Google+ Aislado en este planeta: Arabia Saudita

viernes, 18 de noviembre de 2011

Arabia Saudita

El Reino de Arabia Saudí es un país que conocemos por su petróleo y por algunos tópicos acerca de su forma de vida pero en realidad, es tremendamente desconocido para los españoles ya que nos llegan pocas imágenes y raras noticias que no son suficientes para hacernos una idea acertada del país. Una excepción es el reciente contrato por 6.700 millones de euros, obtenido por un consorcio de 12 empresas españolas para construir una línea de alta velocidad, entre La Meca y Medina.

Superficie 2.150.000 km2,  29 millones de habitantes
Para comprender el origen de la Arabia actual tenemos que remontarnos a los primeros tiempos del Islam. La mayor parte de la península arábiga estaba habitada por sociedades tribales nómadas o cubierta de desiertos inhabitables. El profeta del Islam, Mahoma, nació en La Meca cerca del año 571. A inicios del siglo VII, Mahoma unió a las distintas tribus de la península y creó un único sistema de gobierno religioso islámico. Tras su muerte en 632, sus seguidores rápidamente expandieron el territorio y la religión bajo el mandato musulmán, muy lejos de Arabia, conquistando inmensos territorios, desde la Península Ibérica hasta la India, en cuestión de décadas.

En la edad media, las capitales políticas del imperio islámico se desplazaron ocasionalmente a Bagdad, El Cairo o Estambul, mientras que la capitalidad espiritual siguió estando bajo el mandato del Jerife de La Meca. Hacia 1750, un gobernador local, Muhammad bin Saud, unió fuerzas con un reformador islámico, Muhammad ibn Abd-al-Wahhab, fundador de la secta religiosa del wahabismo, hoy dominante en el país, para crear una nueva entidad política. Este primer 'Estado Saudita' se estableció alrededor de Riad, y se expandió rápidamente hasta controlar en poco tiempo la mayor parte del actual territorio de Arabia Saudita.

La mezquita de La Kaaba en La Meca
Durante siglo y medio, la suerte de la familia Saud sufrió altibajos al ritmo que se sucedían las peleas con los reinos vecinos de Egipto, el Imperio Otomano, y otras familias árabes que ambicionaban el control de la península arábiga.
El moderno estado saudita fue fundado por el último rey Abdelaziz bin Saud. A partir de 1902, tras la conquista de Riad, la capital ancestral de la dinastía, continuó durante años incorporando territorios a su reino y finalmente, con el tratado de Jedda en 1927, el Reino Unido reconoció la independencia del reino de Hijaz y Nejd. En 1932, estas regiones se unificaron en el Reino de Arabia Saudita.

Arabia es conocida por tener las mayores reservas petroleras del mundo, que fueron explotadas a partir de mediados del siglo XX. Entonces comenzó una gran transición hacia una sociedad más moderna, a la que los cambios materiales llegaron rápidamente: autopistas, televisores y móviles han invadido el país, pero la mentalidad y las estructurales sociales son aún de tiempos medievales.

Mezquita del Profeta en Medina
En Arabia Saudí la religión es el elemento central en la sociedad y está presente en casi todos los espacios y momentos. De hecho, el Islam, una religión con más de 1.000 millones de seguidores en el mundo, tiene sus lugares más sagrados en Arabia y más concretamente en las ciudades de La Meca y Medina. Ambas son ciudades sagradas del Islám y estan vetadas a todos los infieles, de modo que un occidental no puede pretender viajar a ellas.

En la actualidad no existe turismo de recreo en Arabia Saudita. Para acceder al país se necesita un visado que sólo se otorga para negocios, trabajo o visitas a familiares. Para obtener el visado, es necesario disponer de un avalista o una empresa del país que extienda una carta de invitación. Una vez en el país, hay bastante libertad de movimiento salvo en los lugares sagrados, aunque el grado de seguridad sólo es aceptable en zonas urbanas desarrolladas.

El Corán es la constitución de Arabia Saudita y la Sharia (ley islámica) es la base de su sistema legal. Ninguna otra religión puede practicarse en el país ni siquiera en ambitos privados. El islam prohíbe el consumo de cerdo y de alcohol, y esta ley se aplica estrictamente en todo el país. El cumplimiento de las leyes está garantizado por la policía religiosa (Mutawa), también conocida como Policía para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, que se encarga de velar por la pureza de las costumbres por lo que pueden intervenir en cualquier manifestación pública, un vestido inadecuado, el uso de juegos, vídeos o música occidental, el consumo de alcohol o el cumplimiento del ayuno.

Riad, capital de Arabia
La ley es de especial rigor cuando se aplica a las mujeres, que no pueden salir a la calle si no van acompañadas por un varón de la familia, no pueden conducir automoviles, no pueden votar, deben cubrirse en público de la cabeza a los pies, y necesitan permiso del padre o del marido para solicitar un pasaporte.

En los ultimos años hay algunos síntomas de apertura como la incorporación de la mujer a la universidad y al mundo laboral, que va avanzando lentamente aunque con enormes contradicciones. Por ejemplo, una mujer abogada no puede dirigirse al juez ni a ningún hombre del tribunal durante un juicio, por lo que su trabajo queda relegado a papeles auxiliares. Del mismo modo, cualquier trabajo que una mujer quiera desarrollar fuera del hogar, encuentra enormes dificultades ya que choca frontalmente con las prohibiciones de hablar con el sexo opuesto, conducir, viajar no acompañada o salir al extranjero.
Desde hace un año se permite el uso de Internet, aunque con censura en temas de política y sexo, de modo que en algunos círculos más progresistas comienzan a interesarse por las costumbres y la cultura occidental. Algo similar a ocurrido con el cine, ya que en algunos círculos restringidos y naturalmente censurados, pueden verse películas extranjeras actuales.

Mujeres empresarias árabes
¿Puede la Primavera Árabe tener algun efecto en Arabia Saudí? De momento parece que no, pero el inmovilismo del régimen no presagia nada bueno. Hace unos días fallecía el príncipe heredero del trono saudita, el Sultan bin Abdul Aziz al-Saud, un auténtico dinosaurio de 85 años que va a ser sucedido por la "joven promesa", el príncipe Nayef bin Abdul-Aziz al-Saud de 78 años. El propio rey Abdullah tiene 87 años y según parece, mala salud, de modo que el escenario no parece el más adecuado para innovaciones y aperturismos lo que puede provocar reacciones de rechazo entre los jóvenes, cansados de dictadura, despotismo y corrupción de una monarquía que tiene más de 10.000 miembros con títulos de príncipe y que naturalmente, se llevan una gran parte de la riqueza del país.

Aún con todo, la cultura política es pequeña e inmadura, lo que se evidencia por la ausencia total de partidos políticos y sindicatos, o en realidad cualquier forma de organización política o social independiente de los Saud, del Estado y de la religión, por lo que la posibilidad de escapar a su control es bastante escasa.
Por otro lado, la alianza de Arabia con EEUU, que a su vez es aliado de Israel, enemigo acérrimo de los países árabes, crea un curioso equilibrio y suaviza la influencia de las ideas democráticas occidentales en el pueblo saudí, al que se considera amigo y aliado.

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