalmente Eduardo III accedió a respetar la vida de los habitantes de Calais si seis hombres notables, seis burgueses pertenecientes al Concejo, se rendían ante él junto con las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con una soga amarrada a sus cuellos.

Al escuchar condiciones tan rigurosas, Eustache de Saint-Pierre y otros cinco notables de la burguesía se ofrecieron al sacrificio. Vestidos con un sayón y con la soga al cuello, salieron con gran dignidad de la ciudad al encuentro del monarca inglés, ante el llanto y el agradecimiento de sus conciudadanos.

Y cuentan las crónicas, que al verlos arrodillarse llorando ante él, ofreciendole las llaves de la villa, Eduardo III los miró con odio y ordenó que los colgasen, pero ante las súplicas de sus propios caballeros y de su esposa, Eduardo fue benevolente y entregó a los seis hombres a la custodia de su mujer, quien les liberó de sus ataduras y los condujo, a escondidas, fuera del campamento inglés, librándoles de la muerte. Calais permanecería en manos inglesas más de doscientos años, hasta 1558.

La historia, además de hermosa, tiene un brillante epílogo: en 1895, después de muchas gestiones y trabajos, los burgueses de Calais fueron inmortalizados por el escultor Augusto Rodin, que erigió en la Plaza de la Ciudad donde tuvo lugar la presentación voluntaria al sacrificio de los seis nobles, uno de los grupos escultóricos más notables y bellos de la historia del Arte.

Museo Rodin en París
Un vistazo a la página del museo: http://www.musee-rodin.fr/

viernes, 10 de febrero de 2012

Lujo sin crisis

La World Luxury Association ha celebrado en la pasada semana, los «Luxury Oscar Awards», algo así como los Premios Oscar del Lujo, un certamen donde se dan a conocer las 100 marcas de lujo más valiosas del mundo, en un ranking que se renueva cada año, de campos tan diversos como moda, aviación, yates, coches, joyería, relojes, licores, cosméticos, complejos turísticos e innovación. La asociación es una organización no lucrativa de investigación y gestión de marcas de lujo a nivel internacional.

Y, ¿donde se ha celebrado este certamen?. Pues ha sido en Pekín. ¿dónde si no podía celebrarse, en los tiempos que corren?. La pujante economía china puede permitirse estas frivolidades.


Mientras los paises occidentales, ricos antaño, se debaten entre las garras de una crisis que no da para lujos de ninguna clase, los chinos hacen alarde de su abundancia ya que se han convertido en los mayores consumidores de productos exclusivos y muy caros, desbancando en el ranking a los japoneses.


Las diez firmas más destacadas del mundo de la moda son Hermès, Chanel, Louis Vuitton, Christian Dior, Ferragamo, Versace, Prada, Fendi, Giorgio Armani y Ermenegildo Zegna. En cosmética, los valores seguros son ahora mismo Chanel, Christian Dior, Guerlain, Givenchy, Helena Rubinstein, Sisley, La Prairie, La Mer, Lancôme y Biotherm.


En joyería, el top es el siguiente: Cartier, Van Cleef & Arpels, Boucheron, Harry Winston, Chaumet, Kloybateri, Bvlgari, Montblanc, Tiffany&Co y Mikimoto. En relojería, Patek Philippe, Vacheron Constantin y Piaget son las tres primeras.


Las marcas de licores están encabezadas por L'Or De Jean Martell, Louis XIII, Richard Hennessy y Chateau Petrus Wine y el mejor complejo turístico del mundo es el Wakaya Club, en las Islas Fiji, seguido de North Island en las Seychelles.


En cuanto al mundo del motor de lujo, las grandes marcas son Rolls-Royce, Bentley y Ferrari y llama la atención que Porsche no aparece en la lista. Como marca innovadora, destaca Harley Davidson.

El informe oficial de la World Luxury Association para 2012 muestra que China se ha convertido en el mayor consumidor mundial de productos de lujo. El informe predice que con el fenómeno de la revalorización del yuan y la depreciación del euro que favorece el incremento de viajes chinos a Europa en 2012, el consumo total de bienes de lujo se espera que alcance los 59.000 millones de euros, un auténtico récord. Además, la capacidad de gasto de los chinos en el extranjero, que se multiplica año trás año, hará que China se convierta en el país de adquisición de productos de lujo más potente del mundo lo que representa una buena oportunidad para los paises receptores de tan suculenta demanda.


La locura china por el lujo y por el consumo de las marcas más "chick", sobre todo francesas e italianas, está consiguiendo que las principales marcas del sector estén presentando, en plena crisis, unos resultados empresariales envidiables. Marcas como Loewe, Givenchy, Hermès o Louis Vuitton han obtenido en el pasado año excelentes resultados. Aquí no pasa nada.

lunes, 6 de febrero de 2012

El robo de la Gioconda

Cuando Leonardo da Vinci viajó a Francia hacia el año 1517, por invitación del rey Francisco I, la Mona Lisa salió de Italia con él, al parecer para siempre. El artista murió dos años más tarde y a mediados de ese siglo, la pintura comprada por una considerable suma, había entrado en la colección de la monarquía francesa. Luis XIV dio a la Mona Lisa, un lugar de honor en su galería personal de Versalles. Pero su sucesor, Luis XV, devaluó el cuadro al mandarlo colgar en la oficina del jefe de los edificios reales. Sin embargo, en 1797, la Gioconda fue elegida como una de las obras a exhibir en el museo nacional, el Louvre, que es donde permaneció, salvo una breve estancia en la habitación de Napoleón, hasta que alguien se la llevó del museo en agosto de 1911.

