Google+ Aislado en este planeta: El principio laboral español

lunes, 2 de mayo de 2011

El principio laboral español


 ”En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”

Este es el Principio de Peter, también llamado del límite de la incompetencia. Viene a decir que en una empresa con estructura jerárquica, cada buen trabajador será ascendido varias veces mientras desempeñe bien su trabajo hasta aquel puesto en el que deje de ser eficiente. Asi habrá alcanzado el límite de su incompetencia y la empresa dejará de ascenderlo al tiempo que le tendrá infrautilizado.


¿Cómo se va articulando el proceso? Pues de la siguiente forma, los individuos, ascienden desde un nivel de competencia a otro de incompetencia; es decir que al final los puestos en las organizaciones tienden a ser ocupados por gente que es incompetente para desempeñar sus funciones. El hecho es que se suele promocionar, bien a gente con padrinos o bien a gente que realiza bien su trabajo en responsabilidades inferiores. En cualquier caso, el puesto nuevo a desempeñar tiene tareas y responsabilidades diferentes y al final ocurre lo que a la nata, que sube hasta que se corta.


En España, sobre todo en areas del funcionariado aunque no exclusivamente, este principio tiene una variante y es que el nivel de incompetencia se puede alcanzar ya en el primer empleo pero no por ello dejar de ascender.


Para ello, se deben dar estas tres premisas que se retroalimentan y que son muy habituales:


1. Trabajadores sinvergüenzas, que básicamente no trabajan ni lo disimulan y que hacen que el compañero de al lado les haga lo suyo.
2. Dificultad para el despido. Es sabido lo dificil que resulta despedir a nadie por la razón que sea y en el caso de los funcionarios es prácticamente imposible.
3. "Solidaridad" de los compañeros y superiores que aunque sepan de la incompetencia de otro, no mueven un dedo para que se vaya al paro. La razón puede estar en que todo el mundo tiene pecados que esconder y hoy por ti, mañana por mi. Además, como no lo van a echar... (punto 2). Otra variante a este punto es el trabajador "enchufado", con un padrino en las altas esferas y por tanto intocable.


Así pues, tenemos a uno de esos trabajadores sin vergüenza ni talento. Esos que obtuvieron el puesto y objetivo cumplido; plaza en propiedad y ahora a vivir.  Despedirlo por incompetente y golfo es casi imposible y esa dificutad alimenta el primer comportamiento y la cultura del quiero ser funcionario.


¿Qué hacen sus jefes y compañeros ante esta tesitura? Intentar que moleste en otro lado. Y, ¿cómo puedes mover a alguien que se sacó la plaza y que no se le puede bajar de nivel? Pues ascendiéndole. Así es frecuente que las personas más mediocres y menos trabajadoras vayan escalando porque nadie las quiere como compañeras, y tampoco se las puede censurar o despedir.


Y así, en vez de llegar mediante ascensos hasta el punto en el que te vuelves incompetente de acuerdo al Principio de Peter, en España (y otros sitios), este es el punto de partida y ya eres incompetente desde el primer día.


La ventaja puede estar en que si se asciende al incompetente se frena el ascenso del competente que seguirá en el mismo puesto haciendo bien su trabajo.



Una reflexión final: ¿puede ocurrir que tal vez España, como país, haya alcanzado su Principio de Peter?. Parece que en cada nueva etapa, necesariamente más compleja, de nuestro desarrollo económico y social, hemos ido reclutando a los más incompetentes, incapaces  de entender que nos ocurre y de tomar alguna medida siquiera imitando a nuestro entorno.
En las empresas eficientes, se mira lo que hace la competencia, se recortan los gastos y se reclutan profesionales con un perfil adaptado a los nuevos retos. 



Pero nuestra España, se rige por otros criterios; vive sin copiar nada de su competencia, ampliando sin cesar los gastos de su proceso político y administrativo y contratando cada vez perfiles profesionales y políticos más insolventes, cuando no, con menos escrúpulos.

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