Fue un lunes y el Louvre estaba cerrado. Como era una práctica habitual en el museo en ese día de la semana, sólo los trabajadores de mantenimiento, personal de limpieza, restauradores y algún otro empleado, recorrían los pasillos oscuros del edificio que alguna vez fue hogar de los reyes de Francia, pero que a partir de la Revolución, fue destinado a exhibir y conservar los tesoros de arte de la nación.

A primera hora de la mañana, el director de mantenimiento del museo, Mr. Picquet, paso por el Salón Carré donde "la Gioconda" destacaba rodeada de obras de Tiziano, Rafael, Veronese y otros maestros. Comentó con su ayudante que el cuadro era el objeto más valioso del museo y continuó su ronda. Lentamente una puerta de un armario de la sala se abrió para dejar salir a un hombre que había permanecido oculto desde el día anterior cuando accedió como uno más de los numerosos visitantes del domingo.

Había muchas habitaciones pequeñas y nichos escondidos en el edificio antiguo, que se utilizaban para ocultar de la vista materiales de restauración, lienzos, pinturas y caballetes empleados por los estudiantes de arte para practicar copiando las obras de los grandes maestros.

¡Se ha ido!
El hombre que emergió del armario vestía un delantal blanco al igual que el personal de mantenimiento. Sin dudar el ladrón se dirigió directamente hacia la Mona Lisa, descolgó el cuadro de la pared sujeto tan solo por cuatro ganchos y lo transportó a un recinto cerrado cerca de las escaleras lo que no fue tarea fácil debido a que el cuadro, con su ostentoso marco y la protección del vidrio frontal, pesaba unos 80 kilos. 

Una vez a salvo fuera de la vista, el ladrón despojó a la pintura de sus adornos y protecciones dejando únicamente la tabla en la que Leonardo plasmó su obra, que con unas dimensiones de 55 x 75 cm., pudo ocultar debajo de sus ropas.

Aunque estaba familiarizado con el diseño del museo, el ladrón cometió un error crucial en su planificación. En la parte inferior de la escalera interior que conducía al primer piso, se encontró una puerta cerrada. El ladrón había conseguido una llave, pero no le funcionó. Nervioso al oir pasos que venían de arriba, utilizó un destornillador para quitar el pomo de la puerta y tuvo que esperar a que llegara el hombre, un fontanero del museo, al que se quejó de que alguien habia quitado el pomo. Sin sospechar nada anormal, el fontanero abrió la puerta con la ayuda de un alicate y se despidió del ladrón, quien le dió las gracias sinceramente. Este hombre fue la única persona que vió al autor del robo esa mañana, según declaraciones posteriores de los empleados.

La puerta daba a un patio. A partir de ahí, a través de otras galerías, el ladrón optó por dirigirse con naturalidad hacia la entrada principal del museo. La vigilancia era escasa ese día y sólo un guardia estaba asignado a esa entrada. La suerte quiso que el guardia había dejado su puesto para buscar un cubo de limpieza y nadie le vió abandonar el edificio.

Solamente un transeúnte se fijó en un hombre en la acera con un paquete envuelto en tela blanca. Este testigo recordó en su declaración, que le había llamado la atención que el hombre arrojó un objeto a una zanja. Era un pomo de puerta.

El Louvre en 1911
En el interior del museo, todo estaba tranquilo y así seguiría durante muchas horas. Increíblemente, no fue hasta el martes, cuando el Museo del Louvre volvió a abrir sus puertas al público y un artista que instaló su caballete en el Salón Carré, se dio cuenta de que la pieza central de su trabajo no estaba en la pared. Se quejó a un vigilante que simplemente se encogió de hombros pensando que el cuadro se habría trasladado al estudio de los fotógrafos. Ante la insistencia del pintor comenzaron las pesquisas pero ni los fotógrafos ni los restauradores sabían nada así que informaron a un superior. La búsqueda comenzó y pronto se convirtió en frenética e infructuosa. El director del museo se encontraba de vacaciones, por lo que la noticia fue comunicada a la policía por el jefe en funciones, que sólo supo explicar lacónicamente: Elle est partie!. Se ha ido.

El cuadro recuperado

Tuvieron que pasar 28 meses hasta que la pintura fue recuperada y detenido el autor del robo, Vincenzo Peruggia, al intentar vender el cuadro al director de la Galleria Uffizi, de Florencia, Alfredo Geri, quien se hizo acompañar de la policía. Cuando fue detenido e interrogado, Peruggia dijo que quería devolver el cuadro a Italia, a donde pertenecía por lazos históricos y culturales. En 1913 la obra regresó a París trás ser exhibida en Florencia, Roma y Milán. Peruggia sólo permaneció 6 meses en la cárcel. En Italia lo consideraron un héroe nacional y un patriota.


Tras el robo, se dieron algunos intentos de estafa cuando aparecieron supuestos traficantes de arte que aseguraban tener la obra en su poder. También algunos pintores afirman que puede dudarse de la originalidad del cuadro en exhibición, puesto que fácilmente puede ser una copia muy perfecta al haber dispuesto del original durante tanto tiempo. 
Durante la Segunda Guerra Mundial, el cuadro fue custodiado en el castillo de Amboise, donde Leonardo vivió sus últimos años y posteriormente en la abadía de Loc-Dieu.

Y esta es la historia de los dos años de vacaciones de la Mona Lisa